OPINION: La última muestra de vida pública en Pilar y de pilarenses

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Por Fredi Llosa

Lo de Mario Tarela fue, con la Rosada de enfrente, el centro de la última muestra de vida pública en Pilar y de pilarenses.

Las últimas vueltas del perro caminando o de dar vueltas o estacionar con el auto alrededor de la Plaza. De encuentros imprevistos pero buscados. De noches políticas, de tardes a ver quién pasaba al sentarse “a la vereda” de casa o de La Alhambra, de Cuernavaca, Oggi, BomQueBom, Tarela’s, Bianea con desfiles de modas en la calle cortada o las fotos de novia en su fuente, las madrugadas en Play Paddle, El Colonial, y muchos más según las épocas. De encuentros de estudiantes, de citas de enamorados, de ir al Club, de salir a dar una vuelta caminando, de saber quién se murió, de saber quiénes eran los funcionarios, buenos o malos… de usar la calle, y por ende, tener calle.

La vida de pueblo, de barrio, se nutre con la vivencia del espacio público, y éste, con el contacto entre conocidos o amigos en estado de amistosidad, de apertura hacia el otro, y eso construye comunidad.

Así tuvimos el colegio, la calesita, el potrero o la plaza cuando chicos, y la colimba, los boliches, las carreras (ambas), el club, la pesca, los deportes de grandes. Estas fueron las fuentes del sentido de pertenencia, no sólo geográfica sino emotiva.

Esto: ¿no existe más?, habría posibilidad de recuperarlo, pero algunos no saben y otros no quieren.

¿Individualismo, desconocimiento y smartphones serán algunos de los motivos? Y así volvemos a buscar para el futuro “el Pilar que queremos”… quienes queremos un futuro con pertenencia y comunidad que trae bienestar, control social y así seguridad y solidaridad.

Hoy, seguramente muchos más, buscan como parece indicar la lógica imperante: “primero yo, y después vemos”, y en esta no-comunidad no hay futuro común.

A veces digo, es como pretender explicarle a un ciego los colores. Quien ha nacido en grandes conglomerados (amontonamientos) de gente, tampoco puede ver el color de la vida en espacio público, y no me refiero a la antinomia público-privado, sino a todo aquel espacio que nos contenga en comunidad.

A ver, no digo que no haya cantidades de ejemplos positivos en todo nuestro distrito de Pilar. Pasa que lo quiero para nuestra ciudad de Pilar. Que los tiene muy pocos y que los usamos muy poco.

Y por esto hemos luchado algunos en el estéril tratamiento del Nuevo Plan Regulador aprobado entre gallos y medianoche, en contra del sentido dado por la comunidad de Pilar en el Programa de Mesas de Trabajo del año pasado.

Por gente que “no la vé” porque nunca la vió, y por algunos cuantos concejales que sí la ven pero vaya a saber porqué motivos no la vieron y levantaron la mano.

Foto: Mario Tarela (Pilar en el Recuerdo)

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