El ciudadano de a pie no solo padece por ciertas cuestiones macroeconómicas que intentan aturdirlo y las microeconómicas que afectan su bolsillo sino que además debe soportar la superficialidad, a veces malintencionada, de dirigentes políticos, sindicales y sociales.

Venezuela sufre por estos días enfrentamientos armados que se suman a la desesperante crisis humanitaria que azota desde hace muchos meses a los habitantes de la isla caribeña. A la brutal inflación, al desabastecimiento de productos de primera necesidad y a la carencia de medicamentos e insumos hospitalarios, se agregan ahora las refriegas callejeras. Ello se desencadenó a partir de la liberación del dirigente opositor Leopoldo López por parte de grupos militares por ahora minoritarios. Estos uniformados, muchos de ellos chavistas en su origen, se oponen a la narco dictadura que conduce Nicolás Maduro. El régimen tutelado por Cuba y apoyado abiertamente por Rusia, aprovechó estas circunstancias para continuar con la clausura de cadenas informativas tanto locales como internacionales. Este cercenamiento de la libertad de prensa, hace que las noticias sobre la verdadera situación por la que atraviesa el país hermano sean escasas, y solo se difunda información parcial  a favor de la dictadura gobernante. En la madrugada del jueves pasado los secuaces de Maduro allanaron y robaron la casa de Leopoldo López, al tiempo que se registraba la muerte de una joven de 27 años y más de 130 heridos. Habrá que seguir con atención en los próximos días esta delicada situación, pues pareciera que el régimen conserva aún una cierta cuota de poder.

En el orden interno la guionada declaración del contador arrepentido de la ex – familia presidencial, Víctor Manzanares, al periodista Luis Majul en el contexto de la causa de los cuadernos de la corrupción K, tiene relación directa con lo judicial y lo político. La calificación de guionada nada tiene que ver con el mencionado periodista, sino con el grupo de abogados que asesoran, entre otros, al hoy devenido en arrepentido colaborador de la justicia. A lo largo de todo el reportaje televisivo hizo reiterada alusión a personas desaparecidas como Néstor Kirchner y Daniel Muñoz. Evitó toda referencia concreta respecto de Cristina Fernández de Kirchner. Asimismo, hizo un intento por naturalizar los actos de corrupción contra el Estado. Ello lo refleja la respuesta que, según él, le diera el secretario privado de la familia por aquel entonces presidencial, Daniel Muñoz. A su pregunta a Muñoz de “… ¿para qué robar tanto?, la respuesta habría sido “….no, no, acá nadie robó nada. Esto es la comisión que se le cobra a la patria por hacer las cosas bien” y habría agregado Muñoz “….que era una comisión que se le cobraba al pueblo por hacer las cosas bien, por eliminar la deuda externa”. Recordemos que fue Néstor Kirchner quien canceló la deuda que mantenía la Argentina con el Fondo Monetario Internacional. Y asimismo, reemplazó esa deuda pidiendo prestado un monto similar o tal vez superior al gobierno de Venezuela a una tasa de interés que casi cuadruplicaba la que cobraba el FMI. Como es fácil de advertir fue una “exitosa” operación financiera que perjudicó claramente a todos los argentinos. Ni a reconocidos escritores de la talla de Jorge Fernández Díaz por ejemplo se les hubieran ocurrido pretendidas justificaciones, como las antes señaladas, para explicar actos de corrupción contra el Estado Nacional.

También se refirió Manzanares, a su desempeño como perito de parte representando al por entonces matrimonio presidencial. Los cónyuges estaban imputados por el delito de enriquecimiento ilícito, en una causa cuyo sobreseimiento exprés estuvo a cargo del por demás polémico juez federal Norberto Oyarbide. Las reflexiones sobre esta causa las desarrollaré en una próxima columna.

A los pocos días del mencionado reportaje la opinión pública se enteró de la  publicación de un denominado libro cuya autoría se le atribuye a la ex –Presidente. El título del aludido ejemplar es “Sinceramente”. Su aparición coincidió con el viaje de Cristina Fernández a Cuba. Esto se desarrolló en momentos en que varios medios de comunicación, hoy todavía lo siguen haciendo, aturdían a los ciudadanos con la “tragedia” por la suba del índice “Riesgo País” y el dólar. Para los ejecutores de esta orquestada campaña, no está de más informarles de los niveles alcanzados por el citado índice en distintas administraciones nacionales. Es así, que con la administración De La Rúa llegó a 4753 puntos, con Duhalde llegó a 7720 puntos, con Néstor Kirchner llegó a 6769 puntos y con su esposa llegó a 1965. El “gran drama” según algunos comunicadores es que con la administración de Mauricio Macri el índice “Riesgo País” tocó los 1100 puntos. Saque amigo lector sus propias conclusiones.

En paralelo trascendieron algunas de las tantas frases, que en un conjunto de aproximadamente 600 integran el denominado libro, cuya autoría es atribuida a la ex – Presidente. Hay una que se refiere al Presidente Macri señalando que significa el caos. Cabe recordar que para ese entonces ya estaba anunciado el paro del ahora kirchnerista – cristinista Hugo Moyano para el 30 de abril. Por esos días el muy ubicuo ex –jefe de Gabinete de Néstor y Cristina y coautor de la recordada Resolución 125, Alberto Fernández contribuía al aturdimiento general declarando que “…el mercado desconfía de Macri “. Y como si esto fuera poco agregó que “…Cristina no piensa ir al default “, “…Cristina pagó toda la deuda que existía, hasta le pagó al Club de París…”. ¿Todo lo mencionado a partir del reportaje a Manzanares, serán casualidades o serán causalidades?

Unos días después el experto matemático ex – secretario de Comercio Guillermo Moreno, hoy precandidato a Presidente, expresó en un acto partidario en La Matanza “…. si algún muchacho quiere vivir de la ajeno, bueno está bien, pero que lo haga con códigos“. Lo acompañaban integrantes de la barra brava del Club Laferrere. Una patética exhortación a repudiar la vida en democracia y el orden constitucional. Una de las propuestas del kirchnerismo – cristinismo para el caso de volver al poder, es modificar la Constitución Nacional con el objeto entre otras cuestiones, arremeter contra los medios de comunicación y llenar de militantes la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Todo lo hasta aquí señalado nos plantea el recurrente tema de qué hacer con la grieta. Para algunos es conveniente cerrarla. Para otros lo mejor es profundizarla. La grieta no es otra cosa que de un lado están los que quieren un populismo totalitario y del otro lado los que queremos seguir viviendo en libertad, en democracia y apegados al orden constitucional. Esto me recuerda el título de una columna que escribí en este mismo medio hace casi un año. El mismo decía “La grieta no es ideológica es de valores, estúpido”. Para reflexionar solo o en grupo estimado lector.

Fernando Robles

Analista político y economista

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