"Un soldado no muere en la guerra si no muere cuando la sociedad lo olvida"
A más de 40 años del conflicto, excombatientes siguen reconstruyendo su vida con recuerdos imborrables. Sus relatos ponen en valor la memoria colectiva y el reconocimiento a quienes combatieron, mientras enfrentan el desafío de seguir adelante.
Cada 2 de abril, Argentina vuelve a mirar hacia el sur con el corazón en la mano. No es una fecha más, es un día atravesado por la memoria, el dolor y el reconocimiento. A 44 años de la Guerra de Malvinas, el recuerdo sigue vivo en quienes la combatieron y en una sociedad que, con el paso del tiempo, aprendió a valorar su entrega.
Para los veteranos, la guerra no quedó atrás. Se manifiesta en lo cotidiano, en pensamientos que aparecen sin aviso, en sensaciones que resurgen incluso décadas después. "Los recuerdos están todos los días. Nunca te vas a olvidar de lo que fue la guerra", expresó Roberto Gerpe, presidente de la Asociación de Veteranos de Malvinas de Pilar. Pero también advirtió: "Si vos te encerrás en esos recuerdos, quedás mal. Entonces hay que tratar de día a día ir superándolos".
Desde otra mirada, Gustavo Walter también evocó lo vivido, aunque poniendo el foco en los vínculos y las marcas que dejó la guerra: "Lo más triste es ver a un compañero muerto... pero mis recuerdos también son los que viví con mis compañeros, con un hermano que me dio la guerra". Para él, la memoria no se presenta siempre de la misma forma, pero permanece: "Los tengo presentes, sobre todo cuando nos volvemos a juntar".
La experiencia no terminó en 1982. La vuelta al continente abrió una etapa igual de difícil: la reconstrucción de la vida civil. "El proceso fue duro, porque tuvimos años de abandono. Si vos decías que eras veterano, eras un loquito de la guerra", recordó Gerpe. Walter coincidió en esa mirada sobre el contexto de la época: "Éramos los locos de la guerra... la gente tenía miedo, no entendía". Y agregó que muchos excombatientes atravesaron situaciones límite: "Algunos no lo aguantaron y se quitaron la vida. Hubo más muertes después de la guerra que en el mismo campo de batalla".
Con el paso del tiempo, esa realidad comenzó a transformarse. Hoy, el reconocimiento social es visible en cada acto. "Hoy la sociedad nos brinda su apoyo, recibimos un aplauso, un beso, un llanto", destacó Gerpe. Walter también valoró ese cambio: "Hoy nos sentimos muy queridos, muy mimados por la gente, eso es un mimo al corazón". Y subrayó la importancia de mantener viva la memoria: "Un soldado no muere en la guerra si no muere cuando la sociedad lo olvida".
El sostén emocional es clave en este camino. Gerpe recordó uno de sus momentos más difíciles: "Estuve ocho meses con psicólogo y psiquiatra, tuve que empezar a tomar pastillas para controlar la cabeza. Estaba tan metida la causa en mí que terminé mal". En esa línea, Walter remarcó: "Vale mucho que tengas una buena familia, eso te sostiene". Su propia historia refleja ese acompañamiento: volvió, formó su hogar y encontró en ese vínculo una forma de seguir adelante.
El compañerismo también es fundamental. "Para un veterano no hay nada mejor que otro veterano", sostuvo Gerpe. Walter lo reafirma desde la experiencia: "Nos seguimos juntando, compartiendo... eso no se pierde nunca". Sin embargo, hay imágenes que no se borran. "El momento más duro fue cuando terminó la guerra. Después de 74 días tenés que bajar tu bandera y ver izar la bandera inglesa. Eso es lo que más me dolió", expresó Gerpe.
A pesar de todo, ambos coinciden en una idea central: seguir adelante sin olvidar. "No es la misma vida que pudimos haber tenido, pero es la vida que tenemos", reflexionó Gerpe. Walter lo expresa desde su propia historia y el vínculo con su lugar: "Estoy orgulloso de mi Pilar... acá siempre me sentí querido, desde el primer día que volví".
A más de cuatro décadas, Malvinas sigue siendo una herida abierta, pero también un símbolo de entrega. En cada 2 de abril, el país renueva su compromiso con la memoria, honra a los 632 caídos y acompaña a quienes volvieron con cicatrices invisibles, pero con la dignidad intacta.

