Discriminación y maltrato en un colegio: DIEGEP le dio la razón a la familia que lucha hace un año

Discriminación y maltrato en un colegio: DIEGEP le dio la razón a la familia que lucha hace un año

En octubre de 2019 Facundo y Joaquín quedaron sin vacante, sin motivo. Marta, su madre, desde ese momento lucha contra la discriminación de la institución. DIEGEP reconoció la denuncia y los niños deberían volver al colegio en 2021.

Hace un año que Marta Gómez lucha contra la discriminación sufrida por sus hijos Facundo y Joaquín a manos del Instituto María Madre Nuestra de Manuel Alberti que, sin motivos, les quitó la vacante a ambos menores. Marta siempre recalcó que esto se debió a que Joaquín, el menor, sufrió epilepsia y ha tenido secuelas que modificaron su comportamiento.

A pesar del arduo trabajo del pequeño y de la gran mejoría que tuvo, ambos hermanos fueron echados de la institución a fines del ciclo lectivo 2019, con pocas posibilidades de conseguir vacantes. Si bien los niños lograron ingresar a dos instituciones diferentes, Marta aún pide que haya justicia por todo lo que su familia ha tenido que sufrir.

“El pasado viernes tuvimos una reunión con la subdirectora de DIEGEP, Valeria Trajtenberg, con las inspectoras de región Marta Francesena, Gladis Ortíz y Julia, inspectoras en Pilar. El DIEGEP nos dio la razón, nos reconoció que la denuncia es válida, que no hubo fundamentos o pruebas para justificar el accionar para con mi familia”, explicó Marta Gómez a Diario Resumen.

Esta es la segunda institución que les da la razón: hace unos meses, en una mediación con el INADI, el organismo también expuso que la familia tenía sustento con la denuncia. “En INADI se vio la discriminación, tuve mediación a principios de este año, presentamos las pruebas. Ahora esperamos el fallo. Ahora, en DIEGEP también me dan la razón de la denuncia, me dijeron que son legítimas las pruebas de grabaciones donde me rompen el acta”, expuso.

“DIEGEP me comunicó que pedirán a la institución que reincorpore a mis hijos, porque la discriminación fue muy notoria. Van a ponerle, además, una sanción a la institución”, amplió Marta Gómez sobre la decisión.

Aun así el objetivo de esta madre es, como desde el inicio, lograr hablar con el obispo ya que desde el primer momento fue clara al decir que le resultaba difícil de creer que estando al tanto de lo que ocurría, el obispado no haya tomado cartas en el asunto: “tuve una reunión con Patricio Barber Soler, el representante del Obispado de Zárate-Campana, a quien le pedí una reunión y nos la concedió a principios de este año. Nos dijo que él acepta y está de acuerdo con la representación legal y su manejo, que no se iba a revertir. O sea, el representante del obispado apoya la discriminación y la violencia hacia familias de nuestro barrio”.

“Yo quiero llegar al obispo, al Papa si es necesario. Manejan los colegios, reciben 100 por ciento de subvención del Estado. Quiero que remuevan a la representación legal del colegio porque no solo echó a mis hijos sino que también a otras dos alumnas por denunciar a un profesor”, contó y agregó que “muchas situaciones se dan en el colegio y nadie las controla”.

Si bien la decisión de DIEGEP está tomada, la familia aún desconoce si efectivamente se dará marcha atrás y temen que si no cambian la representación del colegio, la discriminación y la violencia contra ambos menores continúe durante todo el período escolar. “Los colegios son privados, lo manejan los obispados, a DIEGEP le dije que todos los que pagamos impuestos pagamos esa subvención, como no puede hacer nada el Estado, el mismo obispado. Barber Soler no le hace llegar a la máxima autoridad lo que sucede, inventaron agravios sobre mí, mi familia. Esta representación legal no tuvo fundamentos para todo lo que hicieron, quieren hacer creer que somos el problema, que somos violentos y no es así”, dijo.

Su deseo de hablar con la máxima autoridad de la Iglesia es para saber si, realmente, están de acuerdo con lo que su familia sufrió durante el último año sobre todo porque si sus hijos vuelven al colegio, todo podría repetirse. “Fueron muy violentos con nosotros. Es un colegio, hay niños, si discriminan, si hay denuncias de acoso y echan a las alumnas, alguien debe hacer algo, el Estado, el obispado porque si no, los mandas al colegio pero los estás mandando al infierno”, comentó.

“Mis hijos quieren volver, incluso después de todo lo que pasaron, por sus amigos, sus maestros pero me preocupa que siga esta gente manejando la institución. Mi miedo es que la persecución continúe. DIEGEP me dio la razón, pido que me reciba la curia también para hablar, con el obispo porque si realmente, si el mismísimo obispo me dice que el colegio tiene razón, no podré creer nunca más en la Iglesia porque hicieron sufrir mucho a mis hijos con su persecución, su discriminación. Mis hijos no hicieron nada para merecer todo lo que les hicieron”, cerró Marta Gómez.

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1 Comment

  1. No es tan así como lo plantea esta mujer. El colegio obró para la mayoría. Acaso es justo que los padres soportemos a un nene que maltrata a nuestros hijos ? Ese nene necesita atención especial que no la va a encontrar en este colegio. La falta de atención de sus padres no la puede buscar en culpa ajena

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