Gabriel Graziano fue víctima de uno de los tres robos en Lagos de Manzanares que derivaron en otros siete hechos en la localidad. Vecinos consideran adquirir armas y defenderse.

 

Los vecinos de Manzanares denunciaron que, en pocas horas, la localidad registró diez robos siendo tres de ellos de manera casi simultánea en una urbanización privada. Se trata de Lagos de Manzanares, en donde en una misma noche, un grupo de delincuentes robó violentamente a tres familias.

Las entraderas ocurrieron durante la madrugada del 13 de marzo y, por lo menos, habrían participado cuatro delincuentes. Gabriel Graziano, de 53 años, fue una de las víctimas de la banda.

“Cerca de las 3.30 de la madrugada se despierta mi esposa porque escucha ruidos, me despierta a mí diciéndome que había gente adentro de casa. Quisimos cerrar la puerta del dormitorio, pero se nos abalanzaron todos”, contó Gabriel en diálogo con Diario Resumen.

Ambos pusieron el peso de sus cuerpos sobre la puerta, para evitar que ingresaran los malvivientes pero no solo los superaban en números sino también en fuerza: “empujábamos y nos vencieron. Al primero que entró, pude darle un golpe pero eso desató la ira”.

Los momentos siguientes para la pareja fueron una pesadilla y Gabriel incluso recibió numerosos golpes en su cabeza. “Me pegaron culatazos, nos amenazaron de muerte. Nos robaron todo, nos ataron y se fueron”, expuso.

Si bien él solo pudo ver a cuatro jóvenes asegura que no eran los únicos que estaban dentro de su hogar: “en la habitación eran cuatro, pero sentía ruidos en el comedor mientras estaba atado. Eran entre cuatro y seis, porque después fueron a robarle a un vecino y eran seis. Fue algo premeditado, al estilo comando. Estaban todos encapuchados, vestidos de negro, eran jóvenes”.

Además, en medio del robo, el hombre afirma que los malvivientes le dijeron “decinos quién tiene plata acá, porque ahora vamos a reventar a otro”. Y así fue, porque hubo otros dos hechos pocos minutos después.

Todo ocurrió casi en simultáneo y una de las indignaciones más grandes de Gabriel Graziano es que, mientras la policía se encontraba en su hogar, la banda estaba perpetrando el segundo hecho. “Estaban acá y se escuchaba cómo le robaban a otros. Un hombre de seguridad se acercó y dijo que estaban asaltando otra vivienda en la esquina pero la policía es lenta. Los delincuentes vinieron caminando, pero hasta que la policía se acercó ya se habían ido. Se fueron caminando. Un desastre”, argumentó.

“Debemos hacer algo para detener a los ladrones, si no lo hace la policía, debemos hacerlo nosotros”

A pesar de los golpes, Gabriel se encuentra bien físicamente y su esposa también está en buen estado de salud. “Tengo una sutura, cuatro puntos. Estoy bien, pero nos estamos sobreponiendo, nos cuenta dormir. Estamos viendo si nos quedamos en el país o si nos vamos”, expuso.

“Estamos desprotegidos. Hay una cantidad de robos y no hay ningún detenido, es una locura. Lamentablemente, nos tenemos que armar. Ya estamos hablando con los vecinos para comprar armas. Debemos hacer algo para detener a los ladrones, si no lo hace la policía, debemos hacerlo nosotros”, cerró Gabriel Graziano.

 

 

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