Sábado 10 de Diciembre de 2022
Entrevista

“Uno deja de ser lo que es para transformarse en una nueva identidad ligada al asombro y a la creatividad”

Utopías Denunciadas es una de las murgas de nuestra ciudad. Nacida allá por el 2008 se caracteriza por sus canciones, algo que la diferencia del resto de las agrupaciones de Pilar. Resumen conversó con dos de sus referentes. Identidad, compromiso y amor; características que la definen y potencian.


  • Domingo 13 de Febrero de 2022
utopias denunciadas

En febrero llega una de las fiestas populares que más color, ritmo y alegría lleva a los vecinos de cada rincón de nuestro suelo: el Carnaval. Existen muchas teorías sobre el origen del mismo y todas tienen algo en común: un evento donde las formalidades y las normas dejan paso a la diversión. El carnaval hace referencia a los días que anteceden al inicio de la Cuaresma (momento litúrgico de preparación para la Pascua de Resurrección).

Cada región, cada provincia, cada municipio tiene distintas maneras de celebrar el carnaval, desde la Chaya riojana, hasta el desentierro del carnaval, pasando por los brillos de las lentejuelas en las comparsas o las levitas de las murgas.

Una vez más en nuestra ciudad las murgas locales ganarán las calles para llenarlas de alegría, ritmo y color. Pero existe una de ellas, oriunda de Presidente Derqui, que además le pone voz: Utopías Denunciadas. En esta oportunidad nos permitimos conversar con dos de sus referentes; Julio Villalba (en la primera parte de la entrevista) y Carla Iñiguez (en la segunda) nos sumergen en este mundo de lentejuelas, levitas, bombos y redoblantes.

¿Cómo y cuándo nació Utopías Denunciadas?

Si mal no recuerdo es allá por el 2008 cuando un grupo de amigos de Villa Luján, en Presidente Derqui (un barrio en la frontera con José C. Paz y Moreno), teníamos la intención de comenzar a formar una agrupación murguera, un grupo donde empezar a sonar y tocar una percusión característica más ligada a la idiosincrasia de la ciudad. Uno va descubriendo que hay ciertos tonos, determinada percusión particular en esta región y nos interesaba este aspecto que está muy ligado al carnaval tribunero. Esta idea de comparsa está muy arraigada en el pueblo, en la ciudad, en el distrito. Entonces esa alegría que se podía ver, que se podía compartir al mismo tiempo en el sonar de los bombos, de los redoblantes, siempre nos gustó. Y este grupo de amigos se cruzó, casi de manera casual, con un grupo que también estaba en Los Laureles y que tenían ganas de arrancar a hacer percusión y se comenzó.

No obstante hay que contextualizar todo: en ese momento, en el 2008, veníamos de unos años muy difíciles, de todo lo vivido en el 2001. De alguna u otra forma somos los adultos que ha dejado esa crisis tan grande a nivel nacional y queríamos ponerle un poquito de color, un poquito de alegría a tanta miseria de esa época. Un 2008 que nos encontraba recién desembarcando en una etapa adulta a aquellos que dejábamos de ser jóvenes y que buscábamos conformar un grupo que nos sirva de refugio ante tanto de todo; esta idea de compartir sin meramente compartir las penas sino también las alegrías. De esos dos grupos se conforma Utopías Denunciadas, que después tiene una fuerte impronta comunitaria, social. Se armó también un centro comunitario, con ayuda escolar, con ayuda a los jóvenes, con una mirada mucho más integradora que no sólo resonaba en el aspecto artístico, mucho más comprometida con el barrio, con la ciudad.

¿Quiénes conforman Utopías Denunciadas?

La conforman y la han conformado, en estos 13 años, desde un bebé hasta una anciana. Siempre hemos compartido la idea de que no encontramos ningún género artístico hoy que convoque, que integre a todas las generaciones en un mismo lugar, con un mismo código tanto como la murga. Cualquier ser vivo que quiera ser parte de Utopías puede serlo. Hasta hemos salido con un perro, que era de una compañera, y le pusimos una levita y a disfrutar. Es siempre esta idea medio loca, quizá descabellada, que también en el carnaval se puede desplegar, donde uno deja de ser lo que es para transformarse en una nueva identidad ligada al asombro, a la creatividad, a lo irónico, a lo humorístico.

¿Cuál es la característica principal de la murga?

