Muchos de los actores de la vida pública nacional persisten en realizar escuetos y oportunistas anuncios que poco o nada aportan a la solución de muchos de los problemas que nos aquejan.

En el orden internacional la situación política, económica y social por la que atraviesa Inglaterra nos mueve a pensar que la insensatez, la carencia de idoneidad y la falta de sentido común no son sólo patrimonio de los dirigentes de los países emergentes. Bajo el liderazgo del Partido Conservador se votó, por capricho de David Cameron exprimer ministro inglés, por la salida o no del Reino Unido de la comunidad europea. Creyendo en dudosas encuestas, que según su errada apreciación, le indicaban que ganaría el NO, embarcó al país en la votación que le permitiría consolidar el liderazgo de su partido. El resultado, como todos sabemos, es que resultó el triunfo del SI. Ello empujó a Inglaterra al vacío que sin duda generará perjuicios en su actividad productiva, ya que muchas empresas emigrarán preferentemente a Holanda. También dejará de ser Londres un centro financiero mundial relevante como lo ha sido hasta hoy.

Es así, que en uno de los países con mayor tradición democrática del mundo civilizado, los votantes apuntan a votar por la oposición más que a presentar variantes constructivas. Ello es sin duda un rechazo al sistema vigente.

En el orden político el Brexit tampoco le resulta gratis al Reino Unido. Gibraltar es un territorio que mantiene en disputa Londres con España. El pasado jueves el Parlamento Europeo por primera vez lo catalogó como “colonia de la corona británica”. Ello resulta de sumo interés por las eventuales derivaciones que podrían producirse con relación a las Islas Malvinas, por las que nuestro país mantiene la disputa con Inglaterra.

Con relación a Venezuela la situación sigue siendo dramática para la gran mayoría de los habitantes del país caribeño. La emergencia humanitaria e institucional es de tal magnitud, que llevó a que la ONG internacional Human Wrights Watch se pronunciara sobre esa coyuntura. La entidad, que desde hace muchos años, funciona como calificado observatorio de los derechos humanos en el planeta, emitió un comunicado expresando que las Naciones Unidas no están a la altura de las circunstancias. Inusual por la dureza de la crítica respecto de la inacción que denota la organización internacional.

En el ámbito local asistimos a puestas en escena que tratan de influenciar al ciudadano de a pie, a través de definiciones inconexas que no aportan ideas y mucho menos acciones que contribuyan, a solucionar los complejos pero no insolubles problemas argentinos.

El reportaje de hace unos días al jefe de Gabinete Marcos Peña en el que no expresó nada nuevo ni significativo, el reportaje al Presidente Macri por parte de Luis Majul y las recurrentes declaraciones voluntaristas del ministro de Hacienda Nicolás Dujovne son algunas muestras elocuentes de lo señalado en el párrafo anterior. Las palabras de la ministro de Acción Social Carolina Stanley referidas a “que la pobreza duele” van en ese sentido. Vaya obviedad. Luego de más de tres años de gestión, estaría bueno que ese ministerio publique los padrones de todos aquellos que reciben ayuda social por parte del Gobierno. Esta ayuda se financia con todos los impuestos que pagan los argentinos que día tras día van silenciosamente a trabajar. Ello serviría para evitar que esos recursos, necesarios seguramente para la mayoría de sus beneficiarios, sean entregados a los “líderes” de algunos movimientos sociales. Es decir, con un padrón fehaciente el beneficiario podría recibir de esta forma su asignación completa en una caja de ahorro a su nombre y disponer de la misma a través de una tarjeta de retiro o débito.

Ello, generaría a mi juicio dos situaciones por demás positivas. Por un lado los “punteros sociales” no manejarían fondos que no les pertenecen. De esta forma se verían impedidos de manipular a los verdaderamente necesitados en beneficio de sus objetivos políticos. Sus espurios fines políticos los llevan a usar a las personas necesitadas para bloquear calles. Ello con el objeto de intentar generar sensación de caos social. Es decir, la relación debería darse entre el Estado y aquellos que necesitan de los planes y/o asignaciones. Hay que prescindir de los indeseados intermediarios. Por otro lado, el ministerio de Acción Social podría ocuparse de asignar trabajos de diversa índole a aquellos que cobran los planes, devolviéndoles la dignidad que trae consigo el poder desarrollar un trabajo legal.

