Los reclamos de los vecinos y usuarios van en aumento, mientras las faltas y los accidentes se vuelven más frecuentes. Sin certezas, los trabajos no cuentan con una fecha para su finalización.

 

La Ruta 25 vuelve a encontrarse en el ojo de la tormenta una vez más, y varios son los vecinos del distrito que salen a manifestar sus reclamos y quejas por el estado de una obra que se continúa dilatando en el tiempo.

Y es que tal como lo manifestó el secretario de Obras Públicas de la Comuna, Guillermo Iglesias, semanas atrás, los nuevos precios ligados directamente a los trabajos que se vienen realizando generó retrasos, ya que los presupuestos actuales debían ser previamente aprobados.

Algo similar había sucedido tiempo antes, cuando el funcionario había salido a justificar los atrasos de la obra, indicando que se tuvo que cambiar el proyecto a causa de “un gasoducto que viene de Villa Rosa hacia Pilar, porque la prestadora de gas pide ciertos recaudos y tiene normas de seguridad que hay que cumplir para poder intervenir en esa zona”.

De todas maneras, pensando en las quejas de los vecinos, en ese momento el titular de la cartera ya había prometido que el diálogo con el personal de Servicios Públicos garantizaría “realizar un recorrido de toda la traza para poder seguir señalizándola y que esté iluminada”, algo que aún deja que desear.

Al respecto, en los últimos días se han dado a conocer los comentarios a través de las redes sociales. Allí, un vecino sostuvo: “la obra va lento, no hay semáforos, está mal señalizada, no hay mantenimiento (no se corta el pasto de las banquinas) y en consecuencia tenemos los accidentes. Señales de una mala planificación”, y también se escuchó la voz del ex titular de SCIPA, Daniel Castro, quien señaló: “Hoy transitar por la Ruta 25 es un peligro, muchos accidentes, se venció el plazo de ejecución de la obra. Ni hablar de la falta de dársenas, lugar para paradas de colectivos”.

“Hoy transitar por la Ruta 25 es un peligro, muchos accidentes, se venció el plazo de ejecución de la obra”

Finalmente, otro usuario contó: “Chubut y Ruta 25. Había semáforos. Los sacaron en nombre del progreso. Hace un rato un camión chocó a un Renault Clio. Viajaba un amigo (discapacitado) y sus dos hijitas. Están golpeadas, en observación en el Falcón. La Ruta 25 es tierra de nadie”. Y aclara: “Cuando digo nadie me refiero a nadie del Estado. Una distribuidora de gaseosas usa la obra de la Ruta 25 como playón de maniobras, mientras cortan la ruta. Así, van desapareciendo semáforos, obligaciones, seguridad vial, y el Estado lo lee en los diarios”.

Con este panorama, los avances son difíciles de ver y a la hora de hablar de plazos sólo se escuchan silencios. El malestar aumenta y nadie sabe dónde terminará.

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