A los iniciadores del Pilarazo no se les puede adjudicar ingenuidad política

A los iniciadores del Pilarazo no se les puede adjudicar ingenuidad política

Por el profesor José “Mimo” Domenech

En esos años, y anteriores, yo tenía el diario Futuro, en sociedad con Santiaguito Sanguinetti, y durante las anteriores presencias de Colombo, he visto, a mi criterio como se fue desprestigiando solo, realizando gestiones intrascendentes para Pilar, además de traer con él a dirigentes de fútbol no conocedores de la zona. No creo que haya cometido irregularidades. Creo que no tenía la capacidad suficiente para hacer cosas importantes por Pilar, fue ineficiente. Por esto no querían que viniera nuevamente a Pilar.

Cuando llega Ruiz Guiñazú, como Intendente de Pilar, trae ideas y acciones innovadoras. Realiza importantes inversiones en pavimentos e iluminación, y la gente le reconoce esto, principalmente estas dos obras. El traía otra visión para Pilar, y también otros montos de inversiones.

Nosotros, con el diario Futuro, fuimos críticos de Ruiz Guiñazú. No por las obras realizadas, sino por la manera que se realizaron. En varias oportunidades pedimos informes sobre detalles de las realizaciones, lo que nos trajo más de alguna situación difícil.

El Pilarazo, se produjo en un momento que ya se hablaba de una apertura electoral, que luego se produjo en 1973. En vista a esto, los partidos políticos comenzaban a reorganizar sus posiciones, y tener alguno de los suyos en la Municipalidad era de utilidad. A más de uno de los participantes del Pilarazo no se le puede adjudicar ingenuidad política.

Es una reacción que se produce en septiembre de 1971, cuando el Brigadier Moragues asume como nuevo Gobernador de la Provincia de Buenos Aires.

A las 24 horas el Ministro de Gobierno, Sr. Miguel Roig Torres, anuncia a la prensa que han sido confirmados la mayoría de los 121 intendentes, faltando confirmar a cerca de un 20 por ciento de los mismos. Dentro de los no confirmados estaba el Intendente de Pilar, Sr. Nicolás Ruiz Guiñazú, quien sigue momentáneamente en sus funciones.

Cuando llega el telegrama de la Gobernación comunicando que el Sr. Raúl H. Colombo ha sido designado nuevo intendente para la comuna de Pilar, esto trasciende y comienza a gestarse el rechazo a esta designación. Quedan formados tres grupos.

Los organizadores iniciales del rechazo a Colombo, formado por Alcides Bruno, Jorge “Choche” Manfredi, Ángel Milani y “Quique” Rodríguez, que no ponían como condición la continuidad de Ruiz Guiñazú. Los comerciantes, agrupados en la Sociedad de Comerciantes, que llamaron a un cierre masivo del comercio en rechazo a Colombo, pero no manifestaron una posición determinada con respecto al actual Intendente. Y el tercero formado por Ruiz Guiñazú y su gente.

Finalmente el Gobernador desiste de enviar a Colombo, pero se mantiene firme en la salida de Ruiz Guiñazú.

Tampoco se debe tomar el Pilarazo con los matices que le dieron varios medios de comunicación nacionales. No fue la reacción de un pueblo, como se dio a entender. Pilar en ese momento tenía una población cercana a los 60.000 habitantes, y las personas reunidas en la plaza no eran más de 500, y gran parte de ellas no sabían que pasaba.

Luego se producen las reuniones del interventor con las instituciones, de las que sale la terna que viaja a La Plata: Arturo Domenech, el Dr. Luis Murad y José Dalco Domenech, mi padre, los cuales no tuvieron nada que ver con el Pilarazo.

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