Volvió el Club del Trueque: el intercambio de productos como respuesta a la crisis del bolsillo
Más de dos décadas después de su auge durante la crisis de 2001, el Club del Trueque volvió a Pilar. La primera jornada se realizó en Villa Astolfi, reunió cerca de 50 puestos y permitió intercambiar desde ropa y alimentos hasta tecnología y servicios.
El Club del Trueque, una de las imágenes que quedaron asociadas a la crisis económica y social de 2001, volvió a instalarse en el conurbano bonaerense. Este sábado, Villa Astolfi fue escenario de la primera jornada de una iniciativa que reunió a cerca de 50 puestos y que busca extenderse a otros barrios de Pilar frente a las dificultades que atraviesan muchas familias para sostener sus consumos cotidianos.
La actividad se desarrolló en la Sociedad de Fomento de Villa Astolfi, en Soler y Santa Lucía, y fue impulsada por referentes locales de Libres del Sur. La propuesta permitió intercambiar ropa nueva y usada, alimentos, bijouterie, artículos de bazar, tecnología, productos de pesca, regalos y otros bienes. También hubo servicios de peluquería y se organizaron premios y sorteos durante la jornada.
La modalidad recupera una práctica que tuvo una enorme expansión durante la crisis de comienzos de siglo: obtener un producto o servicio sin utilizar dinero, ofreciendo a cambio otro bien que pueda resultar de utilidad para la otra persona. Sin embargo, en esta nueva experiencia la dinámica fue más flexible: además del trueque, los vecinos tuvieron la posibilidad de realizar compras en efectivo.
El encuentro comenzó a organizarse varios días antes a través de un grupo de WhatsApp creado especialmente para coordinar los intercambios. Allí los participantes fueron anticipando qué productos tenían para ofrecer y qué necesitaban conseguir, lo que permitió que algunos trueques quedaran acordados antes de llegar al lugar.
"El Club del Trueque viene con una convocatoria que superó nuestras expectativas porque armamos un grupo de WhatsApp previo para que la gente vaya coordinando ahí los intercambios", había explicado Ana Barreto, una de las impulsoras de la iniciativa, en diálogo con Resumen.
Según contó, algunos vecinos se anotaron para instalar un puesto, mientras que otros decidieron llevar distintos productos directamente para intercambiarlos durante la jornada. La respuesta terminó superando las expectativas iniciales y permitió reunir a participantes de distintos sectores del distrito.
Detrás de la convocatoria aparece, según sus organizadores, una preocupación vinculada directamente con la pérdida del poder adquisitivo y las dificultades que enfrentan los hogares para acceder a bienes básicos. La propuesta surgió luego de una serie de encuentros vecinales en los que comenzó a plantearse la necesidad de encontrar herramientas comunitarias para hacer frente a esa situación.
"La situación es bastante preocupante, lo que pudimos ver con la campaña de emergencia alimentaria, la gente que necesita alimentos y busca estrategias para poder conseguirlos. Y esto del trueque es una herramienta que terminan utilizando", había señalado Barreto durante la previa.
La dirigente también había puesto el foco en las dificultades para acceder a una alimentación adecuada, incluso entre trabajadores registrados. En ese sentido, sostuvo que el regreso de estas modalidades de intercambio refleja una situación que excede a quienes no tienen ingresos y alcanza también a familias que cuentan con algún tipo de empleo.
El fenómeno tiene además un antecedente en el crecimiento de espacios espontáneos de intercambio que comenzaron a aparecer en plazas, barrios y zonas cercanas a estaciones ferroviarias. Frente a esa realidad, los organizadores buscaron generar un ámbito específico donde esos intercambios pudieran desarrollarse de manera comunitaria y organizada.
El próximo objetivo: la Tribarrial
La primera experiencia en Villa Astolfi dejó además un próximo objetivo: llevar el Club del Trueque a la zona de la Tribarrial, integrada por los barrios Agustoni, La Lomita y San Alejo.
Una parte importante de quienes participaron de la jornada llegó desde esos sectores, lo que llevó a los organizadores a evaluar la realización de una nueva edición allí. La intención es encontrar un espacio amplio que permita repetir la experiencia y sumar nuevos puestos.
La idea es que la red pueda crecer y que el intercambio no quede limitado a una única jornada. El grupo de WhatsApp creado para esta primera edición ya funcionó como una herramienta para conectar a quienes tienen determinados productos con quienes necesitan conseguirlos.
El regreso del Club del Trueque a Pilar, más de dos décadas después de su explosión durante la crisis de 2001, vuelve a poner en escena una modalidad que parecía haber quedado en el pasado. En Villa Astolfi, sin embargo, encontró una nueva generación de usuarios y una realidad económica que vuelve a hacer del intercambio una alternativa concreta frente a un bolsillo cada vez más ajustado.
La experiencia recién comienza, pero sus organizadores ya proyectan nuevas ediciones. La próxima podría tener como escenario la Tribarrial y convertirse en el segundo punto de una red de intercambio que busca crecer en distintos barrios de Pilar.

