Desde hace tiempo los términos vegano, vegetariano o healthy se han transformado en una especie de moda. Miles de personas comenzaron a manifestar en sus redes sociales un cambio alimenticio que abriría las puertas de un mundo desconocido y sumamente rechazado por los amantes de la carne.

La lucha en contra del maltrato animal,  problemas de salud e incluso el exceso de químicos imposibles de pronunciar en los productos que comemos cada día, fueron las principales causas que obligaron a muchos a tener que hacer un giro de 180 grados en su vida.

A pesar de que aún sea una minoría de personas la que rige estas normas de alimentación, sin importar en que línea deseen ubicarse, es de destacar que es un estilo que cada vez toma más importancia. De la mano de las diferentes protestas por la concientización, se suma la apertura de comercios y almacenes que se dedican exclusivamente a vender productos orgánicos de todo tipo, e incluso preparar ellos mismo platillos que van desde las ya conocidas hamburguesas de lentejas hasta pan de remolacha.

Con el tiempo uno empieza a cambiar su paladar, empieza a descubrir otros sabores, aromas, texturas y la verdad, es que todo es riquísimo”

Como por ejemplo el almacén Soy Vyda. Ubicado en la calle Independencia, a pocas cuadras del centro de Pilar, el local que comenzó con Melina Gottau a la cabeza y con quien pudimos charlar más en profundidad de qué se trata este proceso, suma semana tras semana una increíble variedad de sabores, que para quienes están encerrados en la rutina y solo encuentran escape en la comida chatarra -o mejor llamémosle lo más rápido que se pueda cocinar- vivan una experiencia diferente a lo que ya conocían.

De algo estamos seguros. Sea moda o no, el cambio alimenticio se ha transformado en una forma de manifestarse, de plantar decisiones sobre nuestro cuerpo, siempre y cuando se consulte con expertos que ayuden a realizar este proceso. No se trata de dietas ni de trucos para adelgazar en una semana, sino de encontrar miles de maneras de incorporar nutrientes al organismo de una manera diferente que no sea alimentándose de otro ser vivo. De esta manera, el vegetarianismo y el veganismo, llegaron para quedarse y poco a poco, grano a granito, están modificando el mundo.

¿Cómo arrancó el proyecto?

Todo comenzó cuando llegué a Pilar. Estudié Comercio Internacional en Tierra del Fuego y desde allá, traje la parte Pyme del Banco Patagonia. Después ingresé al Consejo Federal de Inversiones, un organismo que asiste a las Pymes de forma financiera, haciendo el análisis de esas empresas que comienzan de cero y empecé a trabajar en la Secretaria Pyme en conexo con el Ministerio de Industria.

Muchas de las personas que se animan a este cambio es por un problema que tuvieron ellos o algún pariente cercano”

De donde vengo, Tierra del Fuego es una provincia diferente al resto de Argentina, ya que todo lo que sale de la isla es un proceso de exportación, ahí fue que comenzó mi vínculo con los pequeños productores. Por diferentes vueltas de la vida y por temas de familia, fue que decidí venir y quedarme en Pilar, y desde ese entonces, me dediqué a asesorar emprendimientos Pymes, pero desarrollando proyectos a conciencia.

De ser conscientes de ¿Con qué nos alimentamos? ¿Por qué nos enfermamos? ¿Realmente hacemos lo que queremos hacer? ¿Lo disfrutamos? ¿Nos hace felices? Las crisis que uno pasa, ya sea por algo emocional, un cambio político o lo que sea, nos desestabilizan. Buscar un equilibrio es lo que a mí me hace bien y eso lo buscamos en cada uno de los emprendimientos. La gente hace lo que realmente los hace felices y a través de ello, vivan de lo que aman hacer.

Así surgió Vyda, un espacio siempre con la idea de comercializar productos naturales, como si fuese una dietética. Siempre damos la posibilidad de que las personas prueben sus productos y a través del feedback, los productores puedan desarrollar lo que nosotros llamamos como “Producto Estrella”, siempre desde el lado agroecológico y orgánico.

También trabajamos con el asesoramiento de médicos y especialistas, porque en medio del cambio de alimentación uno se puede enfermar. Queremos brindar conocimiento de que muchas de las cosas que consumimos tienen químicos, colorantes, conservantes y por todo eso, menos natural es.  Con el tiempo uno empieza a cambiar su paladar, empieza a descubrir otros sabores, aromas, texturas y la verdad, es que todo es riquísimo.

¿Cuándo hiciste tu cambio de alimentación?

