Sábado 10 de Diciembre de 2022
50 años de la Escuela 501

“Las etiquetas obturan, si uno ve el diagnóstico deja de ver al chico”

En una entrevista con Resumen, el director José Luis Aguilar contó la historia de la Escuela Especial de Pilar. “El legado que nos dejaron las primeras personas sigue intacto. Es una escuela en la que se trabaja apasionadamente, con mucho compromiso”, afirma.


  • Domingo 28 de Noviembre de 2021
escuela 501 pilar

El 12 de abril de este año la Escuela de Educación Especial 501 cumplió 50 años de vida. El festejo fue postergado hasta el viernes 19 de noviembre con el objetivo de poder ser disfrutado por toda la comunidad, y así fue.

José Luis Aguilar lleva adelante la Institución hace ya varios años y, sin dudarlo, nos permitió conversar con él abriéndonos las puertas de la dirección misma del establecimiento.

¿Cómo encuentran estos 50 años a la Escuela de Educación Especial 501?

Este aniversario nos encuentra trabajando, y a full, intensamente. Ésta es una escuela que siempre tuvo mucho laburo, mucho trabajo y con mucho apasionamiento y dedicación, eso sigue firme. Ese legado que nos dejaron las primeras personas sigue intacto. Es una escuela en la que se trabaja apasionadamente, con mucho compromiso. Y estamos felices de poder celebrar este aniversario, de poder encontrarnos. En realidad la fecha del cumpleaños es en abril; el 12 de abril de 1971 fue el primer día de clases (la escuela funcionaba en la calle Fermín Gamboa), pero como estábamos en plena pandemia y nosotros queríamos hacer un acto presencial - no hacerlo virtual- para que sea un momento de reencuentro, para abrazarnos y celebrar un cumpleaños, y de celebrar la vida, la vida institucional, pensamos en noviembre.

¿Hicieron algunas otras actividades para celebrar la vida institucional de la escuela?

Para nosotros el aniversario es todo el año. Y de hecho durante este tiempo hicimos un conversatorio virtual, porque para nosotros también es importante -además de festejar el cumpleaños y celebrar la vida institucional- poder pensarnos y repensarnos, poder hablar sobre la escuela, sobre la educación especial, ya que hay un gran sacudón desde hace ya un largo tiempo. Con esto buscamos sumarnos comprometidamente como protagonistas de la educación. Y no debemos olvidar que la educación especial en estos 50 años atravesó un montón de paradigmas, de posicionamientos, que todavía sigue muy dinámico. Y frente a esto nos permitimos escucharnos como protagonistas y constructores de conocimientos, constructores de realidades educativas.

¿El conversatorio fue sólo entre los docentes del establecimiento?

No, el conversatorio fue con los docentes de todas las escuelas de educación especial. La invitación fue para todos porque la 501 fue la primera del partido; a partir de ahí comenzaron a venir chicos de otras partes y se abrieron otras escuelas; se abrió la 502 en Derqui, después la 503 que está en el barrio La Esperanza, la 504 que está en Del Viso fue la última y el Centro de Formación Laboral (que se creó bastante antes que estas últimas). Todos nos dimos la posibilidad de escucharnos y pensarnos.

¿Cuáles fueron esos grandes retos o paradigmas que tuvieron que afrontar en estos 50 años?

El concepto de discapacidad evolucionó de un modelo médico a un modelo social, entonces cambió mucho. Si pensamos en las inclusiones escolares, que nosotros hacemos y acompañamos en los niveles, tienen 20 años; por lo tanto antes no existían, y hasta hace 10 años era muy raro, entonces recién empieza a ser cotidiano en el último tiempo. Hoy los planteos son distintos: si los chicos van a las mismas plazas, a los mismos supermercados, van a los mismos hospitales, ¿por qué van a escuelas distintas? Entonces es todo un desafío porque las escuelas también se sacuden; pero éstas tienen que ser para todos, como la sociedad debe ser para todos. Es un camino que hay que hacer, y cuando se recorre surgen nuevos desafíos intentando responder a las singularidades de cada uno; pero vamos caminando.

¿Cómo es la tarea diaria de la escuela?

Nosotros además de la tarea en sede (en la propia escuela) trabajamos mucho con las propuestas de inclusión y tenemos otros docentes que forman parte de lo que se llama Servicio Domiciliario; éste es para chicos que tienen una situación de enfermedad distinto de una discapacidad, por ejemplo un alumno que se fracturó una pierna y tiene 60 días de reposo, o un trasplante, o una enfermedad oncológica, para estos chicos el estado les brinda un docente que va a la casa (la 501 es la única institución del distrito que brinda este servicio). En nuestra escuela tenemos tarea en sede, inclusión y domicilio; la mayor parte del trabajo es el servicio de inclusión con el cual acompañamos a más de 100 escuelas en todo el tránsito tanto en inicial, como en primaria y secundaria. Es un trabajo intenso, es mucho.

¿Cómo está conformado el equipo docente de la 501?

Nosotros actualmente somos 65 docentes y seis auxiliares; de esos 65 docentes 37 están en inclusión - pensemos la cantidad que son para coordinar y acompañar la tarea, cinco en el servicio domiciliario y el resto en sede; son 51 docentes que están con estudiantes a cargo (domicilio, sede o inclusión) y después están los del equipo técnico, la preceptora y el equipo directivo.

¿Qué desafíos afrontan diariamente?

Muchos. Los desafíos más grandes son los pedagógicos para que todos puedan incluirse a través del aprendizaje. El desafío de sostener que los chicos puedan transitar su escolaridad en las escuelas de nivel es un reto que llevamos adelante con las escuelas.

