Alejandra Villani, una vida dedicada al servicio de la comunidad

Es la única mujer en el cuartel de Pilar. El año pasado cumplió 25 años se servicio. “Como cualquier otra vocación de servicio, el ser bombero voluntario no es privativo de los hombres”, destaca.

En la semana de la Mujer, Resumen eligió homenajear en la Entrevista de la Semana a Liliana Alejandra Villani. El año pasado cumplió 25 años de servicio como bombera voluntaria de Pilar, a los que hay que agregar siete de cuartelera. Se hizo su lugar en el cuerpo activo, aun cuando ya hacía años que se había disuelto en la institución el cuerpo femenino.

Fue instructora de la escuela de cadetes durante 10 años y llegó a ser directora regional de la Escuela de Cadetes de Zona Norte, donde participó del diseño de un manual de instrucción para los jóvenes futuros bomberos. En 2010 sufrió un ACV hemorrágico del cual se repuso, volviendo a la actividad. En 2016 participó y ganó un casting donde se buscaba a una mujer bombero para un corto institucional del Ministerio de Salud de la Nación referido a una campaña de prevención del  Cáncer de Mama, que fue difundido en todos los canales de aire del país.

El año pasado recibió de sus pares el Premio  Bombero de Oro en honor a sus 25 años de trayectoria en el cuerpo activo de Pilar. Actualmente está gestionando los trámites para jubilarse, aunque no descarta continuar como reservista. Está casada con el comandante mayor Mario Benítez, que llegó a ser segundo jefe del cuartel de Pilar, jubilado desde hace dos años y que  hoy está a cargo de los reservistas de la institución. Con Mario tuvo dos hijos, quienes siguieron también la dinastía bomberil. Como profesión paralela Alejandra es también Esteticista Corporal.

No había bomberos en la familia de la familia Villani, aunque Liliana Alejandra siempre tuvo una inclinación decidida por el voluntariado. En su época escolar la llamaban por su primer nombre, pero en la adolescencia la comenzaron a llamar por su segundo y a partir de entonces siempre fue Alejandra, Ale para los más allegados. Cerca de su casa en la “Curva del Mingo”, vivía la familia Benítez, muy amiga de sus padres. Uno de sus hijos, Mario, era bombero voluntario de Pilar y ya de novios, relación que se concretó en la casa de la hermana de Alejandra, comenzó a acompañarlo al cuartel cuando le tocaba guardia. Allí conoció a Elisa, la esposa de don Sirilo Peralta, otro ícono de los bomberos de Pilar. La señora se desempeñaba como cuartelera.

“Desde que pisé el cuartel acompañando a Mario, sentí una gran atracción por la labor de los bomberos voluntarios. Elisa fue muy generosa y aprendí mucho, viéndola trabajar en su función de cuartelera, de ella conocía la importancia de esa función tan importante, teniendo en cuenta que es la primera persona en enterarse de un siniestro cuando alguien llama al cuartel. De las precisas indicaciones del cuartelero, de comprender la verdadera gravedad de la situación que motivó el llamado, muchas veces depende llegar a tiempo para prevenir males mayores ante un incendio o accidente”, rememoró a Resumen, Alejandra.

“En 1987 nos casamos y fuimos a vivir al cuartel, en una casa que estaba en la entrada de la avenida Tucumán donde hoy funciona la Oficina Técnica. Allí vivimos durante 15 años y nacieron mis hijos, Ezequiel (33) y Diego (28). Ezequiel fue bombero durante 10 años, hasta que se mudó con su familia a San Miguel. Diego arrancó en la escuela de cadetes de Pilar y hoy ya es auxiliar”, contó.

¿Cómo fuiste aceptada en el cuerpo activo, cuando hacía años que se había disuelto la rama femenina en bomberos de Pilar?

Viviendo en el cuartel y compartiendo el día a día con mi esposo y sus compañeros, más mi manifiesto interés por la tarea bomberil, era lógico me ganara la confianza de los jefes del cuartel. En una oportunidad en el año 1995 –ya llevaba para eso siete años como cuartelera- hay un llamado al cuartel por una emergencia. Vecinos habían denunciado que en un domicilio de la calle Uruguay había un olor nauseabundo y que hacía días que no veían a su morador. En ese momento no había personal suficiente en el cuartel para concurrir al servicio, por lo que le dije al jefe Fernando Lalli, si los podía acompañar. Sin titubear, Lalli me dijo que me cambiara y formara parte de la dotación. Mi bautismo de fuego en la institución –aun no siendo bombera- fue el rescate del cadáver de un hombre. Al retornar al cuartel, Lalli habla con el presidente Regino Oses, le cuenta sobre mi correcta actuación en la emergencia y sugiere me incorporen al cuerpo activo. En la siguiente reunión de la Comisión Directiva se aprueba la moción del jefe y quedo incorporada, comenzando una carrera que se prolongó por 25 años.

¿En 2010 sufriste un ACV?

Me acuerdo como si fuera hoy, fue exactamente el 19 de abril de 2010. Habíamos salido del cuartel por un incendio de pastizales y a la vuelta me fui a casa a ducharme, porque tenía una sesión de masajes, ya que soy también esteticista corporal. Fue cuando sentí un cosquilleo raro en la mano derecha. Cuando me miré al espejo me vi la boca torcida y no podía pestañar del ojo derecho. Había tenido un episodio de ACV hemorrágico y una hemiplejia del lado izquierdo. Estuve una semana internada en terapia y me hicieron rehabilitación durante mucho tiempo. A pesar de estar todavía convaleciente, ese 2 de junio, Día del Bombero Voluntario, estuve presente en el cuartel para el tradicional festejo con mis compañeros, organizado por los integrantes de la Comisión Directiva. De a poco fui mejorando y pude volver a mis actividades habituales. Me quedaron por supuesto algunas pequeñas secuelas, pero creo que la mayor parte de la gente no las nota.

