Ciberestafa a comerciantes: detuvieron a cuatro personas y recuperaron parte del dinero
Dos comerciantes de Pilar fueron víctimas de una maniobra que combinó el hackeo de cuentas de WhatsApp con la suplantación de identidad. La investigación reveló una organización con roles definidos, incluso con coordinación desde una unidad carcelaria.
Dos comerciantes del partido de Pilar fueron blanco de una ciberestafa que utilizó el acceso ilegítimo a cuentas de WhatsApp para concretar una maniobra de suplantación de identidad y obtener dinero. El hecho derivó en una investigación judicial que permitió la detención de cuatro personas y la recuperación de parte de los fondos sustraídos.
De acuerdo a lo reconstruido en la causa, uno de los comerciantes sufrió la intrusión en su teléfono celular y en su cuenta de mensajería. A partir de ese acceso, los delincuentes se hicieron pasar por él y contactaron a otro comerciante de la zona, a quien le solicitaron dólares a cambio de pesos. Convencida de estar dialogando con una persona conocida, la víctima entregó el dinero, que luego fue secuestrado durante los operativos policiales.
Las actuaciones judiciales permitieron establecer que la estafa fue ejecutada por una estructura organizada, con integrantes que cumplían funciones específicas. Parte de la coordinación se realizaba desde el interior de una unidad penitenciaria, mientras que personas en libertad se encargaban de concretar los cobros.
Especialistas en ciberseguridad explican que este tipo de fraudes no suele basarse en fallas técnicas de la aplicación, sino en técnicas de engaño dirigidas a los usuarios. Según destacó Pilar de Todos, desde el Consejo Profesional de Ciencias Informáticas de la Provincia de Buenos Aires señalaron que estas maniobras responden a estrategias de ingeniería social, que aprovechan la confianza, el apuro y el desconocimiento.
Entre las modalidades más frecuentes se encuentran la duplicación de tarjetas SIM, la obtención fraudulenta de códigos de verificación y la vinculación de dispositivos no autorizados. Con esos accesos, los estafadores activan la cuenta en otro equipo y envían mensajes a los contactos de la víctima, generalmente solicitando dinero o información sensible.
Los especialistas remarcan que la urgencia y la presión emocional son factores clave para concretar este tipo de engaños, por lo que recomiendan activar la verificación en dos pasos, no compartir códigos de acceso, desconfiar de pedidos de dinero inesperados y confirmar cualquier solicitud por otro medio.
El caso ocurrido en Pilar vuelve a exponer la existencia de organizaciones dedicadas a este tipo de delitos y la necesidad de reforzar la prevención, la información y las medidas de seguridad digital para reducir el impacto de las ciberestafas.

