A diez años de Time Warp: el recuerdo de Francisco Bertotti
Se cumple una década de la muerte de cinco jóvenes en la fiesta electrónica de Costa Salguero, entre ellos el pilarense. Su familia continúa reclamando justicia y denunciando las irregularidades que marcaron aquella noche.
A diez años de la tragedia de Time Warp, el recuerdo de Francisco Bertotti vuelve a ocupar un lugar central en la memoria colectiva de Pilar y de todo el país. El joven, de 21 años y estudiante de Ingeniería, fue una de las cinco víctimas fatales de aquella fiesta electrónica realizada en Costa Salguero la madrugada del 16 de abril de 2016, un episodio que dejó al descubierto graves irregularidades y que, una década después, aún no tiene un juicio definido.
Francisco había viajado desde Pilar para asistir al evento junto a su novia y amigos, en lo que debía ser una noche de música y diversión. Sin embargo, con el correr de las horas, el escenario se transformó en un lugar caótico: hacinamiento, falta de ventilación, escasez de agua y la presencia de drogas sintéticas marcaron el contexto en el que varios jóvenes comenzaron a descompensarse.
Según reconstrucciones posteriores, Bertotti se sintió mal cerca de las 4 de la madrugada. Intentó salir del predio, pero no lo logró. En medio de la multitud, se desvaneció y quedó tendido en un pasillo, sin recibir asistencia adecuada a tiempo. Su muerte, al igual que la de otros cuatro jóvenes, generó conmoción nacional y abrió un fuerte debate sobre los controles en eventos masivos.
Las pericias determinaron que las víctimas habían consumido sustancias como MDMA, metanfetaminas y PMMA, aunque desde su entorno familiar siempre pusieron el foco en las condiciones del lugar. Su madre, Mónica, ha sostenido durante años que su hijo no murió por consumo sino por una combinación de factores evitables: el hacinamiento, la falta de agua y las fallas en la atención médica.
"El lugar no estaba en condiciones, había más gente de la permitida y no había recursos básicos. Eso fue lo que desató la tragedia", ha reiterado en múltiples oportunidades, en un reclamo que se mantiene vigente junto al de las demás familias.
La causa judicial, que investigó responsabilidades tanto de los organizadores como de funcionarios encargados de los controles, sigue sin llegar a juicio oral, pese a que la instrucción fue cerrada hace años. Diez personas están imputadas, pero el proceso continúa demorado, lo que profundiza la sensación de impunidad entre los familiares de las víctimas.
En Pilar, el nombre de Francisco Bertotti no se olvida. Su historia atraviesa a toda una comunidad que lo recuerda como un joven con proyectos, rodeado de afectos y con una vida por delante. Cada aniversario renueva el pedido de justicia y mantiene viva la memoria de lo ocurrido.
A una década de Time Warp, el caso sigue siendo una herida abierta. Y mientras la Justicia no avance, el reclamo de verdad y responsabilidades continúa, con el recuerdo de Francisco como símbolo de una tragedia que pudo haberse evitado.

