El próximo 1 de febrero cumple 76 años y precisamente su relación con la música va también para las siete décadas, ya que se inició en el baile folklórico muy pequeño, en la Escuela Primaria 12 “Domingo Faustino Sarmiento” donde concurría, en Capilla del Señor, ni más ni menos con Waldo Belloso. Ya en Presidente Derqui y entrando a la adolescencia, comienza sus estudios de guitarra en el estudio de Edmundo Zaldivar (h) en Pilar, con quien prosigue durante varios años hasta que ingresa al Conservatorio Américo Fracassi donde se recibe primero de profesor de guitarra elemental, para luego continuar especializándose en el instrumento.

Ha formado y sigue formando a generaciones de nuevos guitarristas. Es el creador de la Fiesta de Santa Cecilia –Patrona de la Música- que en noviembre del año pasado cumpliera su décima edición. Mientras tanto va por su segundo festival en el mes de julio, dedicado al natalicio de Eduardo Falu, su gran ídolo y referente en el instrumento de todos los tiempos. Lleva grabados 18 discos, ocho de los cuales como solista.

El maestro Ramón Núñez nos recibió en su “santuario”, una habitación en su casa de Presidente Derqui atiborrada de discos, fotos, libros y diarios. Apenas hay espacio para llegar a la mesa donde lo entrevistamos.

Yo lo llamo mi Rincón de los Recuerdos, donde está mi música, con sus melodías y armonías; acá tengo todo: los discos, las partituras y todos los recuerdos de mi vida con la música y con la vida. Además, mirar las fotos en las paredes es alimentar mi memoria.

Tu primera infancia la viviste en Capilla del Señor.

Exactamente, yo nací el 1 de febrero de 1943 y me vine a Derqui en el año 1952. Viví en Capilla hasta los 9 años. Yo comencé como bailarín de folklore junto al gran y reconocido pianista Waldo Belloso, que tenía 10 años más que yo. Su mamá, Angela Belloso, era la directora de la escuela donde concurría. En aquellos tiempos íbamos los sábados a la escuela a aprender a bailar nuestras danzas tradicionales, con el acompañamiento en el piano de Waldo. Me quedó grabado todo lo que aprendimos con él, por eso cuando nos mudamos a Derqui, la ilusión mía y mi sueño era tocar la guitarra, porque también recuerdo que mi mamá escuchaba una radionovela criolla, que tenía como cortina musical el sonido de una guitarra que sonaba como los dioses. Con el tiempo me enteré quien era el ejecutante del instrumento. Fue en el año 1961 cuando salió la televisión y el único televisor del pueblo estaba en la Fonda de Evaristo Bastita en la Avenida de Mayo, donde yo trabajaba de mozo.

Una mañana mientras miraba un programa folklórico donde también actuaba don Atahualpa Yupanqui, aparece en la pantalla en blanco y negro un señor calvo tocando en guitarra “La cuartelera”. Inmediatamente lo relacioné con el ejecutante de la cortina musical de la novela que escuchaba mi madre en la radio. Era don Eduardo Falu de quien inmediatamente me transformé en su más ferviente admirador. Yo quería ser como él, llegar a tocar la guitarra como él. 50 años después tendría la dicha y el privilegio de conocerlo personalmente en SADAIC, cuando era el vicepresidente de la entidad.

¿Con quién comenzaste a estudiar?

Con Edmundo Zaldivar hijo, el autor del “Humahuaqueño”. El tenía una academia en Lorenzo López y Rivadavia, al lado de la cochería Ponce de León. Yo iba todos los lunes de 5 a 6 de la tarde, nunca me perdí una de esas recordadas clases particulares que tomé con el maestro. Estudié con él hasta el año 1964 cuando me tocó el servicio militar. Cuando volví me fui a estudiar al prestigioso Conservatorio Américo R. Fracassi, que tenía una sede en Hurlingham. Me recibí enseguida de profesor elemental, que fue mi primer título después de cuatro años de haber ingresado. Después seguí estudiando en Buenos Aires en la sede central del Conservatorio. Cuando me recibí de profesor superior me enviaron a Comodoro Rivadavia a tomar exámenes a una sede que tenían allá. Tenía 26 años y lo primero que hice fue participar de un festival en el Club Oreon, que organizó el Conservatorio como cierre del año para luego en la semana examinar a los alumnos de los distintos años, de Primero a Sexto.

