Antonio González es jardinero. Tiene poco menos de una semana en Pilar. Vino a recaudar dinero para costear los gastos de su hija. Libros y ropa son sus principales necesidades.

 

La situación económica que golpea a la Argentina ha causado estragos en la sociedad. Desde quienes no alcanzan a llegar a fin de mes, hasta los que trabajan de lo que sea necesario para sobrevivir y cargar con el brazo familiar. Muchas son las historias de personas desesperadas que buscan defenderse de este inestable fenómeno.

Uno de esos miles de casos es el de Antonio González, quien está en Pilar buscando cualquier oportunidad de empleo que se le presente para ayudar a costear los gastos de su hija.

Se trata de un jardinero honesto que se vino desde la provincia de Chaco, con su moto sierra al hombro, a probar suerte en Buenos Aires, y finalmente desembarcó en Pilar. Su primo Alejandro Francisco Zapata fue el encargado de extenderle la mano y brindarle un techo en el cual descansar. Zapata es pastor de una iglesia evangélica humilde de Manzanares (Río Orinoco 849).

Al conocer del caso, Diario Resumen contactó a González vía telefónica y sus primeras palabras fueron: “Justo estoy terminando de cortar un árbol a un cliente, gracias a Dios es el primer dinerito que tomo en el día”. En efecto, González se levanta bien temprano a recorrer las diversas localidades de nuestro distrito en busca de alguna oportunidad. “Esta changuita que me tocó es detrás de la Estación Pilar”, explicó.

Su historia es, por lo menos conmovedora. De familia humilde pero de valores envidiables, González explicó: “Yo vine desde Chaco hace seis días atrás. Tengo muchos años dedicado a trabajar en el tema de la poda y con todo lo que es jardinería, pero ahora le estoy entrando a todo lo que haya. Me dedico a trabajar porque tengo una hija que está estudiando para ingeniera y necesita de mi ayuda”.

Su hija se llama Abigail Isabel González, se está preparando como futura ingeniera en la Universidad de Luján. “Hace más de unos días que estoy trabajando consiguiendo trabajitos por todos lados aquí en Buenos Aires”, confiesa el modesto jardinero.

Su vida se quedó en Chaco, pero la situación en la que vivía allá, confiesa, era “insostenible”. “Me tuve que venir de Chaco porque allá no me ganaba más que dos mangos”, confesó González.

“La situación allá está muy dura, allá no se gana nada. Está difícil la vida en Chaco”, repitió.

Su hija es la encomienda interna que carga el chaqueño, por ella trabaja y se esfuerza. Las atenciones primordiales que necesita costear a su hija son libros y ropa. “Yo lo que más necesito son libros y ropa para mi hija. Por eso hago este esfuerzo. Ella siempre me pide libros y ropa para ir a la universidad y a mí no me alcanza el dinero para reponer lo que me pide”, lamentó el jardinero.

Para cerrar, Antonio González reflexionó: “En Chaco yo hice changas toda mi vida, porque yo soy de una familia muy humilde. Pero lo más importante es ser honrado ante el mundo”.

Contacto: 011 6299 8763 (Antonio, no tiene WhatsApp). 11 6299 8763 (primo)

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