Martes 06 de Diciembre de 2022
Opinión

El Tratado del Pilar: un paréntesis en el bicentenario de la anarquía de 1820


  • Miércoles 23 de Febrero de 2022
tratado del pilar

Todo acontecimiento histórico debe ser abordado como un proceso, es decir un momento dentro de una etapa más extensa. Para comprender el Tratado del Pilar (23 de febrero de 1820) debemos reseñar en que contexto se firmó.

Batalla de la cañada de Cepeda (1 de febrero de 1820). En ella las fuerzas de los caudillos López (Santa Fe) y Ramírez (Entre Ríos) vencen a las fuerzas nacionales y provocan la renuncia del Director Supremo del Río de la Plata (Rondeau) y la disolución del Congreso nacional reunido en Buenos Aires y que era la continuidad del Congreso de Tucumán que declaró la Independencia en 1816 y que había sancionado la Constitución de 1819.

Ello significa anarquía (falta de Gobierno) a nivel nacional y fin de la secuencia de gobiernos entre 1810 y 1820 (Primera Junta, Junta Grande, Triunviratos, Directorios y Asambleas y Congresos).

Al mismo tiempo al no haber gobierno nacional y por imposición de los triunfadores en la batalla de Cepeda, Buenos Aires debió crear su propio gobierno provincial, resultando electo Sarratea como gobernador, quien será gobernador hasta el 6 de marzo de 1820.

Desde allí se precipita una nueva situación de anarquía, en este caso en la provincia de Buenos Aires, donde distintos gobernadores se suceden hasta el 20 de junio de 1820, día conocido como el Día de los Tres Gobernadores al mismo tiempo (es decir no gobierna ninguno).

Recién en septiembre de 1820 con Martin Rodríguez como gobernador comienza a ordenarse la Provincia, tanto política como institucionalmente.

Efectuada esta breve reseña, podrá concluirse que el Tratado del Pilar fue firmado en un doble proceso anárquico (nacional y provincial) y como consecuencia sus efectos se desvanecieron más rápido de lo esperado.

El tratado nos pone frente a las dificultades para organizarnos como país: gobierno nacional y gobiernos provinciales, República Federal o República Unitaria, Caudillos o Instituciones Republicanas, Buenos Aires o el Interior.

Guiado por el sentimiento localista de ser pilarense, estimo que el Tratado constituyó un importante antecedente de nuestra organización nacional, aunque los resultados del mismo deberemos buscarlos muchas décadas después o quizás todavía estemos tratando de lograrlo.

José Bernardo Domenech

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