Matías Loraschi: Del estilismo al mundo de la construcción

Matías Loraschi: Del estilismo al mundo de la construcción

 

El que no arriesga no gana. Los cambios de vida suelen ser difíciles, el acostumbrarse a un lugar y tener que salir de la famosa “zona de confort” impiden el poder cumplir diferentes metas que queramos proponernos. Por el contrario, existen personas que se animan a dar un giro completo a su rutina, animarse a algo nuevo o simplemente sumar conocimientos. A veces esos cambios suelen ser positivos, como es el caso de Matías Loraschi.

El pilarense creó un camino profesional reconocido desde pequeño. Su pasión por el estilismo y la curiosidad y habilidad en la peluquería, en especial la femenina, logró que pudiese llegar a los mejores salones de Nueva York, junto a la marca, L’Oreal hasta presentar una línea exclusiva con los ocho mejores peluqueros del mundo.

Si bien fue el único de los seis hijos que siguió con la dinastía peluquera, creando un reconocido negocio justamente al lado del de su padre Ernesto, a sus 42 años Matías asegura que a pesar de todo lo vivido, es momento de incorporar algo nuevo a su currículum, un mundo diferente al de los cortes y la coloración. Es tiempo de cumplir otro deseo personal.

Junto a sus hermanos, Alejandro y Dante, crearon Grupo Loraschi, una empresa que se dedica al desarrollo de proyectos industriales e inmobiliarios y planea crear un espacio gastronómico en el Kilómetro 50. “No siento que esté cambiando o dejando algo de lado, siento que estoy sumando algo nuevo a mi vida”, aseguró Matías, quien a través de la entrevista con Resumen, recorrió sus mejores momentos junto a una importante marca de esteticismo, hasta su pasión por el fútbol que lo llevó con otros 30 pilarenses a un mundial en Brasil.

Arranqué a trabajar con mi papá a los 12 años. Fue algo que siempre me apasionó”

¿Cómo arrancaste con el esteticismo y la peluquería?

Mi familia tiene una trayectoria dentro de la rama de la peluquería, en donde mi papá, mi abuelo y mi tío son referentes. De hecho, mi papá fue mencionado como uno de las personalidades destacadas de Pilar.

Arranqué a trabajar con mi papá a los 12 años. Fue algo que siempre me apasionó. Después instalé mi local al lado del de mi papá, el que todo el mundo conoce, en Chacabuco y Lorenzo López. Pero me dediqué también a la rama femenina, para ampliar el mercado y porque me llamaba mucho la atención.

Con el tiempo me convocaron de L’Oreal por una marca que iba a desembarcar acá en Argentina. Llegué a ser embajador y a recorrer lugares de todo el mundo representándolos, luego de haberme capacitado con ellos. En el año 2016, donde ya trabajaba para la marca y hacíamos recorridos por toda Argentina, me convocaron para hacer una colección a nivel mundial. La idea me encantó. Tuve que viajar a New York, ya que iban a participar los ocho mejores estilistas del mundo. En mi caso lo hice representando no solo a Argentina, sino a toda Latinoamérica. Esa fue la parte más importante de mi carrera. Fue una experiencia enorme, conocer peluqueros de todas partes. Me sentí muy cómodo y más allá de lo profesional, internamente creces mucho y eso es algo a lo que le presto mucha atención. Esa colección la pude presentar y capacitar a otras personas acá, en Uruguay y México.

¿Siempre pensaste que ibas a incorporar el rubro inmobiliario?

En el último tiempo, por necesidades de la vida y el deseo de seguir creciendo internamente y poder generar más cosas, decidí unirme a mis hermanos para encarar la rama de la construcción. Pude aprender muchas cosas gracias de mi hermano Dante. Al principio fue algo de trabajarlo a la par de la peluquería.

¿Qué va a pasar con la peluquería?

La peluquería va a seguir, afortunadamente tengo un equipo excelente y una persona que trabaja al lado mío hace muchos años, a la cual siempre le digo que lo hace mucho mejor que yo. Siempre tengo a mis clientas que me están preguntando cuándo es que voy a volver y la realidad es que seguiré en la peluquería capacitándolos a todos para que le sigan brindando a la gente de Pilar lo mejor. No estaré tan presente en el rol de peluquero, pero si desde este lugar. Además, el negocio está creciendo tanto que la idea es poder seguir sumando locales.

Fueron unos años hermosos en la profesión y dentro de la peluquería que hoy ya cuenta con 14 años de trayectoria ininterrumpidos. La gente de Pilar, que fue haciéndose cliente, nos dio la oportunidad de poder conocerlos y viceversa. Estoy muy orgulloso de ello, ya que siento que pudimos darles un servicio diferenciado y fue bien recibido.

