¿Y los peatones?
Quisiera hacer visible una situación que quienes caminamos habitualmente por nuestra zona conocemos: la falta de veredas en distintos sectores de Del Viso.
Camino todos los días aproximadamente 12 cuadras hasta mi lugar de trabajo. Desde la zona de las calles Las Camelias y Los Crisantemos, en el barrio Los Cachorros, hay tramos en los que directamente no existen veredas. Quienes circulamos a pie debemos hacerlo por el asfalto, compartiendo la calle con los vehículos.
Lo llamativo es que se trata de una zona que está creciendo rápidamente. A pocas cuadras hay numerosos complejos de edificios, oficinas y consultorios, y actualmente se está llevando adelante un importante proyecto inmobiliario y, según tengo entendido, con distintos servicios. Esto seguramente significará mayor circulación de vecinos, trabajadores y visitantes.
Pero me pregunto: ¿se está pensando también en quienes llegan caminando?
En los días de lluvia, la situación se vuelve todavía más complicada. Estos sectores se inundan de lado a lado, haciendo imposible transitar por allí. Entonces quienes caminamos tenemos que modificar nuestro recorrido y tomar la colectora de Panamericana, costeando todo el Club Deportiva Francesa hasta llegar a la esquina anterior al restaurante Kansas. Y nuevamente debemos hacerlo sin contar con una vereda que nos permita circular de manera segura.
Las veredas no son un detalle menor. Son parte de la infraestructura básica de una ciudad y resultan indispensables para que podamos trasladarnos de manera segura, especialmente las personas mayores, los niños y quienes tienen dificultades para movilizarse.
Hace unos meses sufrí una caída provocada por una deficiencia en la vía pública que me ocasionó una fractura de muñeca y requirió una intervención quirúrgica. Esa experiencia hizo que prestara todavía más atención a las condiciones en las que transitamos. Pero no hace falta sufrir un accidente para advertir el peligro que implica caminar por el asfalto porque no existe un espacio destinado a los peatones.
El crecimiento de una ciudad debería estar acompañado por el crecimiento de su infraestructura. Si se construyen nuevos edificios, oficinas, consultorios y emprendimientos, también debería garantizarse que las personas podamos llegar y circular por ellos de manera segura.
Por eso, mi pedido es sencillo: que se tenga en cuenta al peatón al momento de planificar y desarrollar estos nuevos proyectos, y que se trabaje para garantizar la construcción y continuidad de veredas donde hoy no existen.
Porque una ciudad no se construye solamente con edificios y calles. También se construye pensando en las personas que la habitan y la transitan todos los días.
Marcela Decurgez

