Fuerte caída en las ventas: el comercio de Pilar atraviesa un momento crítico
Un relevamiento local reveló una marcada baja en la actividad comercial durante marzo. La contracción del consumo, los altos costos y las dificultades para financiar compras configuran un escenario complejo para el sector.
La actividad comercial en Pilar evidenció en marzo un fuerte retroceso. Según un informe elaborado por la Cámara de Comercio local (SCIPA), las ventas registraron una caída interanual del 30 por ciento, reflejando un escenario de consumo debilitado que impacta de manera general en distintos rubros.
Desde la entidad explicaron que el contexto económico continúa siendo adverso. La persistencia de la inflación y las condiciones poco favorables para financiar compras, especialmente con tarjetas de crédito, aparecen como factores centrales que desalientan el consumo. En este marco, indicaron que cada vez más personas limitan sus gastos a lo esencial.
El relevamiento muestra que la caída no distingue sectores. Rubros vinculados a la construcción encabezan las bajas, tanto en operaciones de mayor volumen como en ventas minoristas. También se registraron retrocesos en indumentaria, ferreterías y otros segmentos que suelen ser sensibles a los cambios en el poder adquisitivo.
Incluso áreas tradicionalmente más estables presentan signos de retracción. En alimentos y bebidas, la merma ronda entre el 6 y el 7 por ciento, mientras que el rubro farmacéutico también exhibe números en descenso, un dato que genera especial preocupación al tratarse de consumos básicos.
A este panorama se suma otro problema que agrava la situación: el incremento sostenido de los costos. Comerciantes advierten que los gastos operativos continúan en alza, impulsados por aumentos en alquileres, servicios y logística, en muchos casos asociados al encarecimiento del combustible.
La combinación de ventas en baja y costos en aumento genera un fuerte deterioro en la rentabilidad. Desde el sector señalan que existe un límite para trasladar estos incrementos a los precios, ya que la caída en la demanda restringe cualquier intento de actualización.
Frente a este escenario, muchos comercios se ven obligados a ajustar su funcionamiento para sostener la actividad. Sin embargo, persiste la preocupación por el impacto en el empleo, especialmente en pequeñas y medianas empresas donde las relaciones laborales suelen ser cercanas y estables.
El diagnóstico del sector apunta a múltiples causas detrás de la contracción del consumo: pérdida del poder adquisitivo, acuerdos salariales que no logran acompañar la inflación y un cambio en los hábitos de compra, con mayor foco en productos esenciales.
En este contexto, desde el comercio local también relativizan algunas miradas oficiales que atribuyen la caída del consumo a un cambio en las decisiones de gasto. Señalan que, más allá de ciertos indicadores macroeconómicos, la realidad cotidiana en los locales muestra una marcada falta de dinero disponible.
Así, el panorama comercial en Pilar continúa condicionado por un consumo retraído y una estructura de costos en aumento, dos variables que, por el momento, no encuentran un punto de equilibrio y mantienen en alerta a todo el sector. Algo que despierta una gran sorpresa luego de las promesas llevadas a cabo por el gobierno desde que comenzaron su mandato.