No sé si hay una, quizá son varias, porque cuando uno habla de características habla de identidad. Y en esa identidad que va mutando, que hay que contextualizarla, mucho tiene que ver con lo que uno va aprendiendo. Es un lugar muy pertinente para el aprendizaje, para la transformación. La característica quizá de Utopías en estos 13 años es ponerle palabras, con glosas de presentación, con canciones. Una característica que es muy porteña, y de la cual a veces renegamos porque no somos porteños, somos del conurbano; pero fuimos aprendiendo que podíamos mechar esta característica a la idiosincrasia propia del conurbano. La cumbia, el rock and roll y la murga siempre nos gustaron y nos alentaron a construir a partir de esa característica, pero los más jóvenes suman otros géneros.

¿Por qué eligieron ponerle voz a la murga?

La verdad es que no es algo que elegimos sino que fuimos aprendiendo a que era un lugar habilitado para ponerle palabras. Y esto de ponerle palabras, de expresar (que significa poner para afuera con presión), nos hizo preguntar qué teníamos adentro que necesitábamos sacar. Entonces en el barrio hay un montón de presiones que se querían sacar, que se querían mostrar. Y en esta construcción social carnavalera, murguera, nosotros tomamos como un canal, como una herramienta, a la murga para expresar en un par de canciones lo que nos pasaba como sujetos de este mundo, de esta cultura. Y también, por qué no, con cierto misticismo, con cierta poética, que uno encuentra para contar la alegría que uno tiene de celebrar bajo la luna, bajo los banderines, con los amigos, con la familia.

¿Quiénes componen las letras que cantan?

Muchas veces el grupo de adultos se pregunta ¿qué podemos cantar?, ¿qué podemos crear?, y se comienza a trabajar. Hay muchas canciones que están de moda, en auge, que tararea toda la gente, están ahí en la subjetividad colectiva y que uno le pone melodías desde una trompeta, desde una guitarra, o las acompaña con un bombo con platillo y redoblantes y automáticamente comienza a mover las piernas. Y las letras las creamos los amigos cuando nos juntamos y pensamos qué es lo que le queremos cantar al barrio, qué es lo que le queremos decir con una canción, con una letra. Y siempre fue un desafío porque algunas eran muy fuertes, y otras muy lindas o poéticas. Siempre nos llamó la atención que a la gente le sorprendían las canciones y esto de cantar en el conurbano. Y en estos 13 años hemos sido invitados a participar en muchos lados, en fiestas, en corsos, siempre hemos sido bien recibidos, valorados, respetados también. Y sin embargo en Pilar, después de 13 años, estamos luchando por esto. Nos conocen que cantamos, pero no nos ponen micrófono; nos conocen que les ponemos palabras, pero no quieren escuchar. Ahí también hay una lucha sana por el respeto a la identidad de Utopías.

¿Existe una mirada prejuiciosa hacia los murgueros?

En ese sentido nosotros entendemos que debemos dar una lucha, que es larga, que no se va a terminar así nomás. Sabemos que después del 2010, con la reivindicación de los carnavales, hay una perspectiva diferente para trabajar este prejuicio; pero como la misma palabra lo dice prejuicio es un juzgar previo. Aquel que tiene un prejuicio hacia la murga, hacia los murgueros, o el carnaval es porque en el fondo hay un desconocimiento terrible hacia las prácticas artísticas y culturales de la región. Ahora, también comprendemos que por historia es difícil desarraigar ese prejuicio cuando se han observado celebraciones con agresividad, con violencia o con consumo. Desarraigar ese pensamiento, esa subjetividad, construidos a lo largo del tiempo para con un género que es tan bello demandará esfuerzo. La murga representa lo que es la sociedad, con estas contradicciones, con estas ambigüedades. Para nosotros es un lugar de creación, de felicidad, de alegría, y para otros en ese mismo lugar está el consumo, está la violencia, y las prácticas que no son saludables. No hay sólo prejuicios hacia el murguero o la murga; es una cultura prejuiciosa; pero con el tiempo ese prejuicio se va a transformar en honor. 

¿Crees que algún día podes dejar de ser murguero?

No lo creo. Siempre voy a celebrar que siendo parte de esa grupalidad de carnaval con tan poco logremos tanto; con tan poco en lo material (un bombo con platillo, o un redo) podamos agruparnos más de 50, 70 o 100 personas para compartir esa calle, ese territorio; ese mismo lugar que siempre es maravilloso. Argentina es muy rica en su cultura, es muy rica en el arte callejero donde cada región tiene su idiosincrasia, su manera de celebrar el carnaval. El carnaval para nosotros es una transformación de la identidad y de los sujetos; es una fiesta que nos permite - lejos de las ataduras sociales y de una realidad que va alienando a los sujetos - disfrutar una celebración vinculada a la otredad. Donde esté este colectivo, donde haya gente agrupándose, estaremos dando batalla.

