El Hospital Austral realizó su primer tratamiento de teragnosis para cáncer de próstata
Es una innovadora técnica de medicina nuclear que combina diagnóstico y terapia dirigida. El procedimiento permite atacar las células tumorales con alta precisión, ofreciendo mejores perspectivas de control de la enfermedad y menos efectos adversos.
El cáncer de próstata continúa siendo el tumor más frecuente entre los hombres argentinos. Cada año se diagnostican más de 11.000 nuevos casos en el país y representa una de las principales causas de muerte por cáncer en la población masculina. En este contexto, el Hospital Universitario Austral dio un paso significativo en el tratamiento de esta enfermedad al realizar recientemente su primera terapia de teragnosis para pacientes con cáncer de próstata avanzado.
Se trata de una innovadora estrategia de medicina nuclear que combina diagnóstico y tratamiento dirigido, permitiendo identificar con precisión las células tumorales y atacarlas de manera selectiva, minimizando el daño sobre los tejidos sanos.
Según explicó el doctor Daniel Cragnolino, jefe del Servicio de Medicina Nuclear del hospital, los primeros resultados son alentadores. "Hasta ahora, lo que vemos es una muy buena tolerancia: el paciente no presenta las complicaciones ni la sintomatología que suele generar la quimioterapia", señaló.
La teragnosis es una técnica disponible en pocos centros especializados del país y ya ha demostrado resultados positivos en instituciones médicas de distintas partes del mundo. Su llegada a la Argentina representa una nueva alternativa para pacientes seleccionados con cáncer de próstata avanzado, una enfermedad que, según estimaciones, afectará a uno de cada siete hombres a lo largo de su vida.
Una estrategia que une diagnóstico y tratamiento
La teragnosis funciona mediante radiofármacos, pequeñas moléculas capaces de reconocer y unirse a células tumorales específicas. En una primera etapa se utilizan para localizar la enfermedad mediante estudios de imágenes. Luego, esa misma molécula se combina con un elemento radiactivo terapéutico que permite destruir las células cancerosas desde el interior.
"La teragnosis es una estrategia dentro de la medicina nuclear que combina el diagnóstico y el tratamiento de una patología. Usamos una molécula unida a un átomo radioactivo para encontrar dónde está la enfermedad y después reemplazamos ese elemento por otro que permite tratar y destruir las células tumorales", explicó la doctora Martina Musumeci, integrante del Servicio de Medicina Nuclear.
Aunque hoy es considerada una de las herramientas más avanzadas de la oncología moderna, la idea tiene antecedentes históricos. Su origen se remonta a la década de 1940 con la utilización de yodo radiactivo para enfermedades de la tiroides. Con el paso de los años y el avance de la biología molecular, el concepto fue ampliándose hacia otros tipos de tumores.
El rol clave del PSMA
Uno de los avances más importantes en cáncer de próstata fue el descubrimiento del PSMA (antígeno prostático específico de membrana), una proteína que se encuentra en grandes cantidades en las células tumorales.
"El PSMA es un blanco ideal porque tiene una expresión muy elevada en las células cancerosas y baja presencia en la mayoría de los tejidos normales", explicó el doctor Juan Pablo Sade, líder de la Clínica de Tumores Genitourinarios del Hospital Universitario Austral.
A partir de este hallazgo se desarrolló el tratamiento con Lutecio-177 PSMA, una sustancia que se une específicamente a las células tumorales y libera radiación directamente sobre ellas, permitiendo una acción altamente focalizada.
Inicialmente, la teragnosis con Lutecio-177 PSMA fue aprobada para pacientes con cáncer de próstata metastásico que habían dejado de responder a tratamientos hormonales y quimioterapia. Sin embargo, recientemente la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) amplió su autorización para utilizarla en etapas más tempranas de la enfermedad.
La doctora Carolina Passarella, oncóloga especializada en tumores genitourinarios, destacó que esta terapia ha demostrado reducir la carga tumoral, aliviar síntomas y mejorar tanto la calidad de vida como la supervivencia de los pacientes.
Para acceder al tratamiento es necesario que el tumor exprese adecuadamente el marcador PSMA, condición que se verifica mediante estudios PET/CT de cuerpo entero. La evaluación y el seguimiento se realizan de manera conjunta entre especialistas en oncología y medicina nuclear.
Mayor precisión y menos efectos adversos
Uno de los principales beneficios de la teragnosis es su capacidad para actuar exclusivamente sobre las células cancerosas, reduciendo la toxicidad general del tratamiento.
"El Lutecio se une específicamente a las células tumorales y libera radiación directamente sobre ellas, preservando en gran medida los tejidos sanos", explicaron los especialistas.
Además, el radiofármaco puede alcanzar metástasis pequeñas o difíciles de detectar mediante estudios convencionales, mejorando el control global de la enfermedad.
Los efectos secundarios suelen ser leves y manejables. Entre los más frecuentes se encuentran el cansancio, la sequedad de las glándulas salivales y algunas alteraciones transitorias en los valores sanguíneos, que son controladas mediante seguimiento médico y medidas preventivas.
La experiencia del Hospital Universitario Austral con la teragnosis no se limita al cáncer de próstata. El centro ya aplica esta tecnología en tumores neuroendocrinos y desde hace más de una década realiza tratamientos de medicina nuclear para determinados tumores hepáticos.
Actualmente, distintas investigaciones exploran la posibilidad de extender esta estrategia a otros tipos de cáncer, entre ellos el de pulmón de células pequeñas, tumores renales, meningiomas y neoplasias con alta expresión de la proteína FAP.
Los especialistas coinciden en que la teragnosis representa uno de los avances más prometedores de la medicina personalizada. Su capacidad para combinar diagnóstico y tratamiento en una misma estrategia permite ofrecer terapias más precisas, efectivas y con menos efectos adversos, abriendo nuevas expectativas para pacientes con enfermedades oncológicas complejas.

