Opinión

Potencial con barreras: por cada 100 varones hay 15 mujeres trabajando en tecnología

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Por Gustavo Giacomo, economista

“Programar es solo para chicos”, “para estudiar ingeniería tenés que ser buena en matemáticas”, “los videojuegos son para varones”. Frases como éstas se suelen escuchar o decir en diferentes ambientes y lamentablemente favorecen la construcción de estereotipos de género que limitan el acceso de las mujeres al mundo de la ciencia y la tecnología.

Teniendo en cuenta que la tecnología es un elemento clave que impacta en todas los campos, desde la ciencia hasta la vida cotidiana, es ya un lugar común. El hecho de que la mayoría de los empleos solicitados requiera un conocimiento específico relacionado con el campo de las TIC y que el salario en este sector supere al de otras áreas es algo que casi nadie desconoce. Si bien estas verdades son incuestionables, los especialistas aseguran que uno de los principales problemas de las universidades de nuestro país es la ausencia de egresadas en carreras científicas y tecnológicas.

Por lo tanto, con el propósito de eliminar la brecha de género que predomina aún en el ambiente tecnológico argentino, las iniciativas denominadas Chicas en Tecnología presentan distintos proyectos de trabajos con el mismo objetivo de que las adolescentes asuman un rol: no como simples usuarias de redes sociales, sino como creadoras de soluciones tecnológicas. Teniendo en cuenta que existe clara y llanamente un potencial con barreras totalmente desaprovechado por la industria 4.0 (Economía del Conocimiento) ya que por cada 100 varones hay 15 mujeres trabajando en áreas relacionadas a la tecnología.

Por ese motivo, la idea de que estos programas tienen que tener estatus de políticas públicas dentro del marco del Estado. Ya que los mismos, no persiguen fines de lucro si no que buscan como toda responsabilidad insoslayable de un Gobierno, el bien común. Potenciando de esa manera, el conocimiento y el entusiasmo de las chicas por la tecnología. Teniendo en cuenta que la exclusión de la mujer en las ciencias de la computación es un fenómeno argentino, un problema social y cultural. Por eso, es importante generar condiciones y contextos adecuados para que las mujeres puedan ocupar más lugares en el mundo de la ciencia y de la tecnología en nuestro país.

Según datos del Ministerio de Educación, entre los estudiantes de carreras vinculadas a la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (CTIM), solo un 33 por ciento son mujeres en la Argentina. Mientras los estudiantes varones en estas mismas disciplinas ascienden al 67 por ciento. Números similares se observan en los casos de nuevas inscripciones, reinscripciones y egresos (35% versus 65%).

En cuanto a las  universidades nacionales, con mayor porcentaje de mujeres inscriptas en carreras de programación son la de La Rioja (26 %); la del Comahue (23 %), la de Jujuy y la de Salta (22 %). Pese a que se va incrementando la cantidad de mujeres que estudian este tipo de carreras a nivel universitario, el porcentaje continúa siendo muy bajo, e incrementarlo constituye un real desafío para la Argentina a futuro. Pero sólo se logrará el objetivo si el abordaje del fenómeno tiene en cuenta la mirada de perspectiva de género.

En este sentido, la mayoría de las iniciativas tienen que ver con la inclusión social digital y están orientados a que las adolescentes diseñen y desarrollen Apps que resuelvan problemas de su comunidad, barrio o grupo y genere, a través de la tecnología, un impacto social. “Clubes de chicas de Ciencia” es otra propuesta gratuita para desarrollar en escuelas y distintas organizaciones, respetando los escenarios y realidades de las distintas regiones, con el objetivo de motivar a la próxima generación a que se acerquen a la tecnología. También, se puede trabajar con formatos de Clubs de Ciencias, Taller de Radio Ciencia y Mini Charlas Tech para brindarles los conocimientos tecnológicos elementales y estímulos apropiados que juegan un papel determinante a la hora de elegir una carrera.

Cabe destacar, teniendo en cuenta que el sector de servicios basados en la Economía del Conocimiento representa el 6,6 por ciento del PBI y es uno de los que más crecen en el país, se hace necesaria la plena participación de las mujeres y superar las brechas de género. Pero para eso, es importante entender por qué hay tan pocas mujeres en carreras en CTIM. El avance tecnológico y científico de los últimos tiempos resulta una oportunidad generacional única para generar el emponderamiento femenino tan mentado a través de la inclusión digital y la plena participación de mujeres en estas áreas. Así como también, la creación de un impacto económico y social que finalmente beneficia a todos.

Metodología de los Clubs de Chicas en Tecnología

– Aprendizaje vivencial («se aprende a programar… programando»),

– Ambiente de trabajo en tecnología («el contexto importa»), se crean islas de programación

– Aprendizaje por proyectos (más motivación, más habilidades),

– Trabajo horizontal con mentores («todos aportan»),

– Impacto social y talleres con referentes del área,

– y la cultura libre, el open source o código abierto («compartir lo que creamos»).

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