Hoy estamos viviendo lo mismo que todas las escuelas por el impacto tremendo de la pandemia que sacudió todo el sistema educativo, que desmembró un poco la escolaridad sobre todo en los adolescentes que algunos agarraron un trabajo para ayudar a sostener a la familia y con 13, 14 o 15 años tomaron un trabajo hoy es difícil revincularlos y decirles que tienen que dejar de trabajar para estudiar que es lo más importante.

¿Ustedes perdieron matrícula después de la pandemia, tuvieron chicos que no pudieron revincularse con la escuela?

Nosotros tuvimos chicos cuya vinculación pasó a ser de baja intensidad, o de muy baja intensidad, pero a los que habíamos perdido los logramos recuperar.

¿Cómo crees vos que afectó la pandemia a los estudiantes en situación de discapacidad?

El tema son las subjetividades. Nosotros teníamos chicos (alumnos con diagnóstico de TGD o TEA) a los cuales les cuesta mucho incorporar las rutinas escolares, con quienes hay que ir de a poco, que estén en las clases, que estén con sus compañeros; bueno... para ellos de repente estar en sus casas sin contacto social en algunos de los casos representó un retroceso desde las interacciones sociales; no obstante tenemos alumnos que han aprendido más estando en las casas porque para ellos es un desafío la interacción escolar, al no tener ese desafío estaban chochos. Pero lo cierto es que la escuela es insustituible en el aprendizaje, en la interacción social no tiene ningún parecido.

¿Cómo llevaron adelante la tarea durante la pandemia?

De miles de formas, pero básicamente usando la tecnología: videollamadas a través de WhatsApp, mensajes por esta plataforma, en algunos casos les acercamos actividades o coordinamos para pasaran a retirarlas por la escuela. El WhatsApp se usó mucho para sacar fotos y mandarles; algunas señoritas mandaban videos y sus alumnos respondían también con videos. Hemos hecho los actos así también durante el año pasado y principios de este 2021; inclusive tenemos un canal en YouTube en el cual compartimos un montón de actos que hicimos de modo virtual.

(José Luis nos recomienda disfrutar del acto del 17 de agosto de este año, “no te lo pierdas”, señala destacando que “ahí ya estábamos más cancheros con la tecnología”).

¿Qué matrícula tiene la escuela?

Tenemos aproximadamente 320 estudiantes, de los cuales 45 están en sede y los otros chicos con inclusión o servicio domiciliario.

¿Qué logros fueron alcanzados en estos seis años que estás a cargo de la dirección?

Un logro colectivo es que se formó un grupo de trabajo muy valioso. Hay mucho trabajo, hay mucho compromiso. Y se trabajó y trabaja en la formación de todos, en poder visualizarnos a nosotros como constructores de conocimientos, como trabajadores de la educación y como pedagogos. Ocurre que muchas veces esperamos al gran pedagogo a que venga a darnos una charla, y lo cierto es que hay mucho conocimiento en las escuelas, y a eso hay que ponerlo en valor. Y la forma de hacerlo que nosotros encontramos es contar nuestras experiencias: a fin de año nos reunimos todos y cada docente muestra en cierto tiempo lo que aprendió durante el año, los proyectos que realizó o los logros que alcanzó algún chico, muchas veces aprendemos de experiencias exitosas pero en otras oportunidades aprendemos de experiencias que son desastrosas (como cuando uno se equivoca); todo eso está habilitado para que podamos compartirlo y aprender. El pensarnos a nosotros como docentes nos hizo crecer mucho.

¿Hay muchas etiquetas?

En la sociedad hay un denominador común: siempre se busca poner un diagnóstico, un rótulo, una etiqueta; hay mucha sobre etiquetación y sobre medicalización. Poder mirar a Juan, Pedro y Lucía, y verlos a ellos y no a sus diagnósticos es un gran desafío que tenemos por delante, pero de a poquito nos hemos ido posicionando frente a eso en la escuela, tratar de liberarnos de los etiquetamientos.

Que valioso es poder rescatar y valorar las identidades más allá de las etiquetas…

Claro que sí, porque las etiquetas obturan. Si uno ve el diagnóstico deja de ver al chico, y todo lo que él hace lo atribuye al diagnóstico sin observar que quizá todos los chicos lo realizan. El tema del sobre etiquetamiento y la sobre diagnosticación es un problema para los chicos porque los arrasa en sus individualidades y terminan respondiendo a ese rol que la sociedad le marca, que los demás les imponen; y los chicos más.

Para finalizar te invito a pensar qué recuerdos guardarías en una cápsula del tiempo para ser abierta dentro de otros 50 años.

Pondría la sonrisa de los chicos, la alegría de los chicos de venir a la escuela, el reencuentro posterior a la pandemia, la alegría de las maestras cuando vienen a mostrarme los cuadernos de los chicos con todos los progresos que hacen (por ejemplo un chico que no podía escribir ahora coloca su nombre). Si eso se pudiera guardar de alguna forma, eso sería lo que pondría en una cápsula del tiempo.


Clarisa Bartolacci


  • Continuando el legado de quienes comenzaron este camino
  • Dirección de Pierina Julia Zega de Carracedo
  • Asistente educacional Alberto Pinkas
  • Asistente social Esther Angélica Pacheco de Marzano
  • Reeducadora fonética Lidia Lacentra
  • Médico psiquiatra Roger M. Montenegro
  • Equipo docente
  • Maestra de música Ana María Martínez de Arroyo
  • Maestro de pretaller Gerardo Ricci
  • Maestros de grado Lidia Corina Martínez, Stella Maris Guida de Manzoni, Ana María Vega, Susana Toscano, Idalia Roig de Barrios, Graciela Uzal Dehiza
  • Preceptora Lidia Graciela Pozzuelo de Percivaldi.

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