El ciudadano común, indignado por las revelaciones que desnudan las investigaciones de las causas por corrupción percibe el desarrollo de una campaña a favor de la impunidad que intenta voltear las mismas.

 

En estos tiempos complejos, ha crecido la tendencia de varias facciones políticas locales de generar acciones que empujen a la ciudadanía a creer, que el poder se dirime en los tribunales. De esta forma los más interesados en que así sea son aquellos que más que perseguidos por la justicia y el imperialismo yanqui, están claramente perseguidos por la corrupción. Actos de corrupción desplegados en su gestión y cuyo producto fue el saqueo del Estado Nacional.

Esta injerencia de la Justicia en la vida política y económica argentina me trae un inevitable y lamentable  recuerdo. Éste tiene su origen en la brutal devaluación del peso argentino que practicara Jorge Remes Lenicov, cuando era ministro de Economía de Eduardo Duhalde y que derivó en la feroz crisis económica y social que padecimos en el año 2001. Todos recordamos al expresidente Duhalde cuando dijo, palabras más palabras menos, que quien había depositado en el sistema financiero dólares iba a retirar dólares.

La inexperiencia, falta de idoneidad y coraje terminaron generando la pesificación de los depósitos. Descartada la devolución de los plazos fijos en dólares, la pesificación para cobrar los depósitos por parte de los ahorristas del sistema terminó en la Justicia. Justicia sin idoneidad alguna para gestionar semejante cuestión de orden económico y financiero. Ello, sumado a la fenomenal devaluación generó un perjuicio material y emocional de proporciones para miles de personas que habían confiado sus ahorros al sistema financiero institucional argentino. Faltó en esa ocasión coraje político e idoneidad, porque los bancos y financieras debieron hacerse cargo de la situación para proteger al ahorrista.

Con un Banco Central ausente por decisión u omisión, la determinación fue tomada por el Poder Ejecutivo que privilegió a los bancos y financieras por sobre el ahorrista. No es tan difícil darse cuenta que el circuito financiero comienza con el depositante que confía sus ahorros a una institución financiera. Es a ese ahorrista al que debe cuidar el sistema por sobre los bancos y financieras cuya “regulación y control” está a cargo del Banco Central de la República Argentina. Y mucho más se lo debe cuidar en un país como la Argentina, que carece de un ahorro interno significativo que pueda aplicarse a préstamos destinados a la producción de bienes y servicios. Claro, hasta hoy ese Banco Central sigue influenciado por la nefasta política monetaria de los 90. Impulsada y ejecutada ésta por el entonces ministro de Economía Domingo Felipe Cavallo y consentida a sabiendas o no por el entonces presidente Carlos Menem.

Entre tantas medidas negativas hizo que el sistema financiero argentino dejara de ser un servicio público para transformarse en lo que es hoy. Un conjunto de instituciones anacrónicas que no brindan un buen servicio a los clientes preocupados solamente por producir superutilidades. Esto lo logran gracias a las altísimas comisiones que cobran a los clientes y a las tasas exorbitantes que cobran por los préstamos que otorgan. Estos costos resultan en muchos casos impagables para la gran mayoría de los argentinos que viven de su trabajo.

El expresidente Duhalde declaró hace uso meses con relación a la causa de los cuadernos de la corrupción K de la obra pública, que si él fuera presidente indultaría a los empresarios. Hace semanas contó de un diálogo con Cristina Fernández en el que la expresidente le había manifestado que Lavagna le parecía un buen candidato.

Roberto Lavagna, promocionado candidato por Duhalde, se reunió con el conductor televisivo Marcelo Tinelli. Sobre Tinelli el exministro dijo que podía ser un candidato interesante porque estaba “estudiando” la Provincia de Buenos Aires. Esta expresión nos exime de otros comentarios. Después Lavagna recibió la bendición del vetusto sindicalismo peronista. En lo que a Tinelli respecta, éste todavía tiene que explicar la votación en la AFA en la que el número de votos escrutados no coincidió con el número de votantes. Debería explicar también sobre sus relaciones comerciales con el empresario kirchnerista-cristinista Cristóbal López y la gestión que tiene al club San Lorenzo de Almagro en el último lugar de la tabla de posiciones de la Súper Liga del futbol argentino. Y porque no explicarnos junto a Matías Lammens, sobre el desempeño económico y financiero del mencionado club. Ello, atento el delirante proyecto de volver a construir un nuevo estadio en una zona que después del tiempo transcurrido es hoy residencial en uno de los barrios estratégicos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ni hablar del comentario efectuado por Alfredo Casero en el canal América en que señaló que “Tinelli podría ser presidente de titanes en el ring”, aludiendo al show de lucha libre conducido por el legendario Martín Karadagian.

