Pareciera que no hay mecánico alguno que pueda arreglar los componentes del siniestro mecanismo de depredación contra el Estado Nacional urdido durante la gestión kirchnerista-cristinista.

 

El régimen de Maduro sigue empujando a la izquierda latinoamericana al suicidio, tal como lo sostiene el historiador y politólogo italiano Loris Zanatta. Al desarrollo de este proceso contribuyen las ideas populistas con aires de una pretendida centro izquierda, ya sea que éstas sean aplicadas desde el poder o predicadas desde sectores de la oposición. Esta izquierda tiene su semilla original en la dictadura cubana que liderara el desaparecido Fidel Castro. La ideología fanática facciosa priva por sobre todos los valores entendiendo que sólo “el pueblo” es el único destinatario de esos devaneos. El “pueblo” son todos aquellos incondicionales seguidores de esa ideología, no importando para nada los individuos que no piensen así. Es decir, enaltecer la mayor negación de la libertad y las instituciones.

Al respecto Zanatta plantea “….que cuando la insurrección al sistema es de izquierda se trata de una revolución, en tanto cuando esa insurrección es de derecha se trata de un golpe de Estado…”. La izquierda profesa un discurso retórico vacío que conlleva un paternalismo hipócrita hacia los pobres. A éstos gracias al doble discurso, los somete con dádivas que son prolijamente reguladas según las necesidades electorales. Y por supuesto que los causantes de todos los males que padece “el pueblo” provienen de los sistemas imperialistas.

Por estos días el Papa Francisco, más bien por presión de influencias romanas que por percepción propia se dio cuenta que Maduro no había cumplido con las promesas hechas al Vaticano. Recordemos que la Unión Europea, al igual que casi todo el mundo democrático, hace rato que reconoció a Juan Guaidó como presidente a cargo de Venezuela. Claramente el Pontífice quedó afuera del pretendido, por algunos, rol de mediador del conflicto venezolano. Asimismo, su Santidad defendió la implicancia de la Iglesia en política, pero “…sin militar en ningún partido”. Respecto de estas últimas declaraciones le faltó aclarar que las mismas no incluyen a la Argentina.

En el orden local el grupo de intelectuales kirchneristas que integran Carta Abierta volvió a aparecer respaldando al “legítimo” gobierno de Nicolás Maduro. Reunidos en una librería de la ciudad de Buenos Aires manifestaron entre otras cosas, que la crisis de Venezuela “…es el ejercicio más crudo de un nuevo acto de dominio imperial, de un decrépito dominio imperial” y que “….los golpes de Estado son una especialidad norteamericana”. Un poco más de retórica vacía de un discurso pseudomarxista.

En la causa de los cuadernos de la corrupción K respecto de la obra pública, se suceden novedades que ya constituyen sin duda una suerte de alud que no para de socavar el plan electoral de Cristina Fernández de Kirchner. El siniestro mecanismo de corrupción armado por el kirchnerismo–cristinismo sufre, día tras día averías que aparecen para todos los individuos de a pie como irreparables. A partir de las declaraciones de la viuda del secretario del ex-matrimonio presidencial Daniel Muñoz, Carolina Pochetti y del contador del matrimonio Víctor Manzanares, una buena cantidad de operadores del kirchnerismo-cristinismo fueron ganados por el descontrol. Por un lado aumentaron las chicanas judiciales de los abogados de la ex-presidente. Pedir postergación de un juicio oral y que la causa de los cuadernos pase a tramitar en la justicia de la provincia de Santa Cruz, son muestras estrafalarias de propuestas tendientes a calmar los nervios de la imputada. Por otro lado se intentó armar una operación política–judicial contra Carlos Stornelli, uno de los fiscales federales que lleva adelante la investigación de la mencionada causa junto al fiscal federal Carlos Rívolo y el juez federal Claudio Bonadío. La operación fue calificada como “berreta” por Stornelli y para muchos es a todas luces barata. El denunciante del fiscal es un ex – funcionario de Enarsa durante la administración kichnerista–cristinista, Marcelo D’Alessio. El supuesto abogado influyente habría participado en este armado junto a ex–funcionarios de esa administración. Según fuentes confiables que dan cuenta de escuchas telefónicas, aparecerían Baratta hoy residente en el penal de Ezeiza por la causa de la obra pública y Eduardo Valdez ex –embajador en el Vaticano. D’Alessio eligió para plantar su denuncia al juzgado federal de Dolores a cargo del juez Alejo Ramos Padilla, miembro de la agrupación Justicia Legítima y muy próximo a la Cámpora. Asimismo, el fiscal Stornelli denunció penalmente a D’Alessio en la justicia federal. La causa fue asignada por sorteo al juez Julián Ercolini quien le prohibió al abogado la salida del país a raíz de un dudoso patrimonio detectado.

