“Estuve tres meses corriendo en la cinta sin salir ni a la vereda”

“Estuve tres meses corriendo en la cinta sin salir ni a la vereda”

Daiana Ocampo necesitaba bajar su marca en dos minutos y la Maratón Internacional de La Pampa era la oportunidad para lograr su pasaje director a los Juegos Olímpicos de Tokio. Sin embargo, se desató un temporal durante la carrera que lentificaron a Daiana. Ahora espera a que se cierre el ranking de la World Athletics para saber si está clasificada.

Dos minutos separaban a Daiana Ocampo de los Juegos Olímpicos. Y en esa búsqueda de correr por debajo de las 2 horas 29 minutos y 30 segundos, la marca que da el pasaporte a Tokio, la pilarense tomó parte el domingo pasado del Maratón Internacional A Pampa Traviesa, en Santa Rosa, La Pampa.

Sin embargo, las inclemencias del tiempo le jugaron una mala pasada. Aunque pudo sobreponerse al temporal y coronarse como la campeona argentina de maratón en el certamen le quedó el sabor amargo de no haber podido alcanzar la marca mínima clasificatoria para acceder a los Juegos Olímpicos por culpa del temporal y los tramos con abundante agua que lentificaron su andar que cerró en 2 horas, 31 minutos y 37 segundos.

Ahora resta esperar a que se cierre el ranking de la World Athletics para saber si está entre las privilegiadas que asistirán al evento.

A finales del año pasado, en Viena, Daiana Alejandra Ocampo (30) corrió los 42,195 kilómetros en 2h31m33s. Fue su mejor marca personal y el tercer mejor registro histórico para el atletismo argentino. El próximo el objetivo era bajar esos dos minutos y fracción que la separan de Tokio. Pero, ¿cuánto es dos minutos? Fue la pregunta de la Agencia DIB, pocos días antes que la atleta se presentara en suelo pampeano.

Entre risas, Ocampo ensaya la respuesta. “Dos minutos en un maratón es un montón. Pero si lo pensás fríamente, dos minutos son dos segundos menos por kilómetro, y ahí no se ve tan difícil. Trato de mirarlo así, sé que tengo que correr a ese ritmo, y para eso vengo entrenando desde hace varios meses. Creo que lo voy a lograr porque los entrenamientos vienen saliendo muy bien”, le contaba a la Agencia DIB.

En los Juegos de Tokio (las pruebas de maratón se desarrollarán en Sapporo) competirán 80 atletas, un máximo de tres por país. Una buena performance en La Pampa le podría haber dado a Ocampo puntos que la dejarían en una posición expectante para clasificarse vía ranking (actualmente ocupa el puesto 83), aunque la única manera de tener garantizado un lugar en los Juegos era bajando las 2 horas 29 minutos y 30 segundos. “La Pampa puede ser que me dé puntos para volver a entrar entre las 80, pero mi objetivo es ir a buscar la marca, que es la que asegura el lugar”, remarcaba la atleta de Pilar.

El anuncio de nuevas restricciones aportó un poco más de inseguridad a un calendario caracterizado por la incertidumbre generalizada. De hecho, al momento de dialogar con la Agencia DIB, Ocampo aguardaba un mensaje del gobernador Sergio Ziliotto, quien finalmente confirmó la realización de la prueba. “Es muy difícil estar seguro de lo que va a pasar cuando es tan inestable todo”, sintetizaba la deportista.

“Uno se prepara con el mismo énfasis, las mismas ganas, la misma pasión, pero sin saber bien lo que va a pasar. Soy positiva y por lo que sabemos La Pampa se va a hacer, pero no quita que pase algo en estos días y nos digan que no se hace. Me pasó en Polonia, que horas antes de correr decidieron que por el rebrote de casos no podíamos participar los extranjeros”, contaba antes de la carrera que finalmente pudo correr.

El trabajo de la pandemia

Ocampo cerró 2020 con su mejor marca personal. Sin embargo, está claro, el pasado fue un año muy particular. “Al comienzo de la pandemia fue acostumbrarse a entrenar en casa. Yo tenía una cinta y estuve tres meses corriendo en la cinta sin salir ni a la vereda. Después, cuando se publicó el decreto que nos autorizó los entrenamientos, pude salir a entrenar a la calle. El deportista de fondo, o de medio fondo, está acostumbrado a la soledad. Pero lo que vivimos en ese momento fue entrenar solos, realmente solos, sin compañía de nadie”.

Testigo de los entrenamientos en la cinta fue Amparo, su hija de 4 años. “Se acostumbró a verme en la cinta”, cuenta. “Tenía días de doble turno y los turnos de la mañana los hacía temprano, cuando ella estaba durmiendo. Trataba de no quitarle mucho tiempo de su vida conmigo, de nuestra vida juntas. Pero se acostumbró a que yo estaba entrenando, que su mamá entrena, es cotidiano para ella”.

