Diez meses después, los trabajadores de ILVA siguen reclamando salarios e indemnizaciones

La fábrica perteneciente a la familia Zanon cerró a fines de agosto del año pasado y dejó a 300 personas sin empleo. Con gazebos, ollas populares y ayuda de organizaciones, los trabajadores mantienen vivo un reclamo que ahora espera definiciones judiciales.

A diez meses del cierre de la fábrica ceramista ILVA, ubicada en el Parque Industrial, un grupo de trabajadores continúa sosteniendo un acampe frente a las instalaciones con un reclamo que todavía no encuentra respuesta. Los ex empleados exigen el pago de salarios adeudados y las indemnizaciones correspondientes luego de haber quedado desvinculados de la empresa que pertenecía a la familia Zanon.

El cierre de la planta, ocurrido a fines de agosto de 2025, significó la pérdida de 300 puestos de trabajo. Entre quienes permanecen en la puerta de la fábrica se encuentra Marcelo Barrionuevo, ex delegado y uno de los referentes del reclamo. Su historia refleja la de muchos trabajadores que pasaron gran parte de su vida dentro de la empresa: ingresó a los 22 años y fue despedido a los 46, luego de más de dos décadas de trabajo y con siete hijos a cargo.

"Seguimos en el acampe, de los 300 quedaremos 150 trabajadores. Algunos encontraron trabajo, otros iniciaron juicios, pero nosotros seguimos luchando por lo nuestro. Somos trabajadores que nos levantábamos a las 4 de la mañana para ir a la fábrica y, de un día para el otro, nos dejaron en la calle sin nada y nos cambió la vida. Ahora tenemos que hacer una olla popular en la puerta de Ilva para poder comer. Si no fuera por la ayuda de la Agrupación Obrera Ceramista Filial Nº2, que nos ayuda con alimentos y hasta para cargar la SUBE, no podríamos seguir".

La situación cotidiana de quienes permanecen en el lugar está marcada por la incertidumbre. De acuerdo con lo señalado por los trabajadores, las familias se organizan en tres gazebos adaptados con materiales donados por vecinos y organizaciones solidarias. Allí pasan las jornadas mientras esperan avances en el conflicto.

La asistencia del Municipio de Pilar, según indicaron, incluye baños químicos y mercadería, aunque gran parte de la alimentación depende de las donaciones que llegan al lugar.

Los primeros indicios de una crisis comenzaron el 29 de agosto de 2025, cuando desde Recursos Humanos comunicaron mediante WhatsApp que la planta iba a cerrar temporalmente por tareas de mantenimiento. Sin embargo, los trabajadores comenzaron a sospechar que la situación podía ser diferente.

Pocos días después llegó la confirmación: el 1 de septiembre fueron enviados los 300 telegramas de despido. Según denuncian, la empresa no cumplió con el pago de los salarios pendientes ni con las indemnizaciones.

"En octubre pasado abrieron una búsqueda laboral para cubrir nuestros mismos puestos. Lo denunciamos en el Ministerio de Trabajo bonaerense y en noviembre entraron a un concurso de acreedores. Tenemos compañeros que estaban a uno o dos años de jubilarse y los despidieron igual. De los 300, casi 250 teníamos más de 20 años de antigüedad. Necesitamos que nos escuchen, ya que los Zanon y los Bocci nos dejaron en la calle y sin nada. Dejamos nuestra vida en Ilva. Algunos entraron a los 19 años y, con nuestra edad, nos dejaron fuera del sistema y sin nada cuando Ilva fue una de las mayores exportadoras de cerámica y los que hicieron el primer porcelanato del país", sostuvo Barrionuevo.

La fábrica había sido reconocida dentro del sector por su producción y por haber alcanzado un lugar destacado en el mercado cerámico nacional. Para los trabajadores, esa trayectoria contrasta con la situación actual de quienes quedaron fuera de la planta.

Mientras el reclamo continúa, la expectativa está puesta en la Justicia. El concurso de acreedores avanza en el Juzgado Comercial Nº13 de la Ciudad de Buenos Aires, donde los ex empleados esperan una resolución que les permita recuperar parte de lo que consideran una deuda pendiente.

Frente al portón de la planta, el acampe sigue siendo el símbolo de una lucha que nació tras el cierre de una fábrica y que, para sus protagonistas, representa también la defensa de años de trabajo y esfuerzo. 

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