SCIPA llamó a "multiplicar la justicia social" y pidió poner a la persona y el trabajo en el centro de la economía

En el marco de la celebración de San Cayetano, la entidad comercial pilarense respaldó el mensaje de monseñor Jorge García Cuerva y llamó a "multiplicar la justicia social", poniendo el foco en la dignidad de las personas, el trabajo y el bien común. Además, SCIPA cuestionó el elevado costo del financiamiento y reclamó tasas razonables para familias, comercios y PyMEs.

En el marco de la celebración de San Cayetano, patrono del pan y del trabajo, la Sociedad de Comerciantes, Industriales, Profesionales de Pilar (SCIPA) expresó su adhesión al mensaje pronunciado por el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, y destacó especialmente su llamado a "multiplicar la justicia social", al diálogo y a la generación de oportunidades laborales.

Desde la entidad pilarense señalaron que comparten especialmente el planteo de colocar a la persona, su dignidad, el trabajo y el bien común "en el centro de la vida económica y social", en un contexto que, según remarcaron, presenta dificultades para numerosas familias, trabajadores, comerciantes, profesionales, emprendedores y pequeñas y medianas empresas.

SCIPA hizo propio uno de los conceptos centrales expresados por García Cuerva durante la homilía de San Cayetano: "La libertad económica no puede ser absoluta y debe medirse siempre en función del bien común y de la dignidad de cada persona".

A partir de esa definición, la institución planteó que el desarrollo económico debe estar acompañado por políticas y condiciones que permitan generar trabajo, producción y oportunidades. En particular, destacó la necesidad de promover el diálogo, la búsqueda de consensos y la generación de oportunidades laborales para los jóvenes.

"Estamos convencidos de que el desarrollo de nuestra comunidad requiere del compromiso conjunto de todos los sectores, promoviendo una economía que genere trabajo, producción y oportunidades y que, al mismo tiempo, reconozca la dignidad de cada persona", sostuvo la entidad.

En su pronunciamiento, SCIPA también puso el foco en el rol del trabajo como herramienta de integración. "El trabajo no constituye solamente un medio de subsistencia. Es también una herramienta fundamental de integración social, realización personal y construcción de futuro", señalaron.

En ese sentido, la entidad consideró especialmente relevante que el mensaje de la Iglesia haya reafirmado que la persona y la familia deben ocupar un lugar central dentro de las dinámicas laborales y productivas.

El costo del crédito, otra preocupación

Más allá de la adhesión al mensaje religioso, SCIPA aprovechó el pronunciamiento para volver a plantear una de las problemáticas que viene señalando en relación con la actividad económica: el costo del financiamiento.

La entidad sostuvo que "no resulta razonable ni sostenible" que, en un contexto de inflación de un dígito, familias, empresarios y emprendedores deban afrontar costos financieros que pueden acercarse o superar el 100% anual en tarjetas de crédito o préstamos bancarios.

"Si verdaderamente ponemos en el centro a la persona, a la familia y al trabajo, también debemos discutir seriamente el costo del financiamiento", planteó SCIPA.

Para la institución, el acceso al crédito constituye un elemento central tanto para las familias como para el sector productivo y comercial. Por eso, advirtió que las tasas elevadas pueden convertirse en un obstáculo para quienes necesitan sostener el consumo, financiar capital de trabajo o realizar inversiones.

"El crédito no puede convertirse en una barrera que asfixie a quien necesita sostener su consumo, su comercio, financiar capital de trabajo o invertir para producir", expresó la entidad.

En esa línea, SCIPA reclamó un sistema financiero que acompañe a las familias y a la producción mediante tasas que considere razonables y acordes con la realidad económica. "Una economía que pretende crecer necesita un sistema financiero que acompañe a la producción y a las familias", sostuvo.

Finalmente, la entidad renovó su compromiso con el diálogo, la solidaridad y la búsqueda de consensos como herramientas para construir una comunidad con mayores oportunidades.

También adhirió al mensaje de esperanza expresado por García Cuerva y llamó a trabajar por una Argentina con "más amor, paz, justicia, trabajo y bien común".

En el día de San Cayetano, SCIPA manifestó su acompañamiento a quienes buscan trabajo, a quienes se esfuerzan diariamente por conservarlo y a quienes, desde comercios, industrias, empresas, emprendimientos y profesiones, generan actividad y oportunidades para otros.

"Que San Cayetano nos encuentre unidos en el compromiso de construir una Argentina donde el trabajo digno, la producción, la solidaridad y el bien común sean pilares de nuestro desarrollo", concluyó la institución.

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