Vecino jubilado sufrió dos intentos de ciberestafas en pocas horas
Un jubilado de Pilar sufrió dos intentos de estafa en pocas horas: primero le ofrecieron un falso retroactivo de más de $700 mil y luego casi lograron que solicitara un crédito superior a $8 millones. Los delincuentes se hicieron pasar por representantes de Naturgy y del Banco Santander.
Un jubilado de Pilar atravesó este miércoles dos intentos de estafa telefónica y digital en cuestión de horas. En el primero, delincuentes se hicieron pasar por representantes de Naturgy y le ofrecieron un supuesto beneficio para jubilados; más tarde, recibió una comunicación atribuida falsamente al Banco Santander que estuvo a punto de terminar con la contratación de un crédito por más de 8 millones de pesos.
La primera maniobra comenzó cerca del mediodía, cuando el vecino recibió mensajes de WhatsApp de personas que se presentaban como representantes de la distribuidora de gas natural Naturgy. El argumento utilizado para captar su atención era un supuesto descuento del 50 por ciento destinado a jubilados.
Luego llegó una llamada telefónica. Del otro lado de la línea le informaron que, además del beneficio, tenía a su favor un presunto retroactivo superior a los 700 mil pesos por un supuesto cobro indebido de IVA.
A partir de allí comenzaron las instrucciones. Mientras mantenían al jubilado al teléfono, le indicaron que debía realizar distintos movimientos entre sus propias cuentas. Siguiendo esas indicaciones, el hombre transfirió dinero desde su cuenta del Banco Santander hacia su propia billetera de Mercado Pago. Fueron tres movimientos consecutivos de 49 mil pesos.
La maniobra fue interrumpida gracias a la intervención de un familiar, que advirtió que la comunicación resultaba sospechosa y le indicó que cortara inmediatamente. Hasta ese momento, el interlocutor había conseguido generar suficiente confianza como para que la víctima siguiera sus instrucciones sin advertir que podía encontrarse frente a un intento de fraude.
Una vez terminada la llamada, comenzaron a llegar mensajes intimidatorios desde el mismo número. "Ya le hicimos varios ingresos de dinero y no están justificados ni blanqueados", decía uno de los textos. Luego, el supuesto representante aseguraba que el jubilado tendría que "enfrentar los problemas con el BCRA y el ARCA", intentando presionarlo para que retomara la comunicación.
Tras el episodio, el hombre revisó sus cuentas bancarias, billeteras virtuales y aplicaciones para comprobar que no se hubieran producido movimientos que desconociera. Sin embargo, la situación no terminó allí.
Horas después recibió un nuevo mensaje de WhatsApp, esta vez de una persona que decía pertenecer al área de "Seguridad y Fraude" del Banco Santander. El texto advertía sobre supuestos "movimientos irregulares" en la cuenta, un inicio de sesión desde un dispositivo no autorizado, la solicitud de un préstamo por 1.677.898,78 pesos, transferencias programadas por 879 mil pesos y hasta la compra de un televisor Samsung de 55 pulgadas.
El mensaje buscaba generar alarma y urgencia. Poco después llegó una llamada en la que el supuesto representante bancario comenzó a darle nuevas instrucciones con el argumento de proteger sus fondos y cancelar las operaciones que presuntamente estaban siendo realizadas por terceros.
Durante esa comunicación, y luego de una extensa conversación en la que los delincuentes consiguieron confundir y asustar al hombre, la maniobra estuvo cerca de concretarse: el jubilado llegó a gestionar un crédito por más de 8 millones de pesos.
Dos circunstancias evitaron que el fraude se consumara. Por un lado, recibió un correo electrónico oficial del banco informándole que, por razones de seguridad, la acreditación del préstamo demoraría 48 horas. Por otro, mientras todavía transcurría la situación, ingresó a su homebanking, detectó la solicitud y logró cancelar el crédito después de cortar la comunicación con el estafador.
Una vez que comprendió que había sido nuevamente engañado, se contactó con el sector de Delitos Informáticos de Santander. Desde allí le confirmaron que el préstamo había podido ser cancelado y le recomendaron modificar las claves de acceso al homebanking y a las aplicaciones bancarias. También le remarcaron que la entidad no utiliza WhatsApp para este tipo de comunicaciones.
Por el momento no pudo establecerse si ambos episodios fueron ejecutados por las mismas personas o si se trató de dos intentos independientes. Sin embargo, por la cercanía temporal y la dinámica de las comunicaciones, existe la sospecha de que el primer contacto podría haber funcionado como antesala del segundo o haber permitido obtener información posteriormente utilizada para darle mayor credibilidad a la falsa alerta bancaria.
El jubilado aseguró que durante la primera conversación no proporcionó claves bancarias ni otros datos sensibles de acceso. No obstante, los delincuentes conocían su apellido y contaban con alguna otra información personal, elementos que contribuyeron a generar confianza y hacer más verosímil el engaño.
El caso vuelve a poner el foco sobre una modalidad de fraude que combina WhatsApp, llamadas telefónicas, ingeniería social y operaciones realizadas por la propia víctima. Los estafadores no necesariamente necesitan conocer las claves bancarias de antemano: mediante falsas promociones, reintegros, alertas de seguridad o amenazas, buscan mantener a la persona al teléfono, generar urgencia y conseguir que sea ella misma quien realice transferencias, solicite créditos o modifique la configuración de sus cuentas.
En este caso, la intervención de un familiar primero y la posibilidad de cancelar el préstamo después evitaron una pérdida económica que podría haber superado los 8 millones de pesos. El episodio también dejó una advertencia para otros vecinos: ante llamados o mensajes que ofrecen beneficios económicos, anuncian devoluciones de dinero o alertan sobre movimientos bancarios sospechosos, la recomendación es interrumpir la comunicación y contactar a la empresa o entidad financiera exclusivamente a través de sus canales oficiales, así como también no atender llamadas de spam, números desconocidos o no agendados. "De alguna manera si alguien quiere contactarte realmente, lo va a lograr", le recomendaron a la víctima.