Amor a primera vista

Carla, ¿cuándo y cómo descubriste tu pasión por la murga?

Soy Carla Iñiguez, tengo 32 años, parida y pujada a este mundo en el partido de Pilar, pero toda mi vida y desde que tengo noción vivo en Presidente Derqui; un barrio que me ha visto crecer y seguir siendo, disfrutando de lo cotidiano y sobre todo de este arte y de la cultura popular de la murga. Esta pregunta me lleva a recordar, a movilizar recuerdos y a poder sonreír con un nudo en la garganta. La descubrí por mi familia, y en la palabra pasión converge mucho. Vengo de una familia futbolera y sobre todo de antaño de murgas, creo que la primera vez que salí tenía 11 o 12 años, pero algo totalmente distinto a lo que practico hoy en día. Una de esas primeras salidas la hice con uno de mis tíos, fanático de Boca, por eso para mí la palabra pasión la asocio al fútbol y a la murga como identidad.

¿Por qué elegiste hace ya muchos años Utopías?

Acá me pongo melosa, romántica, me cuesta. Utopías Denunciadas fue como amor a primera vista Clarisa. Así; no hay frase que pueda calar en lo más profundo que no sea eso. La vi, me enamoré, asumí lo que sentía por el espacio, por la gente que estaba en ese momento y por todo lo que brindaba Utopías que era nuevo; y lo nuevo obviamente siempre trae miedo, siempre trae parálisis, pero también eso de decir a ver qué pasa acá, qué hago con esto, qué soy, qué quiero ser, qué somos en conjunto, en grupalidad. Yo venía de otro tipo de murgas y cuando descubro Utopías me encuentro que convergen el arte, la música, la política, lo social, lo comunitario. Parecen frases trilladas, pero me descubrí. No soy la misma Carla de allá y entonces cuando en el 2008 la conocí, a quien soy ahora trabajando desde hace muchos años en la Subsecretaría de Cultura gracias a la murga, y también gracias a la murga soy Psicóloga social recién recibida, porque nos lleva a la búsqueda. Utopías Denunciadas fue, es y será transgresora, busca adaptarse a los tiempos, a los contextos, sabe cuándo hay que parar, cuando hay que detenerse. La murga entra y sale de los espacios cuando puede y cuando quiere, y también cuando le dan el espacio. Utopías no es una murga más, fue amor a primera vista, a invitarme, a descubrirme y a reinventarme en la medida que nos íbamos descubriendo.

¿Qué significa ser murguera?

Me pongo muy sentimental, será que febrero tiene eso también. Ser murguera es una parte de mi identidad; no sería la Carla que soy hoy si primero no hubiese sido murguera. Si pudiese mi DNI decir Carla Mariela Iñiguez, Murguera, Psicóloga Social, sería esa mi mejor identificación y la llevaría a donde esté; porque ser murguera no es solamente saber bailar, saber coser, llevar niñez o estar dentro de una murga, tiene que ver con tener palabra, tener propuestas, con proyectar, con poder reconocerse y habitar ese rol de murguera.

¿Es difícil ocupar un rol protagónico en una murga siendo mujer?

Me quedé reflexionando en esta pregunta muy tajante y muy importante a la vez en estos tiempos. Es difícil, no es imposible porque el colectivo del feminismo vino a irrumpir, a interpelar todos los espacios. Y cuando comenzó a consolidarse hubo un parate también en las agrupaciones para reflexionar, por lo que leíamos, por lo que se visibilizaba y se había comenzado a poner en palabras también. Allá y entonces las mujeres el único lugar que tenían en las murgas era el baile, siempre con una jerarquía mínima; estaba adelante con los niños, o era la costurera, o era la que maquillaba, o llevaba el agua. Incluso en los espacios de construcción y debate no teníamos lugar. En Utopías siempre fuimos mayoría de mujeres, siempre. Y le agradezco a Utopías y al feminismo que me hayan dado ese lugar de reconocimiento.

Los días de carnaval llenan de ritmo, color y alegría las calles de nuestra ciudad. Y las voces de los murgueros resuenan en cada rincón permitiéndonos conocer un rasgo identitario muchas veces invisibilizado.

 

Clarisa Bartolacci

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