Semana Santa

El Vía Crucis viviente volvió a emocionar a la comunidad

La tradicional representación de la Pasión de Cristo recorre las calles céntricas con una puesta cargada de simbolismo y participación vecinal, consolidándose como uno de los momentos más convocantes del Viernes Santo.

En el marco de las celebraciones por Semana Santa, Pilar es escenario de una de sus expresiones religiosas más significativas con la realización del Vía Crucis viviente, una propuesta que cada año reúne a una multitud en torno a la fe y la reflexión.

La actividad tuvo su punto de partida en la intersección de Colectora Panamericana y San Martín, desde donde comenzó el recorrido que culminará frente a la Parroquia Nuestra Señora del Pilar. A lo largo del trayecto, se irán representando las distintas estaciones que evocan los momentos más dolorosos de la Pasión de Cristo, generando un clima de profundo recogimiento entre quienes acompañan la procesión.

La puesta es protagonizada por jóvenes de la Posada de la Vida, quienes llevan adelante una interpretación que se destacó por su realismo. El cuidado en los vestuarios, el trabajo de caracterización y la intensidad de las actuaciones contribuyen a recrear con fuerza el camino de Jesús hacia la crucifixión, en una jornada especialmente significativa para la tradición cristiana.

La representación, que volvió a realizarse en 2022 tras la interrupción provocada por la pandemia, cumple este año su quinta edición consecutiva desde su regreso. Con el paso del tiempo, se afianzó como una propuesta que trasciende lo religioso para convertirse en un evento cultural y comunitario de gran impacto local.

El Vía Crucis, también denominado "camino de la cruz" o "vía dolorosa", es una de las prácticas más extendidas dentro del catolicismo. Se lleva a cabo durante el Viernes Santo y propone un recorrido espiritual por los episodios que, según la tradición, atravesó Jesús desde su detención hasta su crucifixión, sepultura y posterior resurrección.

A través de catorce estaciones que representan distintos momentos de la Pasión, esta manifestación invita a la contemplación y la oración. En Pilar, esa tradición encuentra cada año una expresión viva en las calles, donde la comunidad se reúne para revivir, desde la emoción y la fe, uno de los episodios centrales del calendario cristiano.

Esta nota habla de: