A un año de su internación, Felipe sigue luchando junto a su familia
El niño de 2 años nació con una cardiopatía y en 2025 recibió un trasplante de corazón. Después de diez meses en el Hospital Garrahan, en junio fue trasladado al Hospital Austral, más cerca de su hogar, aunque todavía no pudo regresar a vivir con su familia.
El pasado 8 de agosto, se cumplió un año desde que Felipe, el niño pilarense que recibió un trasplante de corazón en 2025, permanece internado. Tiene apenas 2 años y, como consecuencia de las complicaciones vinculadas a su cardiopatía y al proceso posterior al trasplante, pasó aproximadamente la mitad de su vida dentro de un hospital.
La fecha fue compartida por su mamá Noelia a través de las redes sociales. Allí repasó el largo camino recorrido por la familia y contó cómo una situación que inicialmente parecía transitoria terminó modificando por completo la vida cotidiana de todos.
Felipe nació con una cardiopatía y necesitó un trasplante de corazón. Durante diez meses permaneció en el Hospital Garrahan y en junio fue trasladado al Hospital Austral, ubicado mucho más cerca de su domicilio. El cambio permitió acercarlo a su familia, aunque todavía continúa sin poder regresar a su casa.
"El 8 de agosto cumplimos un año viviendo en el hospital. Un año y todavía me cuesta decirlo en voz alta. No es fácil, no lo fue nunca. Pero cuando por amor quedarse es necesario, cuando la vida te pone en un lugar que jamás imaginaste, la perspectiva de lo que es ‘normal' para una familia cambia por completo", expresó Noelia, su mamá.
Para Felipe, según explicó su mamá, el hospital también terminó convirtiéndose en un lugar conocido, donde transcurre buena parte de su infancia. Allí comparte momentos con sus padres y recibe las visitas de su hermano Milo.
"Para Feli, esto es su casa. Es el lugar que conoce, donde vive un día con mamá y otro con papá, donde espera las visitas, donde ve llegar a Milo y se ilumina porque su hermano vino a verlo. Estas paredes son parte de sus recuerdos, de su infancia, de su mundo. Hace un año entramos al hospital sin saber si íbamos a salir con Felipe", contó.
A pesar del cansancio, la incertidumbre y los días difíciles, la familia mantiene una expectativa: que algún día Felipe pueda salir del hospital y volver a casa. "Hay días en los que me siento fuerte. Y hay otros en los que soy simplemente una mamá cansada, frágil, que necesita llorar un poquito y volver a empezar. Pero seguimos, seguimos porque tenemos esperanza de que algún día podamos cerrar la puerta de nuestra casa y estar los cuatro juntos, sin horarios de visita, sin monitores, sin miedo; solo nosotros", concluyó la madre.