En lo personal tenes tres nietos.

Si, Benicio de 7 años, Lupe de 4 y Cristóbal de 3. Pronto se va a sumar Adelin hija de mi hijo Ezequiel, así que voy a ser abuela por cuatro. Mario lleva 50 años como bombero, llegó a ser el segundo jefe del cuerpo activo de Pilar. Se jubiló hace dos años y hoy está a cargo de los reservistas. Yo ya estoy iniciando los trámites para mi jubilación, pero creo que no me voy a alejar del cuartel. Aunque sea voy a venir a regar las plantas (se ríe). El cuartel de bomberos de Pilar es mi segundo hogar. Por ahora me voy a retirar como oficial auxiliar, aunque puede que me asciendan a oficial de cuadra, eso lo decidirá el jefe que esté en su momento. Espero también se aceptada como reservista. Ser bombera voluntaria es mi vida misma.

¿A lo largo de tu dilatada trayectoria tuviste un cargo dirigencial regional?

Fui instructora de la escuela de cadetes en Pilar durante 10 años y esta experiencia llevó a que sea nombrada Directora Regional de Cadetes de la Región Norte de la Provincia de Buenos Aires. Tuve a mi cargo 13 cuarteles y participé en la redacción de un manual de instrucción para cadetes que editó la Regional. Fue sin dudas una gran experiencia y tuve además la responsabilidad de organizar varios viajes por encuentros nacionales, que permitieron visitar distintas provincias del país.

¿Participaste de un corto institucional que salió en canales de aire de todo el país?

Una de mis grandes aficiones desde chica fue la actuación. Cuando era adolescente participé de los talleres de teatro para niños que se dictaban en el Teatro Lope de Vega, a cargo entonces del profesor Marcelo Laconca. Después la vida me llevó a ser  bombera voluntaria, a mi profesión de esteticista corporal y a mis tareas de madre y ama de casa, por lo que posibilidad de ser artista quedó como una asignatura pendiente.

Pero la veta histriónica siempre estuvo presente. Me hubiera gustado ser humorista. Siempre admiré el personaje de la Abuela que hace Manuel Vázquez. Las personas más cercanas, saben de esta afición. Una de ellas es Laura Fornas, secretaria de la comisión directiva, que en 2016 se entera a través de una publicación en Facebook que se había abierto un casting para participar de una filmación de un corto institucional, organizado por el Ministerio de Salud de la Nación, para concientizar sobre el cáncer de mama. Buscaban a una mujer bombero o ex bombero. Me presenté al casting que duró tres días. Nunca notaron –creo- mis pequeñas secuelas del ACV, cosa que temía. Finalmente quedamos tres postulantes, tuve una charla individual con un productor que me dijo, que si resultaba elegida me iban a avisar. Y así fue, tuve que personificar a una mujer bombera en plena acción participando de la sofocación de un incendio. El corto se difundió en su momento por todos los canales de aire del país. Fue mi debut y despedida en el mundo de la actuación, pero no pierdo las esperanzas de tener otra oportunidad de actuar, aunque no necesariamente de bombera. Me adaptaría creo a cualquier otro rol que se me asigne.

¿Durante estos años se han acercado mujeres interesadas a integrar el cuerpo activo de bomberos de Pilar?

Como cualquier otra vocación de servicio, el ser bombero voluntario no es privativo de los hombres. Yo soy el mejor ejemplo de ello. Tengo el caso de mi sobrina Yamila. Todos sus hermanos son bomberos y ella siempre quiso ingresar al cuerpo activo. Como en su momento no se podía por el estatuto de la entidad, se anotó en bomberos de Del Viso que tiene su cuerpo femenino y se desempeña como bombera allá desde hace años. Más cerca en el tiempo hay una chica de Luján, que siempre llama a ver si se abre la posibilidad de contar con un cuerpo femenino en Pilar. Tengo entendido que este año se abrió la inscripción para postulantes de ambos sexos en Pilar, no sé si para integrar una rama femenina o para componer un cuerpo activo mixto. Eso lo definirán en su momento los jefes y la comisión directiva. De todas maneras, las chicas que tengan vocación y quieran ingresar, deben saber que no es una tarea fácil para una mujer. No porque no estén capacitadas para hacerlo, sino porque tenemos muchas obligaciones, como atender a la familia, las tareas propias de un ama de casa y como en mi caso, además muchas mujeres hoy con una ocupación paralela. Yo en más de una oportunidad debí dejar a mis hijos al cuidado de un compañero, un familiar o vecino cuando tenía que salir a un servicio por una emergencia. Por ejemplo en accidentes viales con muertos, a veces hay que esperar tres o cuatro horas, hasta que llegue el personal judicial al que debemos informar del siniestro.

Has recibido muchos halagos y homenajes en honor a tu larga trayectoria.

Si, el que más recuerdo porque fue realmente emotivo fue el año pasado cuando recibí la distinción Bombero de Oro, entregada por mis pares el 2 de junio, en la tradicional cena por el Día del Bombero Voluntario. Días pasados, también fui homenajeada junto a otras nueve mujeres destacadas, por la Cámara de Comercio de Villa Rosa (CICOPROA) que realizó un homenaje por el Día Internacional de la Mujer.

Oscar Orlando Mascareño

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