Por auguzama

Sin duda en nuestra querida Argentina suceden cosas imposibles de explicar. En algún tiempo no muy lejano, las obras que un municipio hacía y, como correspondía se cobraban a los vecinos, tal como sucediera con la calle Musladini de nuestra ciudad en la época que la Cooperativa Pavimentadora del Partido de Pilar asfaltó 100 cuadras pagadas por los frentistas, sobre esa arteria lindera con los terrenos del Ferrocarril San Martín, se tuvo que hacer solo cuneta, sin cordón, ya que ese “ente autárquico” no puso un peso para realizar la obra.

Algo similar pasa hoy en pleno siglo XXI con las empresas privatizadas y o prestatarias de servicios. Ejemplo puntual, las banquinas de la colectora de la Ruta Panamericana en la zona de Villa Morra, donde entre las calles 3 de Febrero y Almirante Brown, sobre la mano izquierda (hacia Capital),  no sólo no se puede estacionar, sino que tal como lo muestra la foto, es IMPOSIBLE estacionar ya que los pozos y el estado de la banquina es “impenetrable”.

Esta arbitraria medida que suponemos la toman las autoridades de la empresa AUSOL, no sólo perjudica a quienes circulan transitoriamente por el lugar, sino también a los propietarios y clientes que asisten a las oficinas y comercios que se encuentran en la vereda de enfrente y que, por capricho de quien sabe, tampoco se puede estacionar.

Sin dudas las empresas creen o piensan que no sólo son dueñas (transitoriamente mientras dure el contrato), de las autopistas, sino de las calles de nuestro pueblo que no tiene derecho a estacionar sobre una banquina. Cosas del siglo XXI y de la ¡¡¡modernización privatista!!!

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