Kicillof participó de la vigilia y dejó un mensaje político: "La Patria no se vende"

En el marco de los 44 años de la Guerra de Malvinas, el gobernador bonaerense encabezó su participación en el acto en Tierra del Fuego junto a otros mandatarios y dirigentes. En un escenario cargado de simbolismo, reforzó un discurso de soberanía.

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, participó de la tradicional vigilia por Malvinas en la ciudad fueguina de Río Grande, uno de los actos más emblemáticos del país en la antesala del 2 de abril, y dejó un mensaje con fuerte contenido político al afirmar que "la Patria no se vende", en un contexto de creciente tensión con el Gobierno nacional.

A 44 años del inicio de la guerra, la ceremonia volvió a reunir a ex combatientes, autoridades provinciales y nacionales, y a cientos de ciudadanos que cada año se congregan para rendir homenaje a quienes lucharon en el conflicto del Atlántico Sur. En ese marco, Kicillof aprovechó la carga simbólica de la fecha para reforzar un discurso centrado en la defensa de la soberanía y el federalismo.

"Como representante de una provincia que reivindica el federalismo y la soberanía, es un orgullo participar de la vigilia junto a ex combatientes, gobernadores y compatriotas en un lugar tan emblemático como Río Grande. No hay mejor manera de honrar a los héroes que dieron su vida para defender nuestras islas que seguir luchando y dejando en claro que no todo tiene un precio", expresó el mandatario bonaerense a través de sus redes sociales.

El encuentro se llevó a cabo en Tierra del Fuego, con epicentro en Río Grande, donde el gobernador local Gustavo Melella ofició de anfitrión. También participó el mandatario de La Rioja, Ricardo Quintela, junto a otros dirigentes políticos, sindicales y legisladores nacionales, en lo que fue interpretado como una señal de articulación entre distintos sectores del peronismo.

Durante su contacto con la prensa, Kicillof amplió su mirada sobre la coyuntura actual y vinculó el reclamo de soberanía con la situación económica del país. "La industria nacional, la soberanía y la defensa de nuestros intereses en todos los ámbitos son centrales. Hay un pueblo que necesita trabajo, tranquilidad y recordar su identidad", sostuvo, mientras un grupo de asistentes coreaba consignas en su apoyo.

La vigilia, históricamente marcada por el reclamo por las Islas Malvinas, sumó en esta oportunidad un componente político más explícito. Desde distintos sectores del peronismo interpretaron la imagen conjunta de los gobernadores como un gesto hacia la construcción de un frente opositor con proyección nacional, en medio de las diferencias con la administración de Javier Milei.

Uno de los aspectos que más llamó la atención fue la ausencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien en un principio tenía previsto participar del acto central pero finalmente no estuvo presente en la vigilia. Su ausencia fue leída en clave política dentro de un escenario ya cargado de tensiones.

En ese contexto, la conmemoración no solo sirvió para homenajear a los caídos y veteranos de la guerra, sino también para dejar expuestas las diferencias en torno al rumbo económico y político del país. Con un mensaje enfático, Kicillof buscó posicionarse en ese debate apelando a valores como la soberanía, la memoria y la identidad nacional, en una fecha profundamente significativa para la Argentina.

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