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Un sabio de la política pilarense cercano al centenario

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El próximo 16 de septiembre cumplirá 99 años de vida. Con los achaques propios de la edad, el ex concejal Tomás Petrucci conserva un bien tan preciado como digno de aprovechar: una envidiable lucidez. Para la entrevista de la semana, Resumen entrevistó a este destacado vecino pilarense, preocupado por la situación del país, que heredarán los descendientes de  sus cinco biznietos. Fue sindicalista en el poderoso gremio de Luz y Fuerza y en lo laboral llegó a ocupar cargos gerenciales en la vieja SEGBA. Integró la comisión directiva del country Mapuche donde reside en forma permanente desde el año 1972, cumpliendo también funciones de gerente. Llegó a la política pilarense de la mano del partido Unión Vecinal y continuó más tarde en Tiempo de Vecinos, movimiento que lo tuvo como fundador. Cumplió tres períodos como concejal, llegando a ser el edil más veterano de la provincia de Buenos Aires, con 85 años de edad.

“Estoy cursando el camino a mis 99 años de vida, dentro de un poquito, el 16 de septiembre, si Dios no dispone lo contrario voy a aparecer en el umbral del centenario. Nací en 1920 en un pueblito a 120 kilómetros de Roma, Italia. Pero nunca me sentí italiano ya que me trajeron a la Argentina cuando tenía 3 años. Mi padre era labrador, quiso ser policía, pero no rendía las condiciones necesarias, por lo que quedó muy enojado con su patria. Al finalizar el servicio militar, decidió emigrar a Estados Unidos, tres días antes de embarcar estalló la Primera Guerra Mundial. Cuando termina la guerra en 1918 vuelve a Italia y se encuentra con el movimiento de Mussolini, que estaba tratando de llegar al poder. En una manifestación que pasaba vivando al Duce, mi padre no tuvo la mejor idea que hacerles un ‘corte de mangas’ a los exaltados manifestantes. Fue así que comenzó a escapar, terminando  su huida en la Argentina. A todo esto ya se había casado y yo era su primogénito”, cuenta Petrucci.

“A los pocos meses, consiguió mandar dinero para traer a mi madre y a mi pequeña hermana. Tuve una niñez bastante buena. Aterrizamos en el barrio de Floresta en la calle Laguna, ya pavimentada. Recuerdo que me escapaba siempre a la calle. La primera frase que aprendí en castellano fue la del tango “Caminito del Taller”. Después nos mudamos a Villa Real entre Liniers y Devoto y recuerdo que recién estaban colocando en la calle faroles a querosene. Poco tiempo después, comenzó la electrificación. Tuve una muy linda niñez, ¡éramos tan felices con tan poco! Jugábamos con las tapitas de los envases de cerveza, a las figuritas, a las bolitas. Mi padre era peón en Obras Sanitarias y con un salario de 8 pesos 60 por día, crio y educó a cinco hijos. Todos fuimos al colegio. No hice el secundario, cuando terminé la primaria con 13 años, mi padre –se llamaba Hércules- me preguntó si quería seguir estudiando y le dije que no, que quería trabajar”, rememoró.

Y continuó: “Hice de todo, pero de todo en serio. Con decirte que cuando decidí casarme yo mismo me hice el colchón. A los 17 años tuve mi primer empleo formal en el Expreso Villalonga, una empresa de cierto renombre. Ganaba 70 pesos por mes, la mitad de lo que cobraban los empleados de mayor antigüedad. Así que no le vi futuro a la cosa y renuncié, entrando a trabajar en un taller mecánico, ganando 3 pesos con 50 por día. Estuve tres o cuatro años hasta que mermó el trabajo por causa de la guerra. Entonces me entero que estaban construyendo el casino en Mar del Plata y dos muchachos del barrio mayores que yo, se habían ido allá empleándose como peones de albañil. Precisamente uno de los tantos trabajos que yo había hecho era colocar cañerías de electricidad en obras y así decidí probar suerte en Mar del Plata. Hice mi valija y llegue con 3 pesos en el bolsillo y fui a pedir trabajo en el casino como medio oficial electricista. Me pidieron para emplearme el carnet del sindicato de la electricidad, que por supuesto no tenía. ‘Si Usted no está afiliado al sindicato no puede entrar’,  me dijeron ‘Lamentablemente es así’. Voy al sindicato y me pidieron para afiliarme tener por lo menos seis meses de antigüedad en el trabajo. En ese momento los muchachos del PC manejaban el sindicato. Finalmente, parece que les di lástima y me aceptaron”.

