Continúa la búsqueda del hombre que atacó brutalmente a un chofer de colectivos en Pilar
A casi una semana de la agresión, la Policía sigue intentando identificar al pasajero que golpeó con una manopla a un conductor de la línea 511. La víctima sufrió una fractura con desplazamiento del pómulo y continúa con secuelas producto del ataque.
La investigación para dar con el hombre que atacó violentamente a un chofer de colectivos en Pilar continúa sin resultados positivos. El hecho ocurrió el pasado 11 de junio y tuvo como víctima a Luis Romero, conductor de la línea 511 de la empresa Ruta Bus, quien sufrió graves lesiones en el rostro tras ser golpeado con una manopla.
El episodio se registró alrededor de las 17, cuando Romero, de 42 años, conducía el interno 85 de la línea. Según se pudo reconstruir, el conflicto comenzó en inmediaciones del barrio Agustoni, luego de una discusión vinculada al descenso de un pasajero.
De acuerdo al relato del propio conductor, el hombre pretendía bajar de la unidad, pero no habría solicitado la parada mediante el timbre. Al no detenerse el colectivo, se produjo un intercambio verbal que fue escalando hasta convertirse en una agresión física de extrema violencia.
El atacante golpeó al chofer en el rostro utilizando una manopla, provocándole la fractura y el desplazamiento del pómulo derecho. Tras el ataque, descendió del colectivo y escapó de la zona.
La agresión tuvo lugar en las cercanías de la intersección de las calles Paraguay y Baradero. Desde entonces, las fuerzas de seguridad trabajan para identificar y localizar al responsable, aunque hasta el momento no se informó sobre detenciones ni avances concretos en la causa.
Mientras tanto, Romero continúa recuperándose de las lesiones sufridas y afronta las consecuencias físicas del ataque. En declaraciones periodísticas, manifestó que aún padece importantes molestias derivadas de la fractura facial, entre ellas dificultades para alimentarse, dolores de cabeza y episodios de sangrado nasal.
El conductor también expresó su preocupación por la demora en la identificación del agresor y remarcó el impacto que el hecho tuvo en su vida cotidiana. Con casi dos décadas de experiencia al volante de colectivos, aseguró que nunca había atravesado una situación similar.
El caso volvió a poner en discusión la problemática de la violencia contra los trabajadores del transporte público, un fenómeno que se repite en distintos puntos del país y que genera preocupación entre los choferes, quienes reclaman mayores medidas de seguridad para desarrollar su tarea diaria.