En octubre Ocampo y otros argentinos pudieron viajar a Polonia para competir en el Mundial de Media Maratón. Allí la marplatense Florencia Borelli y ella quebraron la mejor marca argentina, con 1h10m30s y 1h11m50s, respectivamente. Luego fue la frustrada participación en Polonia, pero una semana después, el 13 de diciembre, en Viena fue segunda en un campeonato nacional austríaco con sus 2h31m33s.

“Todo el trabajo que se hizo en la pandemia se vio reflejado en el campeonato del mundo de media maratón y a los dos meses en Austria”, remarca. Aunque no fue fácil, claro. “Estamos habituados a correr largo y tendido, pero ante la adversidad uno se acostumbra y la fortaleza, si uno quiere, siempre sale a flote. Entrenar en la cinta al principio fue complicado. Pero después, con el correr de las semanas, uno se fortalece mentalmente y pone adelante el objetivo que quiere alcanzar, por más que sea tedioso correr en la cinta”, explica Ocampo, y ejemplifica: “He llevado a cabo entrenamientos de dos horas arriba de la cinta, 27 kilómetros. Y he tenido semanas de 110 kilómetros todos arriba de la cinta. Resulta loco, sí, pero también hay que pensar que otros países, que tienen la mitad del año de invierno, también entrenan en cinta. Así que era cuestión de acostumbrarnos”.

Ocampo vive en Zelaya, donde transcurren gran parte de sus entrenamientos al aire libre. “Zelaya es más pueblo que otra cosa. Mucho campo, no hay tráfico, y la verdad que nunca tuve contacto con nadie. Es un lugar muy bueno para entrenar, por eso me mudé ahí. Mis entrenamientos, excepto cuando me voy a Cachi, son todos por Pilar o a lo sumo en Beccar, cuando estoy por aquel lado por el trabajo”.

Los entrenamientos primero en casa, y después en las calles pero sin competencia, dejaron algunos aspectos interesantes para las cuestiones técnicas y mentales. “Al contar con tanto tiempo, uno aspira a mejorar cosas, haciendo ejercicios de técnica en casa, o mayor hincapié en la flexibilidad, que es algo que en la vorágine del día a día no se hace tanto, no se le dedica el tiempo suficiente”, explica Ocampo. Y en cuanto a lo psicológico, permitió liberarse de las presiones.

“No es habitual que un deportista corra cinco, seis meses, sin competir, solamente entrenando. Y eso también fue algo positivo, porque si bien entrené en la cinta, con todo lo que eso conlleva, uno se enfoca en un solo punto y nada más. En el medio no hay competencias de relleno, no hay compromisos nacionales, entonces te dedicás a entrenar durante seis meses, sin interrupciones. Se ponen todas las fuerzas en un solo objetivo, aunque ni siguiera sabíamos si se iba a llevar a cabo, porque era entrenar y entrenar, cruzando los dedos de que el campeonato del mundo de media maratón se hiciera”, afirmó.

El paso a paso

No sin sobresaltos, la antorcha olímpica recorre Japón. Faltan unos 100 días para los Juegos, aunque por estas horas Tokio y otras prefecturas niponas también enfrentan escalada de contagios. Pero es cierto, “según el gobierno japonés, los Juegos se van a realizar a como dé lugar”. Es el mensaje que recibe Ocampo y que está instalado en el mundo del deporte todo.

Pero, paso a paso para ella. “Trato de centrarme en clasificar y después, una vez que clasifique, que pase lo que tenga que pasar. Si se hacen, se hacen. Y si no, yo habré clasificado con el sudor de la frente. Trato de no prestarle mucha atención a eso, trato de pensar en el hoy”, afirmaba.

Por ahora tres argentinos estarán presentes en los maratones de Tokio 2020, solo una mujer. El 23 de febrero del año pasado, poco antes del confinamiento global, la chaqueña Marcela Gómez batió el récord nacional con un tiempo de 2h28m58s y alcanzó así la marca mínima. Fue décima en Sevilla, superando el mejor registro histórico argentino que desde el 11 de mayo de 1997 ostentaba Griselda González: 2h30m32s. Junto a Gómez, también estarán en Tokio Joaquín Arbe y Eulalio Muñoz. (DIB).

Por Gastón M. Luppi, de la redacción de DIB


Diez minutos menos

Los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro contaron con tres maratonistas argentinas, seis argentinos en total. Rosa Godoy fue 110º; Viviana Chávez, 125º; y María de los Ángeles Peralta no completó la prueba. En la previa de los Juegos ellas tres corrieron por debajo de las 2 horas y 39 minutos, la marca mínima fijada por la Confederación Argentina de Atletismo (CADA); la federación internacional (por entonces IAAF) había propuesto 2 horas y 42 minutos. Así, de un Juego a otro se redujo diez minutos la marca mínima estipulada para clasificar.

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