“Al tiempo vuelvo a Buenos Aires y me empleo en Bonafide como repartidor. A los ocho meses ya fui vendedor y al año y medio estaba reemplazando a encargados de otras sucursales. Tampoco hice carrera en Bonafide, así que renuncié. A todo esto, mi pobre padre que no sabía qué hacer conmigo con referencia a mi inestabilidad laboral había entablado una relación con un diputado radical de apellido Beiro y me mandó a hablar con él a ver si me hacia entrar en la compañía eléctrica Chade. Entré en 1942, con 22 años cumplidos. Me quise asegurar el trabajo y entré como oficial mecánico, comenzando a trabajar en la usina de Dock Sud. En ese lapso me caso con Delia Marmo, con quien estuve 73 años casado”, continuó.

“Si yo digo la verdad desaliento a mucha gente honesta que debiera actuar en política y no lo hace porque tiene miedo. Si yo digo lo que realmente ocurre dentro de la política, menos ganas van a tener de participar”

“Llega el año 1945 y con ese año el fenómeno Juan Domingo Perón y otra vez el sindicato. Decidí no afiliarme, hasta que un día un muchacho radical mayor que yo insiste en convencerme y se ofrece a llevarme al sindicato para que hablara con alguno de los dirigentes de Luz y Fuerza. Hablo con el secretario de prensa, de origen portugués con un pasado revolucionario en Portugal, España y Francia. Era un comunista trotskista intelectual de primera línea. Cuando terminamos la charla no solo terminé afiliado sino que designado como delegado. Hice una carrera sindical extraordinaria. Termina el primer período de la Comisión Directiva de Luz y Fuerza y me eligen como Revisor de Cuentas suplente, el último puesto de la lista. Participé en todas las reuniones de la CD, integrada por 12 miembros, donde el único independiente era yo, un joven inexperto de 25 años. Me ofrecen la secretaría de Prensa y acepté. Durante un año y medio dirigí el periódico de Luz y Fuerza. Además fui designado representante de la Capital a la Federación. En lo laboral di examen y pasé al área administrativa. En 13 años, recorrí rodo el escalafón y ya era encargado de oficina, incluso estuvo a mi cargo la oficina del personal del sector. Cuando ya no había más ascensos di el gran salto: pasé a formar parte del personal superior como funcionario y en la gerencia comercial administrativa, formaba parte del equipo que tenía bajo nuestras ordenes 14 mil hombres: el ingeniero jefe, dos ingenieros ayudantes, un contador, un servidor y dos secretarios. En el ínterin Luz y Fuerza toma la empresa en el proceso llamado de autogestión. El sindicato se había hecho cargo de la empresa cuando muere Perón, una vieja aspiración de los dirigentes. El secretario general del sindicato Juan José Taccone pasa a ser el vicepresidente ejecutivo de la empresa. El sindicato designa tres personas representantes del personal superior para integrar el comité directivo de la empresa, responsabilidad que me otorgan a mí. Finalmente por desavenencias relacionadas con la compra de dos hoteles uno en el Sur y otra en Córdoba, termino expulsado del sindicato”, añadió.

¿Cómo y cuando llega a Pilar?

Mi señora también había entrado a la empresa –ya entonces SEGBA- de lavandera en el Hogar Infantil. A los seis meses dio examen y pasó al área administrativa, llegando a ser Jefa de Oficina. Yo ya era funcionario, en la subgerencia comercial administrativa, llevando el control de todas las sucursales con 14 mil empleados a nuestro cargo. Entre los dos sueldos ganábamos muy buena plata, pero no teníamos casa. Un día viene mi  hermano de visita que estaba en Mendoza y al pasar por ruta 8 a la altura de La Lonja, vimos un cartel que decía ‘venta de lotes con cancha de golf’. Yo entre las cosas que hice de jovencito fue haber sido caddie, después jugué al golf durante 80 años. Así que compramos dos lotes a 140  meses de plazo. Eran terrenos pelados donde solo había liebres y perdices, pero tenía cancha de golf. Corría el año 1972 y nacía el country Mapuche, el cuarto country de Pilar después del Tortugas, Lagartos y Highland. A los pocos meses me ofrecen un lote lindero. Quería hacer un quincho para los fines de semana, pero el cuñado de mi señora que era albañil constructor me convence de hacer una casa. Mientras se construía hicimos con mi señora dos viajes a Europa, dos de los cuatro que hice antes de ser concejal. Dos meses en el 74, dos meses en el 79, un mes en el 81 y un mes en el 82. Finalmente me quedé con un solo lote, uno se lo di a mi hija que es mi vecina y el tercero lo vendí y le compré un departamento a mi otra hija de Capital.

