Francisco Bertotti, pilarense, fue una de las víctimas. Su familia exige justicia por él y los otros jóvenes. La maquinaria para las pruebas ya fue instalada.

 

La conocida fiesta Time Warp que se llevó a cabo en Costa Salguero terminó en tragedia el 16 de abril de 2016, cuando cinco jóvenes perdieron la vida.

Han pasado tres años y los familiares permanecen firmes en desmentir que la causa de muerte fue un “policonsumo” y que, en realidad, estuvo relacionada a condiciones de hacinamiento, deshidratación y precaria atención médica.

En el lugar había 20 mil personas (el doble de lo permitido), las canillas de los baños estaban cerradas, el agua se vendía a 100 pesos y había seis ambulancias, con socorristas sin experiencia. La tragedia, estaba asegurada.

Francisco Bertotti, joven pilarense, tenía 21 años y fue uno de los fallecidos. Magalí, su hermana, continúa exigiendo justicia año a año y, tras el tercer cambio de juez, finalmente ha llegado la maquinaria –un cromatógrafo– necesaria para rehacer las pericias toxicológicas.

“Nosotros pedimos el informe de nuevo porque la máquina que había en el país te decía qué sustancias había en el cuerpo, pero no podía realizar la parte cuantitativa. Al no saber qué cantidad de sustancia había, es imposible que lleguen a la conclusión de que fue por policonsumo”, relató en diálogo con Diario Resumen Magalí.

Asimismo, explicó que la máquina ya ha sido instalada y que deben esperar a que le asignen una fecha para el nuevo examen pero mantiene firme su postura: a su hermano no lo mató la droga.

“Hubo un conjunto de cosas, había el doble de personas permitidas en el lugar, la atención médica fue pésima y los trasladados por el SAME que llegaron a centros de salud, se salvaron, los que quedaron ahí, no”, dijo.

Gran parte de la responsabilidad, afirma, está puesta sobre el Gobierno de la Ciudad: “estaba esa noche, eran los responsables, debían ver que había el doble de personas. No cumplían con lo habilitado pero el Estado miró para otro lado”.

Magalí, entre lágrimas, habló de cuánto cambió su vida esta tragedia. “Nos cambió la vida, mis papás se fueron a Córdoba. Nosotros nos quedamos, esperando que se haga justicia. Estas son fechas difíciles.  Lo único que queremos, es la verdad porque aún no sabemos, a tres años, qué pasó”.

 

El recuerdo de Francisco

 

Con 21 años Francisco estaba estudiando en la Universidad del Salvador la carrera de Ingeniería y su hermana lo recuerda como “un chico increíble”. “Todo lo que puedo decirte, es poco. Era increíble, súper dulce, deportista, amante del fútbol. Estaba tan contento, había empezado a estudiar y pasó esto, pero él era increíble”.

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