¿Cuándo fue tu primera actuación frente al público?

Tendría 17 años y fue en la Escuela 27 Alas Argentinas en Presidente Derqui, donde toqué en una fiesta patria. Ahí arranqué y no paré más hasta ahora. En el año 1964 tuve un conjunto de todos los ritmos que se llamaba “Estrellas de Buenos Aires”, grupo que tenía dos bandoneones, un acordeón a piano, tres guitarras y un cantor. Tocábamos para carnavales en “La Tierrita” un lugar donde organizábamos bailes en Monterrey, después que terminaban los corsos en la Avenida de Mayo. La colimba la hice en la Fuerza Aérea en Palomar. Ahí conocí al Comandante en Jefe Juan Carlos Rey, que gracias a la guitarra, me llevó como su asistente personal, por las mañanas mientras tomaba mate me pedía que le tocara unos temas. En esa misma década tuve también la Peña “El Triunfo” en el Club Presidente Derqui, de la que fueron padrinos Edmundo Zaldivar y su esposa.

Paralelamente al músico, ¿qué trabajos realizaste?

Yo trabajé mucho en gastronomía desde chico. A los 14 años me empleé en un bar en San Miguel, donde atendía en los tres turnos: mañana, tarde y noche. Siempre estuve atrás de un mostrador: estuve con Encina y Bastita en Derqui; también trabajé en la fábrica de juguetes de madera de Higinio López en Avenida de Mayo y San Martin, donde me ocupaba de armar guitarritas. También trabajé en fébricas como la SIT en Pilar y hasta fui Delegado Municipal de Derqui en el año 1992. Hoy por la tarde sigo trabajando en la panadería “Leo” de la familia Codaro en Monterrey, donde estoy desde hace muchos años. Hice de todo en la vida, hasta trabajé en seguridad.

Estuviste varias veces en programas de la televisión nacional.

Si, la primera vez fue en Canal 9, donde me llevé el recordado Teófilo Tolosa, a un programa que se llamaba “Buenos días Pilar”, auspiciado por avícolas de la zona. Después estuve en canal 7, el 11 y el 13.

Quizás una de las duplas más conocidas tuyas fue con Jorge Bottani.

Tocamos 34 años juntos con Jorge. Lo conocí cuando él trabajaba de mozo en una parrilla de ruta 8. Yo actué esa anoche ahí y en un momento se acerca a mi mesa y me cuenta que el también era músico y componía. El vivía entonces en Fátima y se venía casi todos los días a ensayar en moto. Nos hicimos muy amigos, llegando a grabar el disco “Nunca es Tarde” y un sinfín de actuaciones.

“Hay muchísimos guitarristas muy buenos, pero yo elegí como ejemplo a seguir a Falu”

Tuviste el gran gusto de conocer a don Eduardo Falu, tu máximo referente en la música.

Se me cumplió un sueño de toda la vida. Un amigo de Derqui, Tati Girod, trabajaba en SADAIC y yo sabiendo que Falu era vicepresidente de la entidad, le pregunté un día que posibilidades habría de conocerlo personalmente. ‘Yo lo veo todos los días, me dijo, así que yo te lo consigo’. Un día trabajando en la delegación de Presidente Derqui –corría el año 1992- suena el teléfono, era de SADAIC, para decirme que el maestro Eduardo Falu me esperaba en su despacho el 10 de abril a las 10 de la mañana, puntual. Creí que estaba soñando y tardé en darme cuenta que en pocos días más conocería a quien siempre admiré y por quien conocí este instrumento tan especial que es la guitarra.

Llegué a su oficina acompañado por mi gran amigo y protector Miguel Ángel Codaro –Gelo-, Jorgito Bottani y el recordado fotógrafo Jorge Barrios, quien tomó debido registro de nuestra visita. El encuentro fue hermosísimo y realmente lo disfruté mucho. Le lleve al maestro un montón de obsequios, entre ellos una carpeta de recortes de diarios y revistas que yo coleccioné de él durante toda mi vida. El maestro empezó a pasar las páginas de la voluminosa carpeta y me dijo ‘usted maestro sabe más de vida que yo’. Al terminar la entrevista me dice que me va a regalar un ejemplar del último disco que había editado. ‘Usted es la primera persona que me viene a ver y no me pide nada’,  recuerdo que me dijo. Fue un encuentro muy cordial y por supuesto hablamos mucho de su música y del folklore en general. Hay muchísimos guitarristas muy buenos, pero yo elegí como ejemplo a seguir a Falu, por el solo hecho de que él fue quien despertó mi pasión por la guitarra.