“Lamentablemente no se dedican los mejores a la política y por eso llegamos a donde estamos”

¿Cómo llega a integrar el partido Unión Vecinal?

Yo nunca milité en política, pero un día, mi mecánico, vecino de Mapuche, una persona muy seria con quien siempre hablábamos de política me invita a una reunión que se hace en el club Unión de Pilar. Me gustó el ambiente que había en la reunión, capitaneada por Ricardo López Herrero. En un momento estaban gestionando la personería jurídica y para ello debían conformar una comisión directiva, pedí los estatutos y elegí integrar la subcomisión de Prensa. En la primera reelección voy como tercer candidato a concejal. Entraron solamente dos, Delmo Etchart y el doctor Norberto Fulco. Me nombran secretario del bloque. En la renovación de 1989, voy como candidato a primer concejal saliendo electo.

Hago el primer período del 90 al 93, reelecto después del 93 al 96. Después hubo un interregno de cuatro años y asumo como presidente de la Unión Vecinal. Pero hubo un corto circuito interno y nos peleamos. Etchart y Miguel Saric iban por un lado y los nueve restantes por otro. Es así que el partido se rompió y creamos Tiempo de Vecinos. Tiempo después nos aliamos con Luis Patti con la idea de seguir creciendo. Hicimos un acuerdo preelectoral y me ofrecen la primera concejalía, a pesar de que para mi debía ser Beto Ponce a quien deberíamos reincorporar. Así fue que a los 82 años vuelvo a ser candidato a primer concejal. Salgo electo y me jubilo tres años después con 85 años. Fui el concejal más viejo de la provincia de Buenos Aires.

Hay una cosa que no puedo dejar de mencionar, cuando aparezco en el Concejo, los ‘muchachos’ de la mayoría, que siempre fueron peronistas, no me conocían y desconfiaban de mí por no haber nacido en Pilar, no ser peronista y vivir en un country. Pero hete aquí que en mi tercer período tuve el orgullo y la satisfacción de que mis viejos adversarios, que me tuvieron loco en el Concejo, votan un decreto por el que me declaran Vecino Distinguido de Pilar. Yo había sido nombrado vicepresidente segundó del Concejo.

Después de una vida tan activa ¿Cómo vive hoy sus días. En qué ocupa su tiempo?

Hace apenas 14 años que estoy desocupado. Pero es bueno tener en cuenta que cuando recién me jubilé ya formaba parte de la Comisión Directiva de Mapuche. Después me desempeñé como gerente del country por más de cuatro años. Cuando termino con Mapuche, me mandan a la Federación de Clubes de Campo en representación de Mapuche.  Al finalizar, empieza mi carrera política. Ahora estoy en la impotencia y amargado todo el día. Mi único contacto con la realidad pilarense es la radio.

“A mí lo que me preocupa no es la próxima elección, me preocupa que gane quien gane, no va a traer la solución para los males que aquejan a nuestro país”

¿Qué experiencia le dejó participar en política?

Yo tengo escritas mis memorias de 30 años de militancia sindical y la lucha con Luz Fuerza. Muy poca gente las conoce porque las escribí exclusivamente para mis nietos. Mucha gente me dijo porqué no escribía sobre mi paso por el Concejo Deliberante de Pilar. Pero prefiero no hacerlo, porque si yo digo la verdad desaliento a mucha gente honesta que debiera actuar en política y no lo hace porque tiene miedo. Si yo digo lo que realmente ocurre dentro de la política, menos ganas van a tener de participar. Lamentablemente no se dedican los mejores a la política y por eso llegamos a donde estamos. Me preocupa mucho por otra parte qué pasa con nuestro país y hacia dónde vamos. Yo hace más de dos años que dije que o se lograba acuerdo con un pedazo del peronismo o el gobierno nacional no iba a poder gobernar por mas buenas cosas que quisiera hacer. Lamentablemente debo decir que he acertado con el pronóstico. A mí lo que me preocupa no es la próxima elección, me preocupa que gane quien gane, no va a traer la solución para los males que aquejan a nuestro país. O aquí logramos un consenso en serio o terminamos muy mal. Desgraciadamente los últimos acontecimientos me están diciendo que estamos muy lejos de algún consenso. Vamos muy mal.

¿Volviendo a su vida privada, cuántos hijos, nietos y bisnietos tiene?

Tengo dos hijas, cinco nietos y cinco bisnietos.

 

Oscar Orlando Mascareño

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