El barrio está detrás del corredor nocturno y los frentistas deben convivir con las peleas entre bandas, botellazos, picadas e incluso jóvenes que ingresan al patio de sus viviendas en la madrugada.

El barrio Villa Delia, ubicado a pocas cuadras del centro pilarense, sufre constantemente decenas de conflictos que no han sido solucionados. A la inundación de las calles –sobre todo Brasil– cada vez que llueve han sumado el conflicto con los vehículos que, para evadir el control de Estacionamiento Medido ocupan por completo y hacia las dos veredas las arterias y, hace ya un tiempo, han tenido que sumar los hechos de inseguridad.

A tan solo unas cuadras del corredor nocturno de Ruta 8, el barrio debe tolerar fin de semana tras fin de semana grupos de jóvenes que durante la madrugada no solo ocupan las calles con sus automóviles sino que muchos, que van a pie, gritan, se pelean con otras bandas, violan el ingreso a los domicilios, entre otras cosas.

Alfredo Martínez, vecino del barrio, denunció públicamente estos hechos y la falta de accionar policial que se ha visto. “El barrio está detrás de los boliches, los viernes y sábados por la noche, es tierra de nadie. Es una pesadilla. El último sábado a la mañana, una vecina de la calle Uruguay, se encontró con un borracho durmiendo en su patio. Eran las 3 de la madrugada y el hombre saltó la reja”, contó Martínez en diálogo con Diario Resumen.

A este último hecho, sumó los que ocurren constantemente: “las corridas entre trapitos, automóviles corriendo picadas, peleas de bandas todos los fines de semana, botellazos”. Asimismo, aseguró que el fin de semana llamaron a la policía distintos vecinos, pero que nadie apareció.

El barrio está detrás de los boliches, los viernes y sábados por la noche, es tierra de nadie”

Los efectivos policiales, de hecho, están dispuestos en el corredor nocturno para evitar los conflictos entre los jóvenes tanto al ingreso como al egreso de los bares o boliches, pero Alfredo Martínez se queja de que, a tan solo dos o tres cuadras, ya no se involucran.

A través de grupos vecinas han intentado mantener una reunión con los miembros de la policía y la Secretaría de Seguridad, pero no han tenido éxito: “nadie se comunicó con nosotros, no hemos tenido respuesta”.

Para los vecinos, el conflicto es que esto continúe siendo moneda corriente durante los fines de semana y que peligre la integridad física no solo de los vecinos sino de los mismos jóvenes que bajo los efectos del alcohol, comienzan las peleas. “Uno está en su casa, vuelan botellas, ladrillos, ha habido tiros porque se agarran a los tiros. Agarran Ituzaingó y Brasil para hacer picadas, se ha vuelto tierra de nadie”, concluyó Alfredo Martínez.

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