Los ciudadanos comunes siguen con interés y esperanza la situación venezolana, en tanto se suceden los pronunciamientos judiciales y políticos en el quehacer nacional. El pueblo venezolano resiste heroicamente la brutal represión de la dictadura chavista liderada por Nicolás Maduro. A las torturas y asesinatos que padece buena parte de la población se agrega la falta de trabajo, de comida y medicinas. Esta dolorosa situación ha obligado a más de 3 millones de venezolanos a escapar como pudieron del país caribeño. Muchos de ellos lo lograron caminando. Esta circunstancia siniestra que genera la falta de libertad y opresión que vienen  padeciendo sus habitantes, no los amilanó ya que mantienen viva la esperanza de recuperar su libertad.

El régimen cada vez más débil, se sostiene gracias al apoyo de un cuarto de su población y al accionar de una reducida “elite” de militares corruptos muchos de ellos ligados al narcotráfico. Técnicos cubanos controlan férreamente las fuerzas armadas en el pertinaz intento de impedir la deserción de muchos jóvenes militares. Una muestra de la ferocidad del chavismo lo representa el reciente bloqueo de un puente por parte del ejército, para impedir la ayuda humanitaria que comienza a llegar desde otros países. Vale la pena recordar que en mayo de 2013, la ex–presidente Cristina Fernández de Kirchner condecoró a Maduro con la Orden del Libertador General San Martín, máximo galardón que puede recibir un jefe de Estado extranjero en la Argentina.

Por suerte, prácticamente todo el mundo democrático internacional repudia al régimen y la aparición de un joven líder político como Juan Guaidó, alimentan el entusiasmo de otros dirigentes y el pueblo venezolano en procura de recuperar su libertad y democracia. En el orden internacional no llama la atención el apoyo a Maduro de Bolivia, Nicaragua o Méjico. Si resulta sorprendente la posición adoptada por Uruguay. Nadie mejor que el ex-presidente de ese país Julio María Sanguinetti para explicarla. En una nota publicada en el diario La Nación a fines de enero señaló: “Uruguay ha acompañado al chavismo en todos sus desvaríos. Nunca pasó de expresar preocupación y no se atrevió a calificar al régimen de dictadura” y “El gobierno de Tabaré Vázquez actúa en política exterior como prisionero de una mayoría parlamentaria que se alimenta de una vacía retórica antiimperialista.” Más claro imposible.

Lo de expresar “preocupación” nos recuerda irremediablemente expresiones vertidas frecuentemente por Jorge Bergoglio, el Papa Francisco con relación a la situación que vive el país hermano. A propósito de la cínica propuesta de Maduro respecto de una mediación del Papa en la tragedia venezolana, el Jefe de la Iglesia de ese país, cardenal Baltazar Porras, manifestó que la misma es inviable. Agregó que Maduro hizo ese pedido para ganar tiempo porque tiene el agua al cuello.

En el ámbito local las novedades judiciales se suceden vertiginosamente. Algunas novedades resultan negativas y otras positivas. Es así, que recientemente asistimos al penoso espectáculo de la liberación exprés de varios motochorros. Las liberaciones estuvieron a cargo de la jueza Patricia Susana Guichandut y del juez Pablo Ormaechea. La primera de los nombrados está a cargo del Juzgado Criminal y Correccional Nº 62 y el segundo se encuentra a cargo del Juzgado Criminal y Correccional Nº 18. El acuerdo para nombrar a Guichandut fue enviado en junio de 2005 por el ex–presidente Néstor Kirchner y su ministro de Justicia Horacio Rosatti, hoy integrante de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Estos dos jueces tomaron determinaciones basados en su ideología, es decir, pusieron en práctica sus creencias o teorías abolicionistas-pseudo garantistas por sobre el interés público. Estas teorías, sobre todo las vinculadas con el estrafalario abolicionismo tienen como abanderado al ex -juez de la Corte Suprema de Justicia, Eugenio Raúl Zaffaroni. El letrado, cercano amigo de Amado Boudou, hoy ocupa un cargo en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos con sede en Washington. Como la mayoría de los progresistas argentinos lo importante es predicar en su tierra contra el capitalismo y tratar de vivir o pasar la mayor parte del tiempo en países democráticos que viven y se desarrollan gracias a ese modelo económico.

Otras noticias negativas del mundo judicial están planteadas por las disputas internas entre los miembros de la Corte Suprema de Justicia y la tensión generada entre el macrismo y la Unión Cívica Radical por la vacante a ocupar en la Cámara Nacional Electoral. Es de esperar que en ambos casos se imponga el diálogo y la sensata negociación, atento la importancia institucional que conllevan las cuestiones enunciadas.

