Opinión

Unidad peronista, marcha de protesta y errores no forzados

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Un trabajoso intento de reunificación peronista atravesado por una marcha de protesta y descuidos de funcionarios oficialistas.

El pasado miércoles, Hugo Moyano usó al Sindicato de Camioneros, convocando a una marcha de protesta llevada a cabo en la Av. 9 de Julio y Belgrano en la Ciudad de Buenos Aires. Con horario de inicio previsto para las 16, momento en el que muchas personas se encuentran trabajando a pleno, el camionero planteó una protesta contra la política económica que lleva adelante el gobierno de Cambiemos. El verdadero motivo de la convocatoria tiene más que ver con la creciente preocupación de Moyano con relación a la situación judicial de su familia, respecto de cuestiones financieras y patrimoniales con la obra social del sindicato de camioneros.

Atento a ello, es que el gremialista organizador resultó apoyado sólo por un pequeño grupo de sindicalistas: Juan Carlos Schmid, Pablo Michelli, Hugo Yasky, Roberto Baradel y Sergio Palazzo, representantes de los gremios de dragado y balizamiento, CTA autónoma, CTA de los trabajadores, SUTEBA y bancario respectivamente. Los gremios de Comercio, Sanidad, UOCRA, Estaciones de Servicio, UOM, Gastronómicos y los Transportes tanto automotor como ferroviario y subterráneos entre otros se bajaron de la marcha de protesta. Eso sí, logró el apoyo del kirchnerismo-cristinismo, de la “progresista” izquierda vernácula, algunos movimientos sociales piqueteros, de Bonafini y de Zaffaroni.

Como es fácil de advertir, la protesta es el resultado del enfrentamiento de la familia Moyano con la justicia y el gobierno a la que se sumaron aquellos que todavía no pueden metabolizar los triunfos legítimos de Cambiemos en elecciones libres y democráticas.

El día después del mencionado acto, la Argentina sigue siendo la misma. Protestas de este tipo, en que la mayoría de las personas asistentes son llevadas en micros y sus gastos de merienda pagados vaya a saber por quién, pertenecen al pasado. Vale la pena recordarles a los dirigentes involucrados en organizar este acto, que en nuestro país funcionan los tres poderes del Estado. En el ámbito de los poderes Legislativo y Ejecutivo sería deseable que se discutan las cuestiones de fondo en materia política, económica y social que acontecen en nuestro país.

En materia política pareciera que la reunificación del peronismo podría salvar a la República. La foto que se sacaron varios dirigentes en la primera semana de febrero, apunta a mostrar un intento por lograr una supuesta unidad. La imagen que reflejaron los distintos medios de comunicación fue producto de un encuentro llevado a cabo en una dependencia del sindicato de los porteros. Su líder Víctor Santamaría debe tratar de justificar ante la UFI y la Justicia Federal millones de dólares depositados en Suiza. En esa ocasión se los pudo ver confraternizando y cantando la marcha a Daniel Filmus, Felipe Solá, Daniel Arroyo, Agustín Rossi, Fernando “Chino” Navarro, Alberto Rodríguez Saá y Alberto Fernández, entre otros.

Nadie como Alberto Fernández puede corporizar mejor el espíritu del referido encuentro. Trabajó para el menemismo, para el menemismo-cavallismo, para el duhaldismo, para Néstor y Cristina, para Scioli, Massa y Randazzo en ese orden. “Esta vez la reunificación va en serio” habría señalado Felipe Solá. Los antecedentes políticos de varios de los presentes eximen de mayores comentarios respecto de la acotación de Solá. La foto fue calificada de “patética” por Margarita Stolbizer socia política de Massa. El fracaso es el común denominador en cuanto a los resultados de la gestión de aquellos dirigentes asesorados por Fernández. Muchas de estas acciones amenazan, sin duda, con dejar sin trabajo al gurú comunicacional del oficialismo Jaime Durán Barba.

Asimismo, el propio Fernández habría tomado contacto, según algunas fuentes confiables, con el Papa, buscando tal vez algún respaldo en el incipiente y dudoso proceso de unidad del peronismo. Ello, en opinión del expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti se debería a que la visión política de allegados al Papa, considera que falta un liderazgo populista en América Latina. El Papa podría de esa forma ocupar un rol importante contra el resurgimiento de “un capitalismo inhumano que hace daño a la gente”, tal como lo expresó el Pontífice en su reciente viaje a Perú.

En este contexto los gobernadores peronistas no están de acuerdo con la integración de Cristina Kirchner en el proceso de reunificación del partido justicialista. Varios de los mandatarios provinciales, entre ellos algunos ex kirchneristas, concuerdan que la figura de la expresidenta está agotada. Afortunadamente para la República, los gobernadores peronistas empezaron el año trabajando en la instrumentación del pacto fiscal que firmaron con la Nación. Esto tiene directamente que ver más con la gestión que con la reorganización partidaria. Tienen sin embargo un frente interno disidente abierto por dos dirigentes que hoy no son gobernadores, José Luis Gioja y Jorge Capitanich.

En cuanto al gobierno de Cambiemos, luego del “retiro espiritual” de Chapadmalal aparecen entre otros temas centrales de actualidad para concentrar los esfuerzos de gestión, la inflación, la inseguridad, el déficit de la balanza comercial, la creación de empleo registrado y también evitar a toda costa los “errores no forzados”. Este término, que proviene del tenis, tiene que ver con errores que comete el participante por su propio desempeño y no por la presión generada por el buen juego del rival. Llevado al plano de la gestión gubernamental el caso Jorge Triaca, el caso Luis Caputo, el caso Valentín Diaz Gilligan y el caso de los despidos masivos en el INTI son exponentes de errores no forzados por parte de quienes desarrollan la gestión de gobierno.

Hay que reconocer que estos casos, comparados con los desmanejos y corrupción que se desarrollaron durante la gestión anterior a la administración actual, no admiten punto de comparación. Basta mencionar un sólo caso, de los cientos o miles de robos perpetrados contra el Patrimonio Nacional para ilustrar acabadamente lo expresado. En los primeros días del corriente mes el juez federal Sebastián Casanello procesó y embargó por 30 millones de pesos al exdirector del hospital Argerich. El hoy procesado y embargado Donato Sccapavento, médico de cabecera del matrimonio Kirchner, explotaba una playa de estacionamiento en el apostadero naval donde suele amarrar la Fragata Libertad. La explotación la desarrollaba en su beneficio cuando alegaba que el producido ingresaba al Hospital. Ejemplo reciente y emblemático de corrupción.

Ahora bien, si pretendemos que el cambio de época nos lleve a un cambio de cultura, deben aquellos que ocupan cargos ejecutivos en el Estado redoblar esfuerzos, para desterrar conductas irregulares en todos los ámbitos del Estado nacional, provincial y municipal cuidando los recursos de todos los argentinos y generando consecuentemente creciente confianza entre los ciudadanos de a pie.

Dr. Fernando Robles

Analista Político y Economista

Seguime en www.fernandorobles.com.ar

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