La injusticia, reflexiones para una mejor sociedad

La injusticia, reflexiones para una mejor sociedad

OPINIÓN – Por Guillermo Pellegrini, Licenciado en Ciencia Política

¿Qué se entiende por Injusticia? ”Sería la falta o ausencia de justicia, ya sea en referencia a un suceso, acto o situación de hecho. Puede estar referida a un sujeto o a un grupo social”. Por lo tanto desde este escalón comenzamos a recorrer pensamientos y reflexiones para conocer y alertarnos de este fantasma universal que está desde siempre en todas partes.

Platón nos decía en su Dialogo Critón: “que no sabe que es la justicia, pero sí que era la injusticia”.

No podemos más que sorprendernos cuando vemos que recién en el año 2007, las Naciones Unidas, proclamaron el 20 de febrero de cada año el Día Mundial de la Justicia Social” y sostiene  que “la justicia social es un principio fundamental para la convivencia pacífica y próspera”, debiendo orientarse a “erradicar la pobreza y promover el empleo pleno y el trabajo decente, la igualdad entre los sexos y el acceso al bienestar social y la justicia social para todos”.

Como viene de demorada la cosa, sabiendo que la Humanidad  elige a la Ciudad de Jericó (Palestina) como la ciudad más antigua, primer baluarte histórico organizado comunitariamente, con un sistema de seguridad, orden, autoridades, devengamiento de impuestos, viviendas,  templos, comercio, todo debidamente amurallado. 8.000 años antes de Cristo, o sea que han pasado 10.007 años, hasta que las Naciones Unidas se pronunciaran, por la cuestión social.

Bueno tratemos de seguir, tenemos varios tipos de injusticia, la ONU se refiere a la social, pero existen otras injusticias: esclavitud,  guerras, colonizaje, segregación, discriminación, limpiezas étnicas y mucho más, pero también está la figura de injusticia social diaria: la envidia, la prepotencia, el grito,  los malos modos, la soberbia, la amenaza o sea estilos antiguos de querer dominar mediante la fuerza o apabullando.

Hoy en día los vemos más generalizados, no pueden algunos aceptar que otros son mejores, más preparados, más ordenados,  más cultos, más educados, o sea más virtuosos, pues trabajaron más para su desarrollo interior, o sea espíritu y perseverancia, mejor cincel, más cerca de lo social, del bien común. Se vive igualando para abajo y no hacia arriba, es lo que se llama mediocridad.

Suele decirse que mientras la justicia tradicional es ciega, la justicia social debe quitarse la venda para poder ver la realidad y compensar las desigualdades que en ellas se producen.

Históricamente el concepto de justicia social está relacionado con el conflicto que en el siglo XIX se llama la “cuestión social”, el creciente malestar y reclamo de los trabajadores que fue creciendo en importancia en todo el mundo a partir de la instalación del “capitalismo”.

La expresión “justicia social” fue acuñada por el sacerdote jesuita italiano Luigi Taparelli, considerado uno de los fundadores de la doctrina social de la Iglesia.

Varias décadas después el término “justicia social” es vuelto a usar en Inglaterra a fines del siglo XIX, por los socialistas fabianos ingleses. A partir de estos el concepto de “justicia social” fue adoptado por la socialdemocracia, principalmente en Inglaterra, Francia y Argentina. En la misma época en Francia, el partido socialista a través de Jean Jaurés adopta el concepto de “justicia social” como parte de su socialismo ético y pacifista. En Argentina el partido socialista incorpora el concepto a través de Alfredo Palacios.

En 1931 la noción de “justicia social” se incorpora plenamente a la Doctrina Social de la Iglesia Católica al utilizarla el Papa Pió XI en la encíclica Cuadragésimo Anno.

Simplificando, se entiende por “justicia social”, como algo basado en la “equidad”,  cuestión que ha sido discutida y parcialmente resuelta por el principio de “igualdad de oportunidades”.

La lucha contra la distribución desigual de bienes o la preocupación por el bien común, la idea de que justicia equivale a paz y la conciencia de ello en los individuos, son todos los componentes de un sistema social justo.

¿Qué conclusiones podemos sacar de esta larga serie de reflexiones y títulos?

Que el ser humano por sí mismo, parecería ser que no tiene las soluciones a sus problemas. Esa es la penosa realidad, si bien hemos avanzado, con solo mirar un poco vemos que falta mucho por hacer.

Y el lema de la Revolución Francesa “Libertad, Igualdad y Fraternidad” está todavía lejos de ser cumplido.

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