Entre las noticias positivas del mundo judicial cabe mencionar el desarrollo judicial de la causa de los cuadernos. Este caso, de notoria repercusión mediática tiene que ver con la mayor investigación sobre corrupción en nuestro país. El proceso investigativo estuvo a cargo del periodista del diario La Nación Diego Cabot, quien luego de un detallado y riguroso trabajo lo aportó al fiscal federal Carlos Stornelli. Esta causa, denominada popularmente “los cuadernos de la corrupción K con la obra pública” es tramitada por el juez federal Claudio Bonadío, el fiscal Stornelli y el fiscal federal Carlos Rívolo. La rigurosidad, la reserva y el método seguido por los tres funcionarios asombran a muchos. No debería asombrar a nadie porque en verdad están aplicando la ley. Pero claro, considerando los antecedentes de la justicia argentina en general y los de la justicia federal en particular, más que justificada es la sorpresa. Cabe señalar que la acumulación de pruebas es tan grande por parte de los fiscales y el juez, que ya es hoy la causa más emblemática de investigación sobre la corrupción argentina.

La figura del “arrepentido colaborador” ha sido un instrumento muy valioso en el desarrollo de esta causa. Por cierto que es más fácil y cómodo seguir promoviendo “un modelo de acumulación de matriz diversificada con inclusión social” estando en libertad que en prisión. El eficiente y provo accionar de los tres funcionarios mencionados podría traccionar positivamente a la justicia argentina en su conjunto y empujarla definitivamente a mejorar significativamente. Es de desear que así sea. Esta causa ha generado, al igual que otras, estrafalarias presentaciones judiciales por parte de la ex – presidente en las que básicamente pareciera querer decir que ella no sabía nada de los hechos que se le imputan. Al día de hoy, el arrepentimiento de la viuda del secretario privado de Néstor Kirchner, Daniel Muñoz y del contador de la familia Víctor Manzanares permiten presuponer que se llegará al final de esta trama siniestra urdida desde el Estado. Tan es así, que podría reabrirse la causa por enriquecimiento ilícito donde aparecían imputados el ex–presidente Néstor Kirchner y su esposa Cristina Fernández. En esta causa fueron sobreseídos ambos en tiempo record por el ex – juez federal Norberto Oyarbide, luego de un amañado informe pericial en el que participó Manzanares junto a peritos contables de la Corte Suprema. Es dable recordar que Manzanares fue un muy cercano colaborador de la ex presidente.

En lo político, la primera pregunta que podríamos hacernos es si este proceso judicial hubiera sido posible llevarlo a cabo si hoy el presidente fuera Daniel Scioli secundado por Carlos Zannini. La respuesta es claramente no. En este año de variadas elecciones ha quedado definido que se votará un mismo día para elegir presidente de la Nación, gobernador de la Provincia de Buenos Aires y jefe de gobierno en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Esta decisión por parte del oficialismo estuvo influida mayormente por la gobernadora María Eugenia Vidal. Dentro de la coalición Cambiemos es la cuenta con mayor caudal de aprobación por parte del electorado. En una parte de la  oposición, denominado peronismo federal o alternativo siguen las consignas sin sustancia, alguna apelando a una unidad poco clara del peronismo. Es así, que la diputada Graciela Caamaño le responde al ex – jefe de gabinete del kirchnerismo – cristinismo, Alberto Fernández, que “…Cristina es el pasado”. También apareció el economista Roberto Lavagna expresando que tomará una decisión respecto de su candidatura presidencial en junio de 2019 y que no está dispuesto a ir a una interna. Esto contradice lo sostenido por Eduardo Duhalde sobre la necesidad de llevar a cabo una interna en ese espacio. El kirchnerismo–cristinismo sigue en silencio, con algunas declaraciones esporádicas del jefe de campaña de Cristina y puntero del Papa Francisco, Juan Grabois. Esa facción ya tiene tres precandidatos presidenciales, Guillermo Moreno, Agustín Rossi y Cristina Fernández. La izquierda y el progresismo vernáculo se abroquela detrás del gobernador de Santa Fe Miguel Lifschitz. Este último coquetea con el peronismo y kirchnerismo –cristinismo para figurar como candidato a vicepresidente en un fórmula.

No se escucha propuesta alguna vinculada a sugerir posibles soluciones con miras a resolver los problemas argentinos. Como se puede visualizar un panorama no muy alentador para la democracia y más bien digno del “Mundo del Revés” tema que creó la entrañable María Elena Walsh. El viernes 1 del corriente fue su cumpleaños por lo que desde esta columna recordamos con mucho cariño y afecto, a quien aún hoy es una artista irremplazable e interpeladora sin concesiones del poder.

 

Fernando Robles

Analista político y economista

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