Dos robos consecutivos dejaron desvalijado al centro cultural La Junior

El espacio cultural ubicado en Ituzaingó al 800 fue blanco de dos hechos delictivos en menos de diez días. Los ladrones ingresaron de noche y se llevaron desde equipamiento gastronómico hasta instrumentos musicales y equipos de sonido.

El centro cultural La Junior, ubicado en pleno centro de Pilar, atraviesa uno de los momentos más difíciles desde su inauguración, tras haber sido víctima de dos robos consecutivos ocurridos con pocos días de diferencia. Los episodios, registrados durante la noche, provocaron pérdidas materiales de gran magnitud y dejaron al espacio prácticamente desprovisto de los elementos necesarios para sostener sus actividades habituales.

La Junior abrió sus puertas en 2023 en un inmueble situado sobre la calle Ituzaingó 880, entre Fermín Gamboa e Independencia. Desde entonces, se transformó en un punto de encuentro para propuestas culturales, artísticas y comunitarias, con una agenda que incluía espectáculos musicales, eventos gastronómicos y actividades abiertas al público. Sin embargo, el cierre de 2025 estuvo marcado por una seguidilla de hechos delictivos que impactaron de lleno en el funcionamiento del lugar.

El primero de los robos se produjo durante la noche del 23 de diciembre. En esa ocasión, los delincuentes accedieron al predio tras saltar un paredón ubicado en la parte trasera del edificio, que da a un terreno baldío con salida hacia la calle Fermín Gamboa. El ingreso permitió que se llevaran una gran cantidad de elementos que se encontraban en el patio, todos ellos vinculados a las actividades gastronómicas que se realizaban de manera habitual en el espacio. Entre los objetos sustraídos había discos de gran tamaño utilizados para cocinar, utensilios, herramientas, una parrilla, un anafe y diversos implementos de trabajo.

Apenas una semana después, el escenario se volvió aún más grave. En la madrugada del 31 de diciembre, el lugar fue nuevamente blanco de un robo, esta vez con ingreso al interior del edificio tras la rotura de accesos. Los ladrones actuaron con mayor tiempo y se llevaron equipamiento clave para el desarrollo de eventos culturales. Entre lo sustraído se encontraban instrumentos musicales, equipos de sonido, micrófonos, juegos de luces, amplificadores y la totalidad del cableado disponible, lo que dejó al espacio sin recursos técnicos para continuar con su programación habitual.

La reiteración de los hechos generó preocupación entre quienes integran el proyecto, no solo por el valor económico de lo robado, sino también por el impacto directo en un espacio que cumple una función social y cultural dentro de la comunidad. La pérdida de equipamiento obliga a suspender o reformular actividades, afectando a artistas, talleristas y al público que participaba de las propuestas.

Tras los robos, se realizó la denuncia correspondiente y se aguarda el avance de la investigación para poder esclarecer lo sucedido. En paralelo, desde la organización comenzaron a difundir a través de redes sociales imágenes y descripciones de los objetos sustraídos, con el objetivo de alertar ante una posible venta informal de los mismos y facilitar su eventual recuperación.

Frente a este panorama, La Junior decidió apelar a la solidaridad y al acompañamiento de la comunidad. En ese marco, se pusieron en marcha distintas iniciativas que combinan música y propuestas gastronómicas, orientadas a recaudar fondos para recomponer parte de lo perdido. La intención es poder recuperar, al menos en parte, los recursos necesarios para volver a poner en funcionamiento un espacio que, desde su apertura, se consolidó como un ámbito de expresión cultural, encuentro vecinal y construcción colectiva en el centro de Pilar.

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