Fue antes de arrancar con el local, en Tierra del Fuego. Yo trabajaba en proyectos de horticultura, apicultura y demás. Pero todo lo que era verduras, llegaba a la isla congelado, sin sabor, más allá de eso nosotros lo consumíamos. Con el tiempo fui aumentando de peso pero no sabía por qué, ya que siempre me alimenté de forma saludable. Algo me estaba pasando. Empecé con diferentes terapias alternativas a la medicina que me ayudaron a encontrar otros equilibrios y emociones que me estaban generando esto. El cuerpo no es solo dolencias físicas, hay algo más allá que a veces nosotros no manifestamos. Conocer todo esto, estar en paz con uno mismo, fue maravilloso.

Más que dañar, el organismo se puede desestabilizar y el camino del vegano, no es nada fácil”

Mucho de este cambio se dio por mi papá, él tiene cáncer y si bien empezó con los tratamientos correspondientes a su enfermedad, hizo un cambio en su vida. Volvió  a tener su huerta, a consumir leche de campo o a traernos quesos de La Pampa. Muchas de las personas que se animan a este cambio es por un problema que tuvieron ellos o algún pariente cercano. Era cuestión de probar, hacer un budín y si salía bien, seguir intentando y ver qué pasa. Vivir de eso y al mismo tiempo ser feliz.

Nosotros en este momento, más allá de elaboración de productos sin T.A.C.C., que es un mercado muy delicado ya que no puede haber ni un pequeño gramo de contaminación de harina, estamos trabajando en una beta bioenergética que tiene depuración de harinas refinadas e integrales, para que el cuerpo pueda consumir harina de arroz, de mandioca, algarroba y garbanzos. En base a eso producimos diferentes productos, para no privarse de nada. Las frutas secas al secarse al sol, tienen un sabor distinto, tarda más pero el sabor de la fruta queda concentrado. Hacemos mayonesa de zanahoria o remolacha y la gente se queda muy sorprendida.  Nosotros jugamos siempre con los chicos, les tapamos los ojos y a través de los sentidos, les contamos lo que consumieron. De bebés les podes dar lo que vos quieras pero llega un momento que ellos eligen, y en ese momento es cuando deben ser conscientes de lo que consumen. Que ellos sepan pero al mismo tiempo, que son libres de elegir.

En plena ola vegana ¿Qué pensas acerca de esta revolución? ¿Cómo se logra un cambio tan rotundo sin dañar el organismo?

Todo está muy rotulado. Que uno es vegetariano, que otro es vegano, pero para mí simplemente: somos. Desde nuestra postura, siempre trabajamos junto a especialistas en como informar, principalmente a adolescentes, el camino que deben seguir. Hoy en día falta mucho conocimiento en cómo nutrirse y como compensar. Porque hay mucha variedad y varios no lo saben, existen los crudiveganos, que directamente no cocinan los productos porque pierden muchas de las propiedades. Cuando conocí este segmento pensé esta gente come solo ensalada (risas), pero hicimos un taller conocí quesos de girasol, de nueces de pecan, fideos de zucchini con tomates disecados, era todo un mundo, solo había que activar la creatividad. Busquen toda la información y asesoramiento posible para no hacerse daño. Vemos mucho que en las escuelas no hay estas opciones en los kioscos, por lo que siempre tratamos de acercarnos y comentarles acerca de este gran abanico de posibilidades. Porque dejar las carnes no es comer solo fideos, estas consumiendo carbohidratos y de alguna manera, estás destruyendo lo que elegiste.

Los extremos no me hacen bien, es elección y esa elección va acompañada del entorno”

Más que dañar, el organismo se puede desestabilizar y el camino del vegano, no es nada fácil. Hay que saber que no solo alimentos, hay muchos productos que contienen derivados de un animal. Por ejemplo las velas, es grasa animal. Ahora se crearon incluso hasta tintas veganas para poder hacerse tatuajes. En lo personal, los extremos no me hacen bien, pero es como dijimos, es elección y esa elección va acompañada del entorno. Porque si en casa van a hacer pizzas y yo no puedo comer, hay que tener un reemplazo del queso y eso hace que la familia o amigos nos tengan que acompañar de alguna forma en este proceso.

Precisamente en los colegios es donde no se informa como debería ser el cambio alimenticio ¿Cómo crees que se puede llegar a cambiar eso?

