La presencia cada vez más visible de zorros en Pilar

Lo que comenzó como una postal esporádica durante la pandemia se transformó en una escena cada vez más habitual. Los zorros grises, ampliaron su presencia en el distrito y hoy se los puede ver en barrios urbanos y a la vera de rutas.

Las primeras apariciones de zorros grises en Pilar se registraron durante los meses más estrictos de la pandemia, cuando la reducción de la circulación vehicular y humana les permitió desplazarse con mayor libertad. A partir de entonces, lejos de retroceder, su presencia comenzó a consolidarse y hoy forma parte del paisaje cotidiano en distintos puntos del distrito.

En un principio, los avistamientos se concentraban en barrios cerrados rodeados de vegetación o zonas con menor densidad poblacional. Sin embargo, con el paso del tiempo, los zorros comenzaron a aparecer en sectores urbanos y en áreas de tránsito intenso, como la Panamericana. En los últimos días, dos ejemplares fueron vistos a la altura del kilómetro 52, a pocos metros de una agencia de autos, antes de internarse en el descampado lindero.

Los reportes de vecinos se multiplican. En la zona de la calle El Petrel, un residente se encontró con un zorro en el jardín de su vivienda, mientras que frentistas de Villa Alpina y habitantes de barrios privados alejados entre sí coinciden en señalar que estos animales ya no son una rareza. Pilar del Lago fue uno de los primeros barrios en registrar su presencia de manera sostenida y, con el correr de los años, los zorros comenzaron a desplazarse entre las casas con naturalidad.

Situaciones similares se repiten en Estancias del Pilar, en terrenos cercanos a la Asociación Argentina de Polo, en el barrio Pellegrini y en las inmediaciones de Mayling y Segundas Colinas. Allí, el desconcierto inicial dio paso a una mezcla de curiosidad y simpatía por parte de quienes se cruzan con estos mamíferos.

Desde la Reserva Natural de Pilar explicaron que se trata de zorros grises, reconocibles por su cola de pelaje denso con la punta de otro color, y remarcaron la importancia de respetar su espacio. "Es asustadizo, lo que hay que hacer es no molestarlo, pero es normal. Él era el dueño de este ecosistema antes de que llegásemos nosotros y lo habitemos", señalaron.

Los ambientalistas destacaron que estos animales buscan zonas tranquilas para moverse y llamaron a la convivencia responsable. "Deberíamos aprender a convivir con ellos, porque es algo natural y no es riesgoso para la población. La población es la que debe respetar a sus compañeros de ruta, que son nativos de esta zona y con los que se puede convivir perfectamente", indicaron.

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