Esta operación pretende desprestigiar la figura del fiscal Stornelli para luego, en caso de prosperar, solicitar el apartamiento del fiscal de la causa más importante, que a mi juicio, tramita en la justicia argentina. Ya que los señalados funcionarios judiciales están investigando, una red de corrupción construida y desplegada durante años por integrantes de un gobierno depredando los recursos del Estado Nacional. Cuando decimos Estado Nacional significa sin dudas una depredación de fondos contra los ciudadanos de la Nación Argentina. Significa que nos perjudicaron a todos, pese a unos cuantos cínicos interesados o no que todavía sostienen que “….como a ellos no les robaron nada está todo bien”. Asimismo, el resultado de las últimas indagatorias en la causa, sobre todo en las que participó el contador Manzanares han de orientar a los investigadores hacia contratos de obra pública concretados en el interior del país. Así, podrían ser objeto de investigación los mismos o nuevos empresarios, gobernadores e intendentes.

También los dichos de Manzanares podrían impulsar la reapertura de la causa, en la que el ex–matrimonio presidencial estuvo imputado por enriquecimiento ilícito y que en tiempo record sobreseyera Norberto Oyarbide luego de una amañada pericia contable. Según Manzanares el entonces juez manipuló esa pericia para beneficiar a Néstor y Cristina. En ese dictamen técnico participaron Manzanares y dos peritos contables de la Corte Suprema. Recordemos que en su momento fue noticia que el fiscal federal que actuó en la causa Eduardo Taiano, no apeló el fallo de Oyarbide porque habría sufrido el secuestro de uno de sus hijos. Sería una gran contribución para con las instituciones de la República en general y para la justicia en particular proceder a la reapertura de esa causa. Sobre todo teniendo en cuenta las recientes disputas por el poder acontecidas en el seno de la Corte Suprema. Ello, ya que de la Corte dependen funcionalmente el cuerpo de contadores, el cuerpo de médicos forenses, el cuerpo de peritos calígrafos y el cuerpo de peritos tasadores. Es una gran oportunidad para que sus cinco miembros se pronuncien a favor de la ley y la transparencia.

El miércoles pasado los piqueteros pusieron fin a la tregua que mantenían con el gobierno nacional y bloquearon el centro porteño. La muy bien organizada manifestación logró colapsar el tránsito en la ciudad alrededor de la avenida 9 de Julio. El gobierno de la ciudad no logró liberar la circulación del metrobus y el secretario de seguridad Marcelo D’Alessandro no expresó razones de peso por no poder despejar las vías del Metrobus. Una vez más, gracias a la incapacidad de algunos funcionarios los perjudicados resultamos los ciudadanos comunes, que pagamos impuestos y sólo pretendemos que se haga cumplir lo que dice la Constitución Nacional, es decir, poder circular con libertad.

Las declaraciones de la ministro de Salud y Desarrollo Social de la Nación Carolina Stanley fueron: “Estamos acompañando a las familias de manera directa, desinterviniendo la política social de forma absoluta”. Una superficial fórmula burocrática de expresar algo sin informar con debido fundamento. En el palco que se montó para la realización de esta “espontánea” demostración, repleta de micros escolares que trasladaron a muchos de los manifestantes, se pudo ver a nueve dirigentes de estas denominadas organizaciones sociales. Con la mayoría sino con todos ellos la ministro mantiene un diálogo permanente. Es muy importante dialogar en todos los aspectos de la actividad que desarrollan las personas, pero es igual o de mayor importancia la calidad del mismo y el fondo de las problemáticas que se intentan hasta ahora infructuosamente resolver.

 

Fernando Robles

Analista político y economista

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