Migraciones, un desafío geopolítico mundial

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Por Guillermo Pellegrini

Maestro Normal y Licenciado en Ciencia Política

Socio del Rotary Club Pilar

Comentábamos en notas anteriores… “que la emigración es un fenómeno humano complejo, la búsqueda de mejores condiciones para sobrevivir en un contexto cultural distinto, la migración está determinada por una variedad de factores, guerras, persecuciones, conflictos étnicos, religiosos, miserias y hambrunas”.

La brecha de los ingresos es una influencia muy poderosa en la determinación de los flujos migratorios. Es como una fuerza cósmica que empuja a los habitantes de los países pobres a intentar irse a los países ricos. Mientras esta brecha exista y aumente, como lamentablemente está sucediendo, los flujos migratorios seguirán creciendo. Por ejemplo España tiene un ingreso por habitante que es de veinte veces y Alemania treinta veces mayor, que el ingreso por habitante de Nigeria, Mozambique o Zambia y el de muchos otros países africanos que no mencionamos. Las diferencias son considerables. Y las distancias no son una barrera insalvable.

El efecto campana es algo que se conoce intuitivamente, pero tiene una explicación más rigurosa, la variable sería el número de emigrantes establecidos en el país de destino.  Cuantos más emigrantes de un país se hayan establecido en otro, tanto más atractivo será éste para los habitantes de aquel. Los primeros emigrantes son como la avanzada de un ejército, que aseguran el camino a los que vienen detrás. Normalmente en las primeras oleadas, de una invasión o de la emigración, solo van los más aguerridos y fuertes, pero cuando estos han abierto el camino, ya no hace falta tanto valor, tanta audacia y tanta información, para emigrar y naturalmente va más gente, el caso de bolivianos, peruanos, paraguayos y venezolanos en la Argentina.

Uno de los efectos negativos de la globalización es que sus beneficios están siendo muy mal repartidos y es un elemento más que en lugar de ayudar complica el tema de la migración. Porque mientras crecen las fortunas de los más ricos, crece también la miseria de los más pobres y una buena parte de muchos países emergentes se están hundiendo en la pobreza.

El proceso de globalización no muestra ninguna tendencia al acercamiento o nivelación  entre los países, al contrario. Los privilegiados del mundo son claramente los ganadores de la globalización, los perdedores, son todos los que han perdido el empleo por la innovación tecnológica, las privatizaciones, fusiones, el pago de la deuda externa, reducciones en el estado, la racionalización, jóvenes con condiciones laborales precarias y el cierre de pequeñas empresas familiares. La globalización ha aliviado la pobreza de Asia, pero ha dejado intacta la de África y parece que ha aumentado la de América Latina.

El aumento de la pobreza es una consecuencia de la globalización; así como también es un factor negativo para el medio ambiente. Caso Haití, desforestación, erosión y degradación de las cuencas hidrográficas. Los antagonismos étnicos, agravados por un desacertado proceso de colonización y descolonización, han convertido a África en un continente de grandes desequilibrios, cuyas consecuencias, entre otras es la emigración masiva hacia occidente por las guerras, los conflictos étnicos y el hambre.

La solución se presenta como una tarea compleja por la confluencia de diversos intereses internos y, sobre todo, externos. La debilidad interna ha provocado una falta de cohesión de los países africanos, lo que conlleva que cuando se plantea el problema africano desde el exterior, se aborda desde diversos puntos de vista según el discurso del momento; ninguno de los cuales responde a la realidad y a los intereses africanos.

El paternalismo occidental considera que la pobreza es un mal endémico de África que tiene su origen en la incapacidad de ésta para desarrollarse y sugiere la aplicación de recetas capitalistas. Por el contrario, para los africanos su pobreza se debe a la implantación del capitalismo en África y la solución no debe provenir exclusivamente del exterior sino de un cambio interno de la sociedad africana. En África el 66 por ciento de la población, o sea 900 millones, vive con menos de 2 dólares por día (fuente Naciones Unidas). 20 millones de personas provenientes de África Subsahariana residen en países europeos. Los principales países de donde emigran son Malí, Senegal, Nigeria, Guinea y Congo; y el 20 por ciento de los inmigrantes en Europa son originarios de la región del Magreb.

Conclusiones: No seamos ingenuos, estamos asistiendo a una nueva etapa de la globalización en la que a pesar de la hegemonía de los EEUU, hay que tener en cuenta a la Unión Europea, Japón y China. Los cuatro bloques al menos durante las próximas décadas, pretenderán competir por el mercado global y de sus decisiones dependerá el devenir mundial.

De ahí que las rivalidades entre ellos sean los obstáculos con los que se enfrenta el proceso. En este desarrollo en que las cuatro fuerzas están forjando macro bloques de integración, como paso intermedio a la globalización absoluta; no se observa que la posición de los países africanos y latinoamericanos mejore en sus expectativas, es más previsible que se acentúe la polarización y que haya más sufrimiento para los pueblos marginales, agotando sus  posibilidades de un  mejor desarrollo.

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