Podemos decir que sos profeta en tu tierra Ramón y has recibido muchos reconocimientos.

Si la verdad es que estoy muy agradecido a la gente que he conocido a través de tantos años y que han ameritado haber sido reconocido con “La Estrella Federal” en Pilar y el Premio “Buena Voluntad” por el Club de Leones de Presidente Derqui, entre otros reconocimientos. Incluso hay dos escenarios que llevan mi nombre. El del Club Unión y el de la Plaza Teófilo Tolosa. Acepto estas muestras de cariño, como un premio al camino recorrido.

Cumpliste 10 años organizando la Fiesta de Santa Cecilia en Presidente Derqui.

Una vez, hace muchos años en este mismo lugar me quedé pensando en que tenía que organizar alguna fiesta en agradecimiento a todo lo que me brindó la música en mi vida. Es así que surge la idea de empezar con la Patrona de la Música, Santa Cecilia, en un domingo cercano al 22 de noviembre, el Día de la Santa. Elaboré la idea, la propuse a las autoridades del Club Unión de Derqui y arrancamos con la primera en 2008, para no parar más. La fiesta fue declarada de Interés Municipal y tengo entendido que están trabajando para convertirla en provincial. Paralelamente y desde hace dos años, en fecha cercana al 7 de julio, día del natalicio de don Eduardo Falu, vengo organizando también un festival a manera de homenaje a este gran músico argentino.

Tenes muchos discípulos, hoy consagrados ejecutantes de la guitarra.

Si la verdad es que han surgido y seguirán surgiendo grandes músicos en Presidente Derqui y para mí es un orgullo haber participado en la formación de muchos de ellos como Ariel Triffunoff, Flavio Leguizamon, Elizabeth Merigliano y Laura Torilo, de San Pedro, que hoy es una virtuosa concertista de guitarra que tiene su propia academia.

¿Cómo fue tu paso como Delegado Municipal de Presidente Derqui?

Fue un ofrecimiento que me hizo el entonces intendente Jorge Telmo Pérez, “El Pampa”, con quien tengo una gran amistad y también es cantor y guitarrero como yo. Me hizo la propuesta y estuve un año como delegado de Derqui, hasta que entró el recordado Hugo Romero. Fue una linda experiencia, ya que conocí la verdadera realidad de las necesidades de los barrios de Derqui. Lo importante fue tratar de darle a la gente lo que necesitaba y creo dentro de mis posibilidades haberlo logrado. Fue mi única incursión en la política y realmente lo hice de todo corazón y le puse todo mi empeño.

Tenes tu propio programa radial desde hace años.

Comencé a principio de los ’90 en FM Derqui con Sabina Moreno de Manzanares con un programa folklórico-cultural que se llamaba “Entre mate y pentagramas” que después pasamos a FM Del Sol a Pilar. Después se sumó mucha gente valiosa al ciclo como Edgar Scovenna, por ejemplo. Hoy estoy en la 91.1 Radio Caacupe en Monterrey, de don Francisco Maldonado, que se ha convertido en uno de mis mejores amigos. Estoy los miércoles de 9 a 11 en un programa que se llama “Las 7 maravillas musicales”. Estoy en esa radio desde hace 14 años cuando inauguró.

Tenes mucho material grabado, como solista y acompañando a otros músicos.

Sí, tengo ocho discos como solista y otros tantos acompañando a grandes cantores como Eduardo Bravo, Alberto Rodríguez y a mi amigo Jorge Bottani, entre otros. Quiero agradecer de corazón el apoyo que siempre tengo para seguir en lo mío de la familia Codaro: a Leo -mi ahijado-, Guillermo, Graciela y Gelo. También a Marcelito Herrera, gran difusor de nuestra música que siempre me ha tenido en cuenta para participar de sus exitosos Festivales de Guitarras Argentinas.

En lo personal, cómo está compuesta tu familia.

Tengo dos hijos, María de Los Angeles (41)  y Alejandro Marcelo (30) y dos nietas Giovanna y Yuly de 16 y 14 años. Ninguno de ellos por ahora parece haber heredado los genes musicales de su abuelo, el tiempo lo dirá.

 

Oscar Orlando Mascareño

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