A 11 años del femicidio de Claudia Schaefer, Farré cumple perpetua por un crimen que estremeció al país
A 11 años del crimen que conmocionó al país, Claudia Schaefer es recordada por el femicidio cometido por su marido, Fernando Farré, en el country Martindale. El empresario fue condenado a prisión perpetua por el asesinato, tras un ataque en el que la víctima sufrió 74 lesiones cortantes.
Este viernes se cumplen 11 años del femicidio de Claudia Schaefer, asesinada el 21 de agosto de 2015 por su entonces marido, Fernando Farré, en el country Martindale de Derqui. La mujer tenía 44 años, estaba atravesando un proceso de divorcio y había denunciado previamente a su pareja por violencia de género. El crimen, cometido en el vestidor de la vivienda, quedó marcado por la brutalidad del ataque, las 74 lesiones que sufrió la víctima y una condena a prisión perpetua dictada por unanimidad por un jurado popular.
Schaefer y Farré habían estado casados durante 15 años y tenían tres hijos. Luego de que la mujer denunciara a su marido por violencia de género, la Justicia dispuso la exclusión de Farré del hogar familiar, ubicado en Recoleta. El empresario se instaló entonces en una casa del country Martindale.
El 21 de agosto de aquel año, Schaefer llegó hasta la vivienda para retirar algunas pertenencias. En el interior se encontraba el abogado de la mujer, que había acudido al lugar para acompañarla durante la diligencia. Sin embargo, Farré atacó a su esposa con un cuchillo y la asesinó en el vestidor.
La autopsia reveló la dimensión de la violencia ejercida durante el ataque. Los médicos forenses determinaron que la víctima había sufrido 74 lesiones cortantes, de las cuales 66 fueron puñaladas. Además, establecieron que aproximadamente el 95 por ciento de las heridas fueron provocadas mientras Schaefer todavía estaba con vida, mientras que las restantes fueron realizadas después de su muerte.
El caso generó una fuerte conmoción pública y se convirtió en uno de los femicidios más resonantes de los últimos años. La brutalidad del crimen y las circunstancias en las que ocurrió pusieron nuevamente bajo la lupa la violencia de género y las situaciones de violencia que pueden atravesar las mujeres durante los procesos de separación.
La condena a prisión perpetua
Dos años después del asesinato, en 2017, Farré fue llevado a juicio ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 2 de San Isidro. Un jurado popular lo declaró culpable por unanimidad y fue condenado a prisión perpetua como autor del delito de homicidio doblemente calificado por el vínculo matrimonial y por femicidio.
Durante los alegatos de cierre, el acusado leyó una carta dirigida a sus hijos en la que reconoció lo ocurrido y expresó su arrepentimiento. "Perdón y los quiero", sostuvo entonces, al referirse a sus tres hijos.
En aquella declaración, Farré aseguró que no podía explicar ni justificar lo sucedido y reconoció que la relación atravesaba un momento complicado. También afirmó que el desenlace había sido "totalmente impredecible" y manifestó su dolor por las consecuencias que el crimen había provocado en sus hijos.
Sin embargo, con el paso de los años, su versión sobre los motivos del femicidio tomó otro rumbo. Actualmente se encuentra alojado en la Unidad 41 de Campana, después de haber pasado por distintos establecimientos penitenciarios, y continúa sosteniendo que actuó bajo un estado de "emoción violenta".
Farré también afirma que había comenzado un tratamiento psiquiátrico pocos días antes del crimen. Esa explicación, que intentó instalar como parte de su versión de los hechos, no modificó la condena dictada por el jurado popular.
Al cumplirse diez años del asesinato, Farré volvió a hablar públicamente y sorprendió con una explicación en la que responsabilizó al exsecretario de Comercio Guillermo Moreno por el estado emocional que, según sostuvo, terminó desencadenando el crimen.
En una entrevista publicada por Infobae, el femicida vinculó la pérdida de su trabajo con las políticas implementadas durante la gestión de Moreno y aseguró que esa situación lo llevó a un estado de "locura" que culminó con el asesinato de Schaefer.
Su relato también incluyó una fuerte victimización. Farré sostuvo que durante el proceso de separación se sintió "humillado" y afirmó que atravesó un cuadro de ansiedad que, según su interpretación, se agravó por la medicación que recibía.
"Mis hijos, mi mujer, mi casa, me quitaron todo", afirmó al reconstruir aquella etapa. También mencionó que le habían retirado objetos personales como libros, relojes, cuadros y hasta ropa interior, y sostuvo que esa situación, sumada a la medicación, conformó lo que definió como "la tormenta perfecta" que lo llevó a la locura.
Las declaraciones volvieron a poner el caso en el centro de la escena pública, aunque la Justicia ya había establecido la responsabilidad penal de Farré por el asesinato de su esposa. La sentencia fue clara al considerar que se trató de un homicidio agravado por el vínculo y cometido en un contexto de violencia de género.
A 11 años del femicidio, Claudia Schaefer continúa siendo recordada como una de las víctimas de violencia de género cuyos casos marcaron un antes y un después en la discusión pública sobre los femicidios en Argentina. Mientras tanto, Farré cumple una condena de prisión perpetua en Campana y mantiene una versión de los hechos que atribuye su accionar a factores externos y a un supuesto estado de alteración emocional, pese a la condena firme que estableció su responsabilidad por el crimen.

