Jueves 18 de Abril de 2024
Opinión

La Universidad de Pilar fue un objetivo secundario

El gobierno nacional acelera su plan de abandonar a la educación pública, un proceso silencioso pero firme.


  • Domingo 03 de Marzo de 2024
Universidad de Pilar

Por Guillermo Fernández, estudiante de Ciencia Política UBA IG: @guille_fernandez01

Esta semana el gobierno suspendió la creación de la Universidad Nacional de Pilar y de otras cuatro universidades que fueron creadas por ley, sin embargo, no es contra las “universidades K” ni por una política de austeridad por la crisis. En realidad, es una ofensiva a gran escala contra el Estado y la Nación Argentina, ya que ataca al principal pilar de progreso de un país: la EDUCACIÓN.

No es una medida aislada ni excepcional como quiere hacer creer el gobierno, sino que es un ejemplo más de su desprecio a la educación pública y gratuita.

Por ejemplo, el gobierno nacional ordenó que las universidades usen el mismo presupuesto del año pasado, esta medida desfinancia la educación universitaria ya que con una hiperinflación cualquier presupuesto pasado queda obsoleto, ya la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de Córdoba anunciaron que, si no se toman medidas, peligra la continuidad de investigaciones y de las clases a mitad de año por falta de fondos para pagar salarios de los docentes y demás recursos.

Otra situación, fue la demora en la convocatoria de paritarias docentes, que al final fue convocada ante un potencial conflicto docente de largo plazo y para desactivar huelgas generales como las que organizaron los ferroviarios hace unas semanas y el anuncio de que no prorrogará el Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), una masa de recursos que el Estado Nacional transfiere a las provincias para mejorar los salarios docentes.

Desfinanciar la educación no debe ser una opción ni cambiarlo por un sistema como el de Chile donde es restringido su acceso. No es excusa una crisis económica para acortar gastos en la educación.

Por ejemplo, Japón después de la Segunda Guerra Mundial, continuó educando a sus jóvenes con los pocos recursos que tenía o, Argentina a fines del Siglo XIX era una economía liberal, como la que idolatra el presidente, decidió expandir su sistema educativo para que el país progrese y la élite local y la incipiente masa obrera se capacite para trabajos más complejos ya sea con la ley de educación pública, obligatoria y laica o con la creación de universidades como la de Santa Fe, en 1889, y la Universidad de la Plata, en 1890.

Para el Estado, ¿cuánto vale construir una escuela o remodelar una escuela entera? ¿cuánto es el salario de un docente y un auxiliar? ¿cuál es el precio de un ventilador, una estufa o 100 bancos? ¿el precio de una caja de tizas o 50 libros? ¿cuál es el salario de un jefe de cátedra o cual es el precio de los materiales de un grupo de investigación de una universidad? Son preguntas que casi nadie se hace respecto a la educación, ya sea inicial, primaria, secundaria o universitaria, y mucho menos las respondería uno.

Pero, sí es un hecho de que todo el dinero gastado en comprar o pagar esos materiales y servicios es miles de veces más barato que la ignorancia, el atraso y la barbarie. Aunque estas tres deficiencias le parezcan a más de uno como irrelevantes e inevitables, a la larga, terminará por hundir intelectual, económica y moralmente a la nación.

La ignorancia, en un sentido general, produce que los individuos tomen malas decisiones económicas, no puedan tener trabajos calificados, tengan desconocimiento de su forma de gobierno, desconocimiento sobre la salud y su anatomía, desconocimiento de sus derechos y obligaciones y una falta de idiosincrasia nacional. El atraso, en referencia a los modos de producción, genera falta de competitividad, carencia de innovaciones tecnológicas y científicas en la nación, la poca o nula transferencia de tecnología hacia y desde otros países y contribuye a la falta de políticas de producción nacional y la sobre dependencia de nuestro país al Brasil y a las principales potencias.

Y la barbarie, producida por la falta de educación, se verá reflejada en el día a día; la juventud será empujada, con más fuerza que ahora, a tener actitudes violentas, egoístas, soberbias y poco apegadas al respeto por las instituciones, las leyes, los individuos, la propiedad y las costumbres. Ya que la falta de una educación de calidad contribuirá en los jóvenes -y futuros ciudadanos y electores- en una socialización parcial ya que la escuela, con la familia, contribuyen en la construcción de individuos y como consecuencia se profundizará la anomia que hay en la sociedad, es decir, la carencia y degradación de normas sociales.

Entonces, después de lo expuesto, le pregunto: la motosierra en la educación, ¿le afectará a usted y la Argentina o a la “casta política”?

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