La recesión golpea al centro: cerraron Adivina Adivinador y Las Medialunas del Abuelo
Dos comercios con fuerte presencia en el distrito bajaron sus persianas en medio de la caída del consumo. El negocio de la familia Tawata con décadas de trayectoria, y la panadería dejaron de funcionar, reflejando el difícil momento que atraviesa la actividad comercial.
La crisis económica continúa dejando su huella en el comercio pilarense. En los últimos días se confirmaron dos nuevos cierres que reflejan el complejo escenario que atraviesa el sector: el negocio de la familia Tawata y la sucursal de la cadena Las Medialunas del Abuelo dejaron de funcionar, sumándose a una lista cada vez más extensa de locales que no lograron sostener su actividad.
El caso de Tawata representa el final de una historia profundamente ligada al crecimiento de Pilar. El tradicional comercio, ubicado sobre la calle Pedro Lagrave y funcionando en un inmueble propio, no logró sobreponerse a la fuerte caída del consumo y terminó bajando sus persianas de manera definitiva.
La familia Tawata fue una de las pioneras de la colectividad japonesa en el distrito. Sus integrantes llegaron a la zona hacia mediados del siglo pasado, primero dedicándose a la agricultura y luego desarrollando distintos emprendimientos comerciales. Con el correr de los años, el apellido quedó asociado a la tradicional tintorería Tawata, que durante décadas fue un comercio de referencia para generaciones de vecinos, años más tarde se abrió una tienda de regalos y accesorios bajo el nombre de Adivina Adivinador, que cesó su actividad estos últimos días.
El cierre de este emblemático negocio despertó la nostalgia de numerosos clientes que destacaron su trayectoria y el vínculo que mantenía con la comunidad pilarense.
A este panorama se suma el cierre de Las Medialunas del Abuelo, una marca que había logrado consolidarse a nivel nacional gracias a una propuesta basada en recetas tradicionales y elaboración artesanal. La empresa nació inspirada en el legado de un panadero llamado Carlos María, cuya pasión por las medialunas fue retomada por su nieto, quien combinó ese conocimiento con un modelo de negocio moderno para expandir la marca por distintos puntos del país.
La sucursal ubicada en Pilar también dejó de operar, en un contexto donde la disminución del consumo continúa afectando especialmente a los rubros gastronómico y comercial.
Ambos casos evidencian las dificultades que atraviesan muchos comerciantes para sostener sus emprendimientos, incluso aquellos con una extensa trayectoria o respaldados por marcas reconocidas. La combinación de menores ventas, aumento de costos y una recesión prolongada sigue impactando en la actividad económica local, dejando nuevos locales vacíos en el centro de Pilar y generando preocupación entre comerciantes y vecinos.

