Tres Arroyos: menos días de trabajo y salarios recortados en medio de una fuerte crisis financiera
La planta de La Lonja atraviesa un fuerte ajuste con reducción de jornadas laborales y recorte salarial, en el marco de la profunda crisis financiera que golpea a la principal avícola del país. La empresa busca evitar despidos mientras acumula cheques rechazados y una marcada caída en su nivel de actividad.
La crisis que atraviesa Granja Tres Arroyos, la principal empresa avícola del país, tiene un impacto directo en su planta de La Lonja, donde se implementó uno de los esquemas de ajuste más duros dentro del grupo: menos días de trabajo y una fuerte reducción en los ingresos de los trabajadores como alternativa para evitar despidos.
En este establecimiento, la compañía dispuso un régimen de apenas tres jornadas laborales por semana. El resto de los días no trabajados se abonan al 50% del salario, lo que en la práctica implica una caída significativa en los ingresos mensuales. A esto se suma otro factor que agrava el escenario: los sueldos continúan pagándose en cuotas, reflejo de la falta de liquidez que la empresa arrastra desde hace meses.
El caso de La Lonja no es aislado, pero sí uno de los más representativos del momento que vive la firma. Mientras en otras plantas, como la de Concepción del Uruguay, se acordó una reducción a cuatro días semanales con pago parcial de la jornada no trabajada, en territorio pilarense el ajuste es aún más profundo.
Detrás de estas medidas aparece una estrategia clara: sostener los puestos de trabajo a costa de una reducción en la actividad y en los salarios. La lógica, consensuada con los gremios y bajo la intervención de las autoridades laborales, busca evitar despidos en un contexto donde la empresa ya recortó cerca de 400 empleos en los últimos meses mediante retiros voluntarios, jubilaciones y desvinculaciones.
Sin embargo, el impacto de la crisis ya no se mide sólo en cantidad de trabajadores, sino también en la calidad del empleo. Menos días de trabajo, menores ingresos y una creciente incertidumbre forman parte del nuevo escenario para quienes continúan dentro de la compañía.
Según publicó Ámbito, el trasfondo de esta situación es una delicada realidad financiera. Según los últimos datos, Granja Tres Arroyos acumula más de 1.200 cheques rechazados por un monto superior a los 20.100 millones de pesos. A esto se suman otras sociedades del grupo, como Wade y Avex, que en conjunto elevan la cifra a casi 2.000 documentos rechazados por más de 26.400 millones de pesos.
Este deterioro económico ya impactó de lleno en la operación. La empresa redujo su volumen de faena de unos 700.000 pollos diarios a cerca de 200.000, además de perder parte de su red de productores integrados. La menor actividad productiva ahora se traduce en menos jornadas laborales en planta, como ocurre en La Lonja.
En paralelo, el mercado sigue de cerca los movimientos del grupo. El antecedente de Avex -donde la empresa cedió el inmueble de una planta para luego continuar operándola bajo un esquema de alquiler- alimenta las especulaciones sobre posibles nuevas reestructuraciones. En ese marco, también crecen las versiones en torno a la situación de Wade, vinculada a la ex Cresta Roja, uno de los activos más relevantes del sector.
Por ahora, la estrategia de Granja Tres Arroyos apunta a ganar tiempo: reducir costos, sostener el empleo y evitar un ajuste más drástico. No obstante, la profundidad de la crisis financiera y productiva plantea interrogantes sobre cuánto margen le queda a la compañía para sostener este equilibrio, especialmente en plantas como la de La Lonja, donde el impacto ya se siente con fuerza en el bolsillo de los trabajadores.