Otra situación parecida fue la reunión llevada a cabo hace un par de días, en la que la cúpula de la Iglesia argentina recibió al jefe de Gabinete. El obispo Oscar Ojea y el cardenal Mario Poli se reunieron con Marcos Peña, a pedido de éste, para hablar sobre la situación por la que atraviesa nuestro país. La conclusión de este encuentro para los participantes es que la situación “es delicada”.

En lo que respecta a la oposición diversas y a veces reiteradas expresiones de opositores al gobierno de Cambiemos, muestran descarnadamente la falta de argumentos sólidos que intenten aportar para mejorar el conjunto. El puntero del Papa Francisco y promotor de la candidatura de Cristina a presidente Juan Grabois, ha señalado que la Argentina necesita un gobierno presidido por Cristina pero sin corruptos. Esto generó el repudio de otro promotor y hoy jefe de campaña de Cristina, el exjefe de gabinete del kirchnerismo –cristinismo Alberto Fernández. Hombre de gran ubicuidad y versátil como ninguno, en algún momento supo expresar”… y si no fuera cierto…” respecto del desarrollo de la causa de los cuadernos sobre las coimas en la obra pública en la gestión del matrimonio presidencial.

Para no ser menos Roberto Lavagna en un reportaje radial, le aseguró a Jorge Lanata que él no dialoga ni negocia con Cristina Fernández. Nada más cierto ya que quien le hizo ver las “capacidades” de Lavagna a la expresidente no fue otro que su promotor Eduardo Duhalde. En estos días el expresidente declaró que Néstor Kirchner le manifestó que Cristina Fernández era bipolar. Todavía no aclaró si eso era algo bueno o malo. Lo comentado en este párrafo exime de mayores comentarios.

En el campo de la justicia, luego del discurso de apertura del año judicial pronunciado por el presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Carlos Rosenkrantz, los restantes integrantes del máximo tribunal lo privaron del manejo del C. I. J.- centro de información judicial. Como es fácil de percibir la feroz interna entre los ministros de la Corte continúa.

El martes pasado, 2 de abril de 2019 se cumplieron 37 de la invasión argentina a las Islas Malvinas que derivó en la guerra entre la Argentina e Inglaterra apoyada incondicionalmente por los EEUU. Seguramente a muchos de nosotros se nos vienen encima pensamientos, escenas y sentimientos encontrados sobre lo acontecido en aquella ocasión. La operación desplegada por la cúpula militar de la dictadura que gobernó desde 1976 a 1983 fue un verdadero disparate ya que atentó contra el orden de las relaciones internacionales. La escasa capacidad intelectual y profesional de los altos mandos militares llevaron a nuestra querida Argentina a un combate desigual contra una de las principales potencias del mundo. Estuvieron por cierto pésimamente asesorados por el entonces ministro de Relaciones Exteriores Nicanor Costa Méndez. Este civil con instrucción universitaria ignoró por completo la estrecha relación que desde la Segunda Guerra Mundial unió de manera indestructible las relaciones entre el Reino Unido y los Estados Unidos de América. El punto culminante de su lamentable desempeño lo alcanzó cuando pronunció un discurso en la sede de las Naciones Unidas. Más allá del contenido del mismo, vale la pena recordar que lo leyó en el idioma inglés. Hechos como éste, sumado a la no suspensión en el continente argentino del campeonato de futbol de primera división, nos debería interpelar a todos nosotros respecto del comportamiento individual y colectivo que llevamos adelante como comunidad.

Desde esta columna vaya el reconocimiento, el agradecimiento y el homenaje a todos los que participaron de la guerra contra los ingleses. Cuando digo todos me refiero a los soldados que no volvieron, a los que volvieron y a los familiares y amigos de todos ellos ya que la valentía, dignidad y amor que ofrecieron por nuestra querida Argentina conmueve y emociona en cada ocasión en que los recordamos. Nada mejor para resumirlo que las declaraciones del excombatiente en Malvinas y capitán británico Geoffrey Cardozo quien dijo: “Los argentinos no tienen aún real dimensión de lo valientes que fueron sus soldados”.

 

Fernando Robles

Analista político y economista

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