La disputa del poder en los tribunales ha vuelto a la escena nacional a partir del accionar de aquellos imputados, procesados y varios condenados en las causas en la que se investiga los actos de corrupción. Este comportamiento consiste básicamente en considerarse perseguidos políticos y no potenciales delincuentes. Cabe recordar que los hechos de corrupción han perjudicado al Estado Nacional, es decir, a todos los habitantes de este suelo que trabajamos y pagamos impuestos. Aun así, todavía hay argentinos trasnochados, ignorantes o interesados que proclaman “que a mí no me sacaron nada, se lo sacaron al Estado”. Cuesta creerlo, sobre todo cuando muchas de estas personas terminaron  el secundario y lograron títulos universitarios. Tal vez tenga relación con lo que el poeta, filósofo, dramaturgo y novelista indio-bengalí, premio Nobel de Literatura en 1913 Rabindranath Tagore dijo: “No hay cosa más difícil de soportar que la fe ciega de los estúpidos”.

En los días pasados fueron desplegados en los medios y en ámbitos judiciales, varios relatos políticos teatrales con el propósito de influenciar al ciudadano de a pie. Uno de ellos fue una suerte de puesta en escena con relato político, por parte de la expresidente en el que se declara perseguida por la Justicia y que esa feroz persecución, extendida a su hija, habría provocado que la misma se enfermara. Si fuese verdad lo relativo a la enfermedad, hago votos para que la Sra. Florencia la supere.

A propósito señalemos que ella tenía en una caja de seguridad bancaria cerca de 5 millones de dólares y que aparece figurando en los directorios de varias sociedades de sus padres investigadas. Da la casualidad que es el único miembro de la familia expresidencial que no tiene fueros. Recordemos que su mamá está procesada en al menos 10 causas en las que se investiga la corrupción en un período que abarca más de 12 años de gestión gubernamental. En tres de ellas tiene dictada la prisión preventiva, una de las cuales se encuentra firme por sentencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

El tratamiento  por la enfermedad informada por Cristina Fernández de Kirchner se estaría realizando en Cuba, país que no tiene tratado de extradición con la República Argentina. A ese país caribeño viajó la expresidente donde fue recibida por el dictador Raúl Castro y su empleado a cargo de la presidencia Díaz Canel. Allí seguramente pudo culpar de sus desgracias, no sólo al gobierno actual por la persecución política judicial sino también al imperialismo yanqui.

Otra puesta en escena, vinculada también a cuestiones judiciales, tuvo que ver con las exposiciones que protagonizó el juez federal de Dolores y miembro de la agrupación camporista Justicia Legítima, Alejo Ramos Padilla. Ambas se llevaron a cabo en la Cámara de Diputados. La primera, difundida por algunos medios televisivos, en la comisión de Libertad de Expresión que preside el exdirigente radical devenido en devoto colaborador del cristinismo, Leopoldo Moreau. La segunda, a puertas cerradas se materializó en la comisión de seguimiento de los servicios de Inteligencia. A la primera de ellas sólo asistieron diputados kirchneristas. Ni diputados del oficialismo ni los del peronismo en su conjunto asistieron a la misma. Sobre la segunda reunión no trascendió la lista de participantes. Tanto las declaraciones de la expresidente como las reuniones organizadas por algunos diputados tienen por objeto cuestionar y/o desprestigiar la investigación que llevan a cabo el juez federal Bonadío y los fiscales federales Carlos Rìvolo y Carlos Stornelli. Algunos importantes empresarios, según fuentes confiables, se suman a esta estrategia, buscando que las causas en las que son investigados terminen con multas y/o probations que les permita evitar gravosas condenas penales.

Estos comportamientos debilitan el desarrollo del sistema republicano, ya que apuntan a socavar la independencia y la credibilidad en la gestión de los tres poderes del Estado. Hagamos cada uno de nosotros lo que esté a nuestro alcance para impedir que nos roben nuestra querida República.

 

Fernando Robles

Analista político y economista

Seguime en www.fernandorobles.com.ar

Los jueves de 18 a 19 horas en Francamente por Radio Simphony, FM 91.3

Comentarios

Quizás te pueda interesar también:

Comments

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Más en Destacado