Por Dr. Marcelo H. Echevarría

Abogado – Especialista en Derecho Penal

A continuación, realizaré una somera síntesis de lo que entiendo constituyen recaudos necesarios a fin de prevenir al ciudadano de los ataques bajo la modalidad “motochorros”.

Actualmente esta problemática cobra actualidad toda vez que, producto de la crisis cambiaria, muchos argentinos han decidido retirar sus ahorros de los bancos, encontrándose obligados a transportar el dinero.

El principal objetivo de los malvivientes son aquellas personas que salen o entran a un banco. El golpe lo producen a la salida, lo que se denomina usualmente la “salidera bancaria”.

Estos delincuentes actúan como cazadores encontrándose a la espera de la presa. Si los delincuentes no poseen información previa, la intuición los llevará a perpetrar el golpe.

Dicha intuición será producto de un estudio en escasos segundos de la persona que sale del banco, de su vestimenta, relojes y carteras que utiliza, como también el lugar por el que transita o si se encuentra caminando atento o distraído.

Por ello, eviten hablar por celular cuando transportan el dinero, toda vez que es motivo de distracción y es allí donde aprovechan para consumar el ilícito.

Las carteras siempre adelante (en lo posible) y no detrás del cuerpo, ya que esa posición desalienta el arrebato por ser una maniobra de mayor riesgo.

Una persona atenta al caminar y mirando todos los movimientos dificulta el accionar delictivo.

El ataque es materializado generalmente por detrás o por algún costado, pocas veces vienen por delante de la víctima, toda vez que de esa manera pierden lo más importante respecto de lo que constituye el modus operandi delictual, tal lo representa el denominado “factor sorpresa” cuyo objetivo es sorprender al damnificado en situación de indefensión.

Su metodología de trabajo en la mayoría de los casos es de a dos o más sujetos en una o varias motos.

También puede darse la metodología del sujeto de a pie quien, luego de consumar el ilícito, sube a una moto que lo está esperando, fugándose del lugar.

Generalmente, quien conduce la moto lo hace con casco protector, mientras que el acompañante va sin él, justamente, a fin de tener mayor campo de acción para lograr la fuga una vez consumado el ilícito.

Al salir de un banco jamás suban al primer taxi que se encuentre detenido o pase por la puerta de la entidad bancaria o que permanezca “ocasionalmente” parado enfrente de la misma.

Crucen la calle y caminen una cuadra de contramano al sentido del tránsito y así evitarán que el taxista que los llevará sepa que ha salido de un banco. De ser posible viajen en un radio taxi.

Si dejan su automóvil en un estacionamiento, al entrar al mismo no abran carteras ni valijas con dinero. Muchas veces no nos damos cuenta, pero alguna cámara puede en ese instante estar filmando el movimiento y alguien puede estar mirándolos por la pantalla.

Mi sugerencia es que al solicitar determinada suma de dinero no acepten que el empleado bancario le indique que vaya al día siguiente a determinada hora.

Si esto acontece, hable con el gerente de la sucursal o, sin informar, acuda a otra sucursal del mismo banco o, al día siguiente, pero sin previo aviso.

No hablar con otra persona o por celular tema alguno que implique que alguien que escuche pueda saber o tener el dato que acudirá a un banco.

Otra previsión consiste en repartir el dinero entre la cartera y los bolsillos. Lo ideal sería portarlo debajo de la ropa (sea una camisa ajustada al pantalón entre otras opciones) aprovechando la época invernal toda vez que siempre llevamos un abrigo.

Ante un ataque de estos delincuentes mi consejo es evitar resistirse, ellos poseen la fuerza, ganan en efectividad dado que producen un golpe por sorpresa al ciudadano desprevenido que transita por la vía pública, por eso es la sensación de impotencia que acarrea luego del suceso.

Otro tema importante son los restaurantes y bares. No olviden que suele haber entre los clientes delincuentes que pasan información a otros ya que su trabajo es escuchar lo que se habla en las mesas a su alrededor.

Por lo tanto, eviten hablar en las mesas de dinero, ya sea que realizarán una extracción o que ya la realizó, porque si el golpe no es efectivizado  en la vía pública, pueden determinar mediante un seguimiento la dirección de sus viviendas presumiendo que allí estará el dinero y de esa manera consuman el atentado mediante la denominada “entradera”. Dentro de la casa no hablar de extracciones de dinero con terceros presentes ajenos al núcleo familiar.

Existe un sinnúmero de sugerencias adicionales, pero entiendo que las expuestas son las de mayor efectividad a la hora de prevenir estos ilícitos tan deplorables, que afectan la tranquilidad y la paz de toda la ciudadanía.

El estar prevenidos desalienta al delincuente, y lo peor, es que estos recaudos extremos han de tomarse ante la poca o nula existencia de personal policial en los lugares claves, lo cual invita al delincuente a perpetrar su raid delictivo.

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