Caen los matrimonios en la provincia y crecen las uniones convivenciales
Los casamientos en la provincia de Buenos Aires volvieron a bajar en 2025 y marcaron una caída del 10% interanual, consolidando una tendencia de largo plazo. En contraste, las uniones convivenciales registraron un fuerte crecimiento, impulsadas por cambios culturales y económicos.
En la provincia de Buenos Aires, cada vez más parejas optan por convivir sin pasar por el registro civil. Así lo confirman los datos oficiales del Registro de las Personas bonaerense, que muestran una nueva caída en la cantidad de matrimonios durante 2025 y un crecimiento sostenido de las uniones convivenciales, una tendencia que se repite desde hace años tanto en el distrito como en el resto del país.
Según el relevamiento realizado por Agencia DIB a partir de los datos abiertos oficiales, durante 2025 un total de 45.707 parejas contrajeron matrimonio en territorio bonaerense. La cifra representa una baja del 10,2% respecto de 2024, cuando se habían celebrado 50.874 casamientos. El retroceso se vuelve aún más notorio si se amplía la comparación: en 2023 se habían registrado 54.311 enlaces y en 2022 el número ascendía a 58.693. De este modo, en apenas tres años la caída acumulada supera el 22%.
El dato cobra mayor relevancia si se tiene en cuenta que el número de matrimonios en 2025 fue prácticamente el mismo que en 2021, en pleno contexto de pandemia y con los registros civiles cerrados durante varias semanas, cuando se casaron 44.459 parejas. A nivel nacional, la tendencia es similar: hoy se celebran menos de la mitad de los matrimonios que se registraban en 1980.
En contrapartida, las uniones convivenciales muestran un crecimiento sostenido. De acuerdo con los mismos registros oficiales, pasaron de 34.969 en 2020 a 40.869 el año pasado, lo que implica un aumento del 16,8%. Este cambio refleja transformaciones culturales, nuevas formas de concebir la vida en pareja y, en muchos casos, el impacto de las dificultades económicas a la hora de organizar una boda tradicional.
La radiografía de los matrimonios celebrados en los últimos seis años muestra que el 85% de las parejas que dieron el "sí" estaba compuesta por personas solteras, mientras que el 12,2% correspondió a divorciados y apenas el 2,8% a viudos. En cuanto al tipo de unión, el 98% de los casamientos fueron entre un hombre y una mujer, mientras que el 1,2% correspondió a parejas conformadas por dos mujeres y el 0,8% a dos hombres.
La edad también marca un dato relevante: el grupo etario con mayor cantidad de matrimonios fue el de 30 a 39 años, que concentró el 34% del total. Le siguieron las parejas de entre 20 y 29 años, con el 26,7%, y las de 40 a 49 años, con el 19,6%. Un dato llamativo es que casi uno de cada diez matrimonios se celebró entre personas mayores de 60 años.
En términos geográficos, La Matanza, La Plata, Mar del Plata, Lomas de Zamora y Quilmes encabezaron el ranking de distritos con más casamientos durante 2025. En el interior bonaerense se destacaron Bahía Blanca, con 938 enlaces; San Nicolás, con 491; Junín, con 291; Necochea, con 279; Azul, con 163; Tres Arroyos, con 169; Chivilcoy, con 130, y Bolívar, con 76. En todos estos municipios se registró una baja respecto del año anterior, aunque en 29 de los 135 partidos bonaerenses hubo un leve repunte interanual.
Más allá de la elección personal, especialistas advierten que la forma en la que se constituye el vínculo tiene consecuencias legales concretas. El matrimonio genera efectos automáticos, como la comunidad de ganancias, la protección de la vivienda familiar, derechos sucesorios y responsabilidades frente a deudas. En cambio, la unión convivencial solo produce efectos legales si está debidamente registrada y si existen pactos de convivencia. Quienes conviven sin registrarse quedan fuera de muchas de estas protecciones.
Mientras que en el matrimonio los bienes adquiridos durante la unión se consideran gananciales y se reparten en partes iguales ante una separación, en la unión convivencial rige la separación de bienes, salvo que exista un pacto registrado que establezca lo contrario. La protección de la vivienda familiar también es automática para los matrimonios, pero solo aplica a las uniones convivenciales si están formalmente inscriptas.
Otra diferencia clave se da en materia sucesoria: el cónyuge es heredero legal, mientras que el conviviente no lo es. En cambio, en lo que respecta al vínculo entre padres e hijos, no existen diferencias legales entre matrimonio y unión convivencial, ya sea registrada o de hecho.
Así, los números confirman un cambio profundo en las formas de conformar pareja en la provincia de Buenos Aires, donde cada vez menos personas eligen casarse, pero más deciden compartir su vida bajo nuevas modalidades, con derechos y obligaciones que conviene conocer antes de tomar una decisión.