Siento que le seguimos aportando cosas positivas a Pilar que quedarán plasmadas por mucho tiempo”

Además, esta faceta nos va a ayudar en poder cumplir el objetivo de la expansión. Siempre digo que las cosas que uno va aprendiendo en la vida, sirven para sumar a otros proyectos. Otros dirían que nada tiene que ver una cosa con la otra, pero créanme que sí. Solo hay que aprender a poder utilizar todos esos conocimientos.

¿Fue difícil tomar la decisión?

A lo largo de mi carrera siempre me dediqué a la estética, pero el bichito de la construcción en ningún momento dejó de estar presente.

No siento que sea un paso al costado, pero los cambios en general, o por lo menos a mí, generan algo de estrés. Pero no soy alguien que se queda en la zona de confort. Me encanta cambiar, porque la vida se trata de eso, porque el aprendizaje es continuo.

¿Tu familia y amigos te apoyaron?

Bueno (risas). En ese primer momento las personas te miran preguntándose ¿y éste qué está haciendo ahora? Entiendo el juego pero, al fin y al cabo, siempre están ahí apoyándome. Son incondicionales. Sin el apoyo de ellos, sería muy difícil sacar algo a adelante, porque se trata de retroalimentarse.

¿Cómo es trabajar con tus hermanos? ¿Ya lo habías hecho en algún momento?

Es hermoso. Mi hermano Alejandro tuvo un bar, uno de los comercios más destacados en su momento. Estábamos todos metidos ahí, aunque éramos adolescentes, por eso puedo decir que desde chicos tuvimos una buena convivencia. Esta vez no fue la excepción, no nos fue para nada difícil. La vida nos llevó por diferentes caminos, Alejandro en la gastronomía y Dante en la rama de la industria, pero hoy nos juntamos los tres y al mirarnos a la cara, supimos que íbamos a poder hacerlo.

¿Cuándo decidieron encarar este proyecto?

En el año 2014 nos juntamos con Dante para generar algo que tal vez no íbamos a disfrutar en ese momento, pero que creíamos que futuras generaciones iban a poder desarrollarlo. A los seis meses, le pedimos a Alejandro que se sume, por su trabajo y por una cuestión de que necesitábamos su mirada. De esta manera, a la par que cada uno desarrollaba sus respectivas actividades, fuimos creando este proyecto. Fuimos creciendo, alimentándonos y aprendiendo del otro. Es una experiencia muy linda.

Entre hermanos también comparten la pasión por el fútbol.

Me encanta cambiar, porque la vida se trata de eso, porque el aprendizaje es continuo”

Más que pasión, es una locura. En el año 1986, mi hermano mayor Sergio me dijo de invitar amigos a jugar al fútbol. Con cuatro remeras y ocho amigos, comenzamos. De a poco fuimos invitando gente y así formamos una gran familia. Recuerdo que el día de mi casamiento, fuimos a jugar al fútbol. Y día del nacimiento de mis hijos, tampoco se paró. O estar de vacaciones, volver ese sábado, jugar y después volver a irse.

Hace tiempo, junto a mis hermanos y un grupo de amigos, creamos la Asociación Deportiva Los Rebeldes, lo cual nos da mucha satisfacción porque van chicos que no tienen los recursos suficientes como para poder pagar y hacer un deporte. Hoy en día tenemos cuatro canchas que están funcionando a pleno.

Tres años atrás fuimos a jugar el Mundial de Fútbol Amateur, una experiencia inolvidable que nos hizo viajar con amigos y hermanos a un evento tan importante. Llegamos a la final junto a un equipo cordobés y me quedo con esa imagen, que sin importar el resultado estábamos todos aplaudiendo y siendo felices. Son cosas que van más allá de correr atrás de una pelota.

¿Todos los hermanos son del mismo club?

Somos seis hermanos. Cuatro somos de Boca, uno de San Lorenzo y mi hermana, la única mujer, es de River. Pero no sé por qué (risas). Y mi papá también es bostero. Bueno, en definitiva, somos todos de Boca. Ese es el clima que más se respira cuando nos juntamos a ver los partidos del azul y oro.

Se puede decir que cada proyecto que encaras es con pasión ¿Esa es la clave?

Sin dudas. Creo que es lo que te va llevando, el motor que te genera crear cosas nuevas todo el tiempo y disfrutar de lo que uno hace. Disfrutar también de lo que sale mal, lo que uno no espera. Me parece que es gratificante. Crear este tipo de proyectos me hace feliz, porque siento que le seguimos aportando cosas positivas a Pilar que quedarán plasmadas por mucho tiempo.

Belén Gómez

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