Hay que hacer cambios progresivos. Hay escuelas donde existen máquinas expendedoras de fruta, pero no en Pilar. Los chicos que son celiacos no pueden comprar nada, tienen que llevarse desde sus casas algo para comer. Por otra parte la UBA ya cuenta con un kiosco saludable. Nos encantaría poder crear un proyecto y llevar a todas las escuelas y asesorarlos, tanto a ellos como a los docentes. La tierra es tan sabia que nos da lo que tenemos que consumir y en que estación del año hacerlo.

¿Qué hay de cierto en que comer saludable es más caro?

Es solo un mito. Hay una diferencia entre lo agroecológico y lo orgánico, este último requiere de una certificación, lo cual es todo un proceso burocrático que hace que sea un poco más elevado que los agroecológicos. Yo cuando comencé a consumirlos tuve ese miedo, pero cuando arranqué a comprarlos, me di cuenta que no solo no era una gran diferencia, sino que me rendía más. Los vegetales tenían otro tamaño y las acelgas, en vez de achicarse pasaron de rendir de una tarta a dos. Es más, con este cambio se dio que hace cuatro años que no consumo ningún medicamento. Consumiendo diferentes aceites puedo sanarme naturalmente. Con lo que sale un remedio puedo armar o remodelar mi propia huerta (risas). Se comienza con una pequeña semilla desde un zapallo hasta un tomate, no tiene que ser un lugar grande, poniéndolo en una maceta podes sacar tus propios alimentos y compartirlo en familia, le agrega un plus.

Es increíble como de un producto se pueden sacar cientos de ideas para la alimentación…

Desde la leche que muchos piensan que es más cara, podes separar para un buen dulce de leche o un arroz con leche, te termina rindiendo más. Pero todas las personas son un mundo. Hay veganos que tuvieron que dejar de serlo porque eran intolerantes a las legumbres, por eso es importante la información. Cada uno de los sectores, ya sea veganos, vegetarianos o el título que quieran ponerle, requiere de una demanda de productos específicos. Pero en general, es un mundo y poder ir encontrándolos es lo más divertido. Yo no soy ninguno de esos rótulos, consumo carne pero no tanto y si lo hago, trato que sea lo más de campo posible, sin químicos.

¿Por qué decidieron llamarse Vyda?

Significa vivir y desarrollar dones con amor. En esta nueva etapa, es mi etapa de equilibrio. En este proceso descubrí que amaba desarrollar proyectos Pymes y me dije a mi misma yo quiero vivir. Es importante que todos los productores compartan esta misma pasión, que desde la creación de productos, se mantenga el cuidado del planeta, el cuidado de la alimentación, del cuerpo, estar bien, saludablemente. A partir de allí, surgieron nuevos proyectos y cada día vamos buscando más. Siempre soñaba con que haya un showroom así, como el que creamos, pero era complicado, ya que el que produce no vende, o viceversa.

Tratamos de que muchas de las veces los productores estén en el local, a la gente les encanta escuchar cómo comenzaron, qué hacen y qué tienen en mente. De ahí nació Vyda Emprende, donde en conjunto con los emprendedores queremos crear conciencia, orden y constancia. El emprendedor tiene muchos altibajos, que si gusto, o no, que hay que comprar o en que se gastó demás. Todo eso queremos vivirlo en conjunto para que podamos asesorarlos y trabajar de base en el producto o servicio, a que sector apuntar y como poder crecer. Siempre digo que yo no sé nada, porque la vivencia me ha demostrado tantas cosas diferentes que no se enseñan en la facultad.

¿El consumo de carne influye en el medio ambiente?

A principios de agosto la ONU lanzó un informe donde se advirtió sobre el impacto que tienen nuestros hábitos alimenticios, los cuales pueden salvarnos o de lo contrario, ocasionar desastres climáticos. Sí, así de extremista. Por eso, entre otras propuestas, señala que se debe reducir el consumo de carne animal para no elevar la temperatura. Es que dejar de consumirla reduciría el gasto mundial de agua en un 20 por ciento, la emisión de carbono bajaría a la mitad, y hasta el 76 por ciento de las tierras que ahora ocupan el ganado y la agricultura podría volver a la naturaleza y generaría cambios favorables concretos en el calentamiento global.

Los 107 expertos que han elaborado el documento advierten que el 37 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero se producen a partir de la producción mundial de alimentos; el 23 por ciento proviene de la agricultura, la deforestación y los incendios forestales. Además, se derrocha entre un 25 y 30 por ciento de la comida que se produce en el planeta, que es responsable de un 10 por ciento de las emisiones globales.

Belén Gómez

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