Miércoles 17 de Agosto de 2022

Fuertes reclamos de compañeros de la enfermera que murió por Coronavirus

Marta, compañera de Noemí, habló sobre cómo es trabajar en el Sanguinetti durante la pandemia. Hoy habría otra asamblea para reclamar mejoras. Además, lamentó la pérdida de su amiga. “Nos costó la vida de nuestra compañera”, dijo.


  • Jueves 13 de Agosto de 2020
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Marta, compañera de Noemí, habló sobre cómo es trabajar en el Sanguinetti durante la pandemia. Hoy habría otra asamblea para reclamar mejoras. Además, lamentó la pérdida de su amiga. “Nos costó la vida de nuestra compañera”, dijo.

La muerte de Noemí Gómez, la enfermera del Hospital Sanguinetti que contrajo coronavirus mientras trabajaba, ha traído consigo innumerables quejas de los trabajadores de la salud que, desde que comenzó la pandemia, han pedido incansablemente mejoras en los elementos de protección que reciben para así poder cuidarse ellos y los pacientes.

Noemí era de Corrientes, estaba casada, tenía dos hijos y era enfermera en el área de Pediatría del Hospital Sanguinetti. Sus compañeras la recordaron con cariño, pero también criticaron que el Estado no los estaría cuidando y que esa es la razón principal por la cual hoy deben llorarla.

El miércoles a las 12.30 realizaron una manifestación frente al nosocomio y hoy, a la misma hora, piensan repetirla.

Diario Resumen se comunicó con Marta, enfermera del Sanguinetti, quien relató todo lo que allí ocurre. “En el hospital está dirección médica y de enfermería. En Enfermería se pidió que renuncien las tres personas que están, prácticamente no los conocemos. Cuando esto empezó, en marzo, yo empecé en la Terapia de Covid y además, hago horas extras porque el sueldo no me alcanza”, comenzó a relatar Marta sobre la situación.

Sus horas extras las desarrolla en el sector de varones y explicó que en marzo, cuando todo arrancó “solo teníamos material para el COVID”: “pedíamos el mameluco, las botas, pero solamente para la terapia, para afuera no y ahí estaba el contagio. Cuando comenzó, una compañera escribió una nota donde contábamos lo que teníamos para trabajar en los servicios que no eran del coronavirus.  No teníamos barbijos 3M. Con los primeros contagios, llegaron porque según la infectóloga jefa con los barbijos comunes no nos infectábamos”.

El sector de hombres donde Marta hacía sus extras tenía 27 camas, con pacientes de todas las edades y, cuando comenzaron los contagios “se infectaron los 27 pacientes que teníamos ahí, todos los enfermeros, de todos los turnos”. “El contagio fue masivo. Dejábamos los registros de que tenían fiebre y no prestaban atención, se infectaron 27 personas que tenían familiares que los iban a ver, enfermeros que se infectaron. Eso fue hace más o menos tres semanas”, relató.

En la Terapia del COVID19, Marta no contrajo la enfermedad pero es una de las pocas. “Somos dos enfermeras por turno, para 10 pacientes, ocho respirados, seis críticos complicados que cada uno tiene colgado, como arbolito de navidad, seis o siete bombas, lo que conseguimos porque no damos abasto, no te alcanza el tiempo, las manos para trabajar con todos y sin embargo, el Secretario de Salud y todos los jefes que pueden poner más enfermeros, nunca hicieron nada y estamos trabajando muy mal”, contó.

“Tengo miedo, tengo una familia atrás, quedé viuda en diciembre, mantengo mi vivienda, tengo hijos. Gracias a Dios no me enfermé, pero uno trabaja para que la gente no se muera, para que la pandemia no se lleve más gente. Es mucha la presión que tenemos, somos pocas las que trabajamos, no hay más gente y eso los jefes, lo saben”, añadió Marta.

Con las contrataciones que han hecho Marta indicó que “es gente sin preparación” y que si bien siempre hubo falta de personal en el Sanguinetti, hoy se hace sentir aún más. “Hay guardias donde hay solo un clínico para todo el hospital, faltan médicos, enfermeras. Ningún jefe se queda a ponerse los guantes y ayudar. Ingresa gente porque obligan, porque los médicos dicen que no se puede y dicen que hay que hacerlo igual, pero no reciben la atención que merece. Yo no estudié para esto. Yo me quemé las pestañas para curar gente, no para meter muchas personas en un lugar donde con dos enfermeras no se puede mucho. Mi jefa sí, se pone los guantes, se queda horas y horas, nos hacemos la pata nosotras mismas para no dejarnos solas”, contó entristecida y al borde de las lágrimas.

Sobre la muerte de Noemí

Con tristeza, Marta relató que su compañera tenía dos hijos, uno de los cuales tiene hidrocefalia y un botón gástrico. “Cuando esto empezó yo creo que ella tendría que haber estado en la lista para no trabajar. Ella estaba en Pediatría, nos preguntamos por qué le pasó a ella. El virus está adentro del hospital, más de la mitad del personal está infectado con COVID pero, lamentablemente, ella fue la que más sufrió, fue rápido y se la llevó”, dijo entre lágrimas.

Su hijo también está luchando: “está internado por lo que sabemos en el Hospital Falcón, con riesgo de vida porque tiene enfermedades de base y eso hace que sea mucho más dañino. Ahora, solo queda el padre y esos dos nenitos”.

Marta contó que los enfermeros ganan 19 mil pesos “veintipico con la antigüedad y no nos alcanza”. “Con ese dinero hacemos milagros para comer, viajar, pagar las cuentas. Cuando uno se infecta debe tener dinero para comer, para poder comprarte la medicación que no te la dan, para tu familia”, expuso y se refirió a lo que ocurrirá con el marido de su amiga que “ahora queda a la buena de Dios”: “hay un ingreso menos para ese marido que quedó a la buena de Dios, que nadie se hará cargo como nadie se hizo cargo de ninguno de nosotros cuando salimos infectados”. “Nos costó la vida de nuestra compañera”, contó a Resumen en referencia a la falta de elementos de seguridad y cuidado